Pelagia Kolotouros (Lacoste): “Mi prenda favorita es la falda de tenis. El plisado se inventó para liberar el movimiento de la mujer”
La diseñadora neoyorquina llegó a Lacoste hace tres años para poner a dialogar deporte, cultura francesa y pragmatismo. Todos sus diseños parten de la idea de la ligereza y la libertad de movimientos, y aspiran a vestir la vida cotidiana

Cuando, hace tres años, Pelagia Kolotouros (Nueva York, 53 años) entró por primera vez a los enormes archivos de Lacoste, lo primero que le llamó la atención no fue la patente del polo de 1933, ni los primeros cocodrilos diseñados por Robert George hace ya un siglo (la marca fue la primera en bordar un símbolo sobre la ropa a modo de logo): “Fue la raqueta. Inventó la de acero, más ligera que la de madera , y además creó un sistema en el grip que absorbía la vibración del golpe. Era pura resolución de problemas. Ahí me di cuenta de que esta marca va de eso, de aportar soluciones”, cuenta la diseñadora por videollamada. Nacida y criada en Queens, Kolotouros lleva, como tanta gente, conviviendo con la marca del cocodrilo desde la infancia: “Después de clase, iba al parque porque mis padres trabajaban. Y ahí estaban siempre unos niños jugando al tenis con camisetas que llevaban pequeños animales. De pequeña me parecía muy intrigante”, rememora.
Si Lacoste la eligió para sustituir a Louise Trotter como directora creativa fue por su trayectoria anterior. Kolotouros siempre ha estado ligada a las prendas técnicas, ha diseñado para North Face o Adidas, entre otros, y, precisamente por eso, lo que más le sorprendió de la firma francesa fue aquella raqueta: “No era consciente al principio de esto. Pero al trabajar en marcas de este tipo mi pensamiento como diseñadora es ese: qué problema estoy resolviendo y para quién. Todas estas firmas están muy centradas en la relación entre el producto y su uso. Así que supongo que traje esta lógica conmigo”, dice.
El reto de Kolotouros es combinar ese pragmatismo con una estética propia de las pasarelas y, en concreto, con ese estilo profundamente francés que aún sigue dominando en Lacoste. ”Llegar a París fue estresante al principio”, dice, “Al final la cultura francesa lo impregna todo, de la idea de elegancia a la forma de trabajar, está en cada objeto. Cuando llegué me fascinó el fular, porque aquí lo usa todo el mundo, pero en Estados Unidos no, así que lo introduje a mi manera en la primera colección y ahora está en todas”. Cada vez que comienza a diseñar, pasa con su equipo un día entero rebuscando en el archivo, “normalmente no empezamos por prendas, sino por imágenes de René Lacoste que nos inspiran algo”, explica.

Su último desfile, celebrado el pasado febrero en París, convertía la pasarela en un vestuario, esa especie de umbral entre la cancha y el mundo exterior, que es justo lo que Kolotouros quiere reflejar con sus propuestas. Ella lo llama ‘herencia tecnológica’. “Por ejemplo, tenemos un tejido que es lana por un lado y por el otro es una membrana impermeable. Tiene el componente lana y te da esa sensación de sastrería clásica, pero el interior es técnico. Es la integración de esos dos mundos”, explica. “A veces es el material o a veces el corte, lo importante es que sea ligero y haga fácil el movimiento de quien lo lleva”.
Kolotouros tiene una prenda favorita a la hora de diseñar: “La falda de tenis. El plisado nos puede parecer más o menos bonito, pero se nos olvida que está hecho para que las mujeres pudieran moverse. El diseño que no pasa de moda siempre es el que resuelve un problema”, opina. Este pasado año, además, la estética asociada con este deporte se ha convertido en una de las tendencias urbanas más relevantes, con marcas de todo tipo apuntándose al polo y el plisado: “Supongo que estamos en un momento en el que la gente busca estéticas con una identidad fuerte. Y a diferencia de otros deportes, como el baloncesto o el fútbol, las prendas del tenis se pueden llevar en cualquier situación, da igual si es una oficina o una fiesta”, opina Kolotouros. Pero, como le sucede a la mayoría de los diseñadores que trabajan con un ojo puesto en el deporte, ella tampoco se siente cómoda con la etiqueta de moda urbana. “¿Qué significa ahora el streetwear? Creo que esas etiquetas ya no significan nada. Esa expresión se utilizaba para identificar a las subculturas, que se vestían de una forma concreta para reflejar una cultura y una forma de pensar, no una tendencia. Ponerle etiquetas a vestirse para la calle no tiene ningún sentido, y menos en un momento en el que por suerte ya nos vestimos con ropa de ambos géneros, por ejemplo”.

Pelagia Kolotouros es consciente de que es una de las pocas excepciones en un mundo de hombres vistiendo a mujeres, es decir, una de las pocas mujeres al frente de una gran marca. Cuando comenta varias veces durante la conversación que su intención es hacer “ropa real para una persona normal”, conecta directamente con una tradición de diseñadoras que han introducido en las pasarelas ideas como la comodidad o el movimiento, que pueden parecer comunes, pero no lo son en absoluto cuando se repasan las colecciones. “Bueno, hay mujeres que diseñan desde un mundo de fantasía, no me gusta generalizar, pero es cierto que quizá la aproximación a la moda se vea desde otro punto de vista, sí”, dice, “Yo puedo hablar de mi caso concreto, y para mí todo empieza en el consumidor. Luego por supuesto también lo cruzo con el legado de la marca. Y vengo de otras marcas en las que el consumidor está en la base de todo. Aquí además es todavía más amplificado, porque Lacoste no es una marca de moda al uso, tiene más que ver con la cultura, con cambiar la forma de vestir de la gente en la calle”. Lo cierto es que es una de las pocas diseñadoras que se puede encontrar a alguien vistiendo su ropa tanto en oficinas, fiestas y supermercados sin distinción. “Lo pienso mucho, porque no quiero perder de vista esa idea. Es una responsabilidad pensar que están haciendo una prenda en la que la gente va a invertir para ponérsela mucho tiempo, pero para mí es la meta de este trabajo”.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.








































