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Los rollos de una noche, en 12 canciones

‘Stay with me’, de Sam Smith, es el último tema que le canta al amor fugaz, toda una tradición pop que va de Carole King a One Direction

sam Smith VMA
Getty

El neocrooner británico Sam Smith no ganó el premio al Artista emergente al que estaba nominado en los pasados VMAs –se lo llevaron Fifth Harmony, ganadoras del X Factor estadounidense– pero, sin duda, estuvo entre los triunfadores de la gala. Su actuación fue de las más comentadas en una noche en la que, Beyoncé al margen, no hubo grandes momentos musicales y, lo que es más importante en los VMAs, chupó muchísima cámara, sentado al lado de Katy Perry, colgó fotos en su Instagram con Beyoncé y las Kardashian y hasta fue carne de Gif al día siguiente, cuando se vio la mirada de escepticismo que le echaron él y Perry a Miley Cryus cuando ésta envió a su amigo homeless a recoger el premio.

Smith, al que llaman "el Adele masculino", comparte con ésta un par de potentes pulmones y una querencia por las letras de desamor y abandono. Se le ha criticado por pretender ser "gay pero no demasiado gay" (aunque es abiertamente homosexual, en sus letras prefiere cantar a un "tú" indefinido, en lugar de a "él"), ya que Smith abandera un romanticismo de la vieja escuela y abomina de las relaciones en la era de Grindr y Tinder, que están "arruinando el romance", según ha declarado. 

De ahí que el tema que le ha hecho famoso, Stay with me, se haya convertido en el último capítulo de una larga tradición del pop: la canción sobre el rollo de una noche. En este caso, en contra. "Supongo que es verdad, no se me dan bien los rollos de una noche / pero aún necesito amor porque soy sólo un hombre / estas noches nunca van a ninguna parte / no quiero que te vayas. ¿Me coges de la mano?". Con estos versos de arranque, el cantante ya deja bastante claro que el casual sex no va con él. No todas las canciones de esta tradición son tan desesperadamente co-dependientes, pero sí que la mayoría tienen un poso de amargura. Veamos:

Will you still love me tomorrow? de Carole King.

King escribió la canción, que después popularizarían las Shirelles, con tan sólo 18 años, lo que la convertía en algo bastante escandaloso para 1960. "Esta noche la luz del amor está en tus ojos / pero ¿aún me amarás mañana?". La idea está clara: un hombre diría cualquier cosa para meter a una chica en su cama, pero lo que pase al día siguiente es otra historia. Dos años más tade, King y su entonces marido (para el que había escrito la canción), el recientemetne fallecido Gerry Goffin, escribieron otro tema con la misma melodía que daba respuesta a la pregunta: Not just tomorrow, but always (no sólo mañana, siempre). Oh. Sam Smith estaría orgulloso.

Lady with the braid, de Dory Previn

Esta vez es ella la que hace un Smith y le pide a él que por favor, se quede, no ya toda la vida pero sí a pasar la noche. Previn es un caso claro de TMI (Too Much Information) en sus letras, que se leen como una biografía de su azarosa vida. Casada con el compositor André Previn, escribían a cuatro manos bandas sonoras para películas como El valle de las muñecas, hasta que éste la dejó por Mia Farrow (a quien le dedicó la brutal Beware of Young Girls, Cuidado con las chicas jóvenes). Dory, que tenía graves problemas mentales, pasó varias temporadas en hospitales psiquiátricos. En la preciosa  Lady with the braid le canta al tipo en cuestión las virtudes de la estancia, para que se quede y "le salve la vida": "hay un poster de Picasso y una colcha de ganchillo que tejió mi prima". No estamos seguros de que sea el mejor método, Dory. 

Tonight (I'm F-king you), de Enrique Iglesias.

"Ya sabes mi motivación, conoces mi reputación". ¿Qué más se puede añadir? Un prodigio de la sutileza lírica que papá Julio seguramente no aprueba. Existe una versión suavizada llamada "Tonight (I'm loving you)". Whatever, Enrique. 

All I want to do is make love to you, de Heart

Esta power ballad, que fue un hit en 1990, contiene más melodrama que 7 temporadas de cualquier serie de Shonda Rhimes. A saber: una mujer se encuentra a un hombre en la cuneta una noche de lluvia. A pesar de que nadie en su sano juicio lo aconsejaría, le invita a subir a su coche y se lo lleva a un motel donde  él "le hace mujer varias veces, fácilmente" (qué ojo, la conductora). Ella desaparece al día siguiente pero años después se reencuentran y queda claro que lo que buscaba era que alguien la dejase embarazada porque su pareja no podía. ¿Entendido?

Save Tonight, de Eagle-Eye Cherry

Otro éxito noventero (de 1997) que deja las cosas bastante claras: Cherry no promete nada. Al día siguiente, se habrá largado de allí pero "esta noche, aliviémos la tristeza. Tú, yo y una botella de vino".

Live while we're young, de One Direction

En el vídeo, todo es diversión sanota, fútbol y juegos en una especie de campamento que se diría decorado por Cath Kidston, pero cuando cantan eso de "volvámonos locos, locos, locos" y "tonight let's get some" ("esta noche pillamos", en traducción libre), ya se ve por donde va la cosa. 

Motel blues, de Loudon Wainwright

Un importante subgénero del cánon "canciones sobre rollos de una noche" es el dedicado a "canciones sobre rollos de una noche con groupies, de gira en la carretera". Wainwright contribuyó notablemente a esta categoría con una canción que después adoptaría Big Star. En ella, el músico se pregunta: "En esta ciudad la tele se acaba a las dos / qué puede hacer un rockero solitario / la cama es tan grande y las sábanas están limpias / y tu amiga dice que tienes los 19". A cambio, dice en la última estrofa, "te compraré el desayuno / pensarán que eres mi mujer". Detallazo.

Memory Motel, de The Rolling Stones

Otra de músicos y carretera. Hannah, la chica que protagoniza la canción, sería una amante ocasional de Jagger. Pasan una noche juntos y él queda impactado por sus ojos castaños y sus dientes irregulares (muy británico esto) pero al día siguiente, ella, que también es cantante, tiene que partir para Boston y él tiene bolo en Baton Rouge. Cuando escribe la canción, los Stones ya han pasado por 15 estados y 10.000 millas y Hannah no es más que un bonito recuerdo de motel.

Y nos dieron las diez, de Joaquín Sabina.

Groupismo, versión patria. Joaquín, o su trasunto, liga con una fan en un pueblo con mar, al parecer bien iluminado. Al año siguiente, repite concierto en el mismo pueblo y confía en repetir la experiencia pero ella no está entre el público –curioso, porque pocas cosas hay más persistentes que un fan de Sabina– y en el lugar del bar hay una sucursal de un banco, contra el que el protagonista se lía a pedradas. Se cuenta que la historia real que inspiró la canción no ocurrió en un pueblo, sino en una ciudad, A Coruña, pero seguro que hay por ahí cientos de mujeres asegurando que ella es la de los ojos de gata y no es cuestión de arruinarles el relato.

One Night Stand, de Janis Joplin

Joplin no es la única artista que tiene una canción titulada así, literalmente "rollo de una noche". Tienen temas homónimos Motörhead, Chris Brown, y, de hecho, el reincidente Enrique Iglesias, pero la de la cantante destaca porque se diría que pretendía igualar y sobrepasar a sus compañeros de generación en eso del aquí-te-pillo-aquí-te-mato. "No eres para mí nada más que un rollo de una noche / mañana me habré largado y alcánzame si puedes", le suelta Joplin a su víctima.

Chelsea Hotel #2, de Leonard Cohen

Joplin es a su vez protagonista (¿involuntaria?) de otra famosa canción sobre un rollo de una noche, que Leonard Cohen escribió sobre su encuentro en el famoso establecimiento neoyorquino. El canadiense se ha arrepentido después varias veces de haber revelado quién era la mujer que le practica sexo oral "mientras abajo esperan las limusinas". Y Joplin dijo antes de morir que tanto Cohen como Jim Morrison dejaban mucho que desear como amantes, así que aquello no acabó del todo bien.

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