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Ni brillos ni quemaduras: así funcionan los protectores solares en polvo

Los dermatólogos desaconsejan su uso en solitario, pero son el complemento perfecto para retocar la crema solar facial en cualquier momento y lugar.

Un año más llegamos a esa época en la que hay que renovar el repertorio de cremas solares (el ‘culín’ que quedó del verano pasado es mejor que lo tires porque habrá perdido eficacia). El problema es que hay tanta oferta, tantos formatos y tantas marcas que es fácil perderse. ¿La solar facial de la playa vale para cuando comemos en una terraza o es pasarse tres pueblos? Si me pongo crema solar y maquillo encima, ¿cómo me las apaño para reaplicar la crema solar cada dos horas? ¿Hay algún formato que pueda llevar en el bolso y que quede hasta como gesto coqueto si me la doy en público?

La respuesta a la primera pregunta es que, si vas a disfrutar de almuerzo y sobremesa relajada al sol, te protejas a lo grande, como si estuvieras tumbada en la piscina. Aunque sea mayo. Muchas veces los primeros eritemas solares (cuando llegas a casa con la cara roja y principios de quemaduras) surgen en esas sobremesas de primavera en las que el sol parece que no quema, pero sí. Para las siguientes preguntas la respuesta son los protectores solares en polvo. Tienen una presencia muy, pero que muy minoritaria en el mercado, y constan de una brocha con un cargador lleno de polvos minerales. Algunos son transparente y otros se presentan en varios tonos. Las más fáciles de encontrar son Isdin UV Mineral Brush y Xpertsun Perfection de SingulaDerm.

Aunque sea SPF 50 necesita un compañero

Puede que el envase diga en letras grandes que lleva protección solar alta, pero usados en solitario se quedan cortos en cuanto a protección solar. Y eso es poner tu piel en riesgo. Tanto los protectores solares en polvo con brocha como las brumas deben ser tenidos en cuenta para retocar la protección solar de base. Es decir, ni las brochas ni las brumas deben usarse o catalogarse como fotoprotectores exclusivos”, advierte la doctora Natalia Jiménez, dermatóloga del Grupo Pedro Jaén. Lo ideal es aplicar antes un fotoprotector no graso (para no embadurnarnos luego con el polvo), y para retocar o matizar, echar mano de la brocha solar.

El siguiente dilema es qué cantidad debemos aplicar. Sabemos que en la crema solar la regla dorada son 2 miligramos por centímetro cuadrado (en el rostro es el equivalente a dos líneas extendidas sobre sendos dedos). Pero, ¿y en las solares en polvo cómo se calcula la dosis? Y lo que es peor, ¿hay posibilidad de que se nos derrame todo el depósito en la mejilla? Ante esto último, tranquilidad. Por suerte estos aplicadores se diseñan de forma que no vierten el polvo de golpe, sino que hay que ir aplicándolos con ligeros toques sobre las distintas partes del rostro el rostro. En cuanto a la cantidad, la doctora Jiménez recalca que “no hay establecida una cantidad exacta de producto que haya que utilizar, pero sí hay que asegurarse de aplicarlo en toda la cara. Algunas brochas llevan algo de color y eso puede servirte de guía”.

La brocha para retoques coquetos

El concepto del layering lo tenemos claro: primero van las cremas de cuidado, luego, la solar y, para acabar, el maquillaje. Y todo eso sucede a primera hora de la mañana. El problema es que cuando salimos de la oficina a media mañana ya han pasado las dos horas de vida útil del fotoprotector. Reaplicarlo significa arruinar el maquillaje y perder un rato en el aseo. O solo ha pasado una, pero con el calor de pronto te salen unos brillos inesperados. Es el momento en que unos toques de brocha con el protector solar mineral transparente alargan la vida de la crema solar y matifican la piel en cuestión de segundos. Incluso, sin mirarte en el espejo.

Pese a su aspecto casual, son brochas suaves y discretas para llevar en el bolso. “Es un formato muy cómodo para llevar siempre encima. Nos facilita la reaplicación de la fotoprotección durante todo el año y en cualquier situación, no solo cuando aprieta el calor. De esta manera es más fácil cumplir con la regla de la reaplicación cada dos horas”, declara la doctora Aurora Garre, directora médica de marketing en Isdin. Los esta marca, además, aportan reflectores de luz que crean un efecto Photoshop de alisado instantáneo. También llevan activos anti polución para proteger la piel de los contaminantes ambientales.

Se aplican como un colorete

Su uso es muy intuitivo. Se pone boca abajo la brocha, con el tapón puesto, y se agita enérgicamente para que los polvos se cuelen entre las fibras. El paso siguiente es retirar el tapón y girar la lengüeta para extraer la brocha. Aunque están concebidas para soltar el polvo de forma gradual, no te la juegues: prueba primero sobre el dorso de la mano. Comprobado que sale producto pero no a borbotones, es el momento de aplicarla sobre el rostro.

Estas brochas fotoprotectoras solo ponen una condición: la piel debe estar completamente seca o formarás barro sobre la piel. “Se aplican con movimientos circulares por todo el rostro”, explica Elena Ramos, desde el departamento de marketing de Singuladerm. “Nuestra recomendación es aplicar un fotoprotector en crema con o sin color y, a continuación, pasar la brocha Xpertsun Perfection SPF30”. Esta marca permite elegir entre tres tonos: light, natural y bronze. De esta forma simplemente puedes usarla como fotoprotector o convertirla casi en unos polvos de sol.

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