_
_
_
_

Así debes desinfectar tu neceser de maquillaje (y cada producto)

Los cosméticos de color y, en especial, el estuche donde se guardan pueden acumular gérmenes. Una limpieza adecuada los elimina.

Neceser y maquillaje requieren una limpieza exhaustiva cada cierto tiempo.
Neceser y maquillaje requieren una limpieza exhaustiva cada cierto tiempo.getty
Javier Caballero

Se estima que hasta un 20% de la población adulta tiende a procrastinar. Postergar aquellas tareas que más trabajo suponen se ha convertido en uno de los males del siglo. No encontrar el momento para realizarlas suele ser la excusa más habitual. Con el tiempo ahora de nuestro lado, se acabaron los pretextos. ¿Cuántas veces has dejado para mañana la limpieza y desinfección del maquillaje? Ha llegado la hora de ponerse manos a la obra.

Descartar productos (o darles una nueva vida)

Antes de liarse a desinfectar, lo primero que aconsejan los expertos es revisar los productos a los que se da menos uso para comprobar su estado. Así evitaremos reacciones que debiliten la capa protectora de la piel. «Esto se hace atendiendo a dos cosas fundamentales: fecha de caducidad y PAO (Periodo tras apertura en sus siglas en inglés)», dice Deborah García, química y divulgadora científica. La primera puede aparecer con palabras o con el símbolo de un reloj de arena. La segunda es un número seguido de una M y el pictograma de un bote abierto e indica los meses que aguanta tras la primera vez que se quita la tapa. «Pasadas estas fechas, el laboratorio no puede garantizar ni su eficacia ni su seguridad», avisa García.

El aspecto de los productos también puede orientarnos sobre su estado. Si no se ha guardado en un sitio adecuado, se puede estropear con anterioridad. Gato, maquillador oficial de Maybelline, enseña a identificarlo producto por producto. «Las bases fluidas tienden a separar sus componentes y se ve claramente que están caducadas. Los correctores segregan el aceite también por separado. Los labiales huelen mal. Las máscaras y lapiceros se secan. Los polvos, que pueden durar hasta años, se quiebran y rompen».

En la web se encuentran numerosos tutoriales que, en caso de que el producto presente un aspecto diferente al habitual, enseñan cómo recuperarlo. La química pide obviarlos. «Si una máscara se ha secado, no probemos ningún truco casero. Ni añadirle nada, ni calentarla. Es peligrosísimo. Ante la duda de que un producto esté caducado, tenga un aspecto diferente al original o no estemos seguros de que esté dentro del PAO, lo más seguro es tirarlo a la basura».

Para los cosméticos de color que menos se utilizan, pero se mantienen en perfectas condiciones, Gato recomienda darles una nueva vida. «Por ejemplo, mezclar dos labiales diferentes para conseguir un tono nuevo y exclusivo».

Brochas y esponjas

Una vez seleccionados los artículos que van a seguir en el neceser, se puede proceder a su desinfección. Tanto del bote como del producto en sí (a menos que no disponga de entrada de aire). Gerard Prats, químico y fundador de Saigu Cosmetics, no se complica con el procedimiento para las brochas. «Nada de florituras, con agua y jabón será suficiente, pero lo importante es dejarlas secar bien y guardarlas en un lugar sin humedad». García, que sustituye el jabón por el champú, explica cómo retirar la humedad correctamente. «Suavemente y a toquecitos con papel de cocina o con una toalla limpia, y las dejamos secar al aire en horizontal o boca abajo, para que la humedad no se acumule en el mango».

Si se quiere ir más allá, Gato recomienda, tras el secado, rociar con un spray de alcohol. «Elimina cualquier bacteria que pueda quedar». Almacenarlas y volver a usarlas requiere de cuidado. «Deben ir guardadas en un estuche o neceser especial que las mantenga fuera de otros objetos. Después, mejor evitar tocarlas si no tenemos las manos previamente desinfectadas», se extiende el maquillador.

Las esponjas, más porosas y con una superficie amplia, dificultan su correcta limpieza. Si se ven muy cargadas de producto y no desaparece por mucha agua y jabón que se aplique, deben desecharse. «Las esponjas deberían cambiarse entre una o dos veces al mes, dependiendo de la frecuencia de uso. Son un nido para los microbios», avisa Deborah García.

Pintalabios y polvos

Estos dos productos tienen un contacto directo con la piel, por lo que pueden acumular bacterias. Ante el miedo que genera en la actualidad que se pueda transmitir el Covid-19 a través de ellos, Gerard Prats calma. «Si una persona infectada se lo pone y a los 15 minutos te lo pones tú, sí te puedes infectar, pero al día siguiente ya no. Ahora mismo habría que evitar compartir pintalabios y polvos, pero con el confinamiento tampoco hay mucho riesgo de que podamos».

Si, pese a todo, se quiere desinfectar, Gato nos da las pautas para el labial. «Antes de aplicarlo, retiro la capa superficial con una cuchilla. De este modo, en cada uso es como si estrenase la barra. Puede parecer que se desaprovecha mucho producto, pero es una pequeña cantidad y evitas infecciones o herpes».

Los polvos, en cambio, no hay forma de desinfectarlos, pero tampoco deberían preocupar. Como cuenta el fundador de Saigu, «no tienen suficiente contenido de agua como para que ahí crezcan bacterias, hongos o virus». Se debe prestar atención a su uso para no depositar ningún germen. «Utiliza siempre un pincel o una brocha limpios para cogerlos, o un tissue en el caso de los sueltos», recomienda Gato.

¿Y echarles alcohol como a las brochas? Deborah García lo desaconseja tajantemente. «Jamás hay que agregar nada a un cosmético, porque en lugar de protegerlo lo podemos degradar, contaminar o transformar en algo inseguro».

Los envases, como cualquier objeto

Además del producto en sí, se puede aprovechar para desinfectar el envase de todo el set de maquillaje. El mecanismo no entraña mayor misterio. «Igual que limpiamos el salero o la aceitera que tenemos en la cocina, que se manchan por el uso normal, los productos cosméticos, ya sean cremas, perfumes, maquillaje, también se van llenando de polvo y restos de producto, así que hay que mantenerlos limpios», ejemplifica la divulgadora García. Un paño humedecido y un producto de limpieza harán la tarea. «Podemos limpiarlos con un paño humedecido con un producto de limpieza multisuperficie, cuidando que no penetre en el cosmético».

De nuevo, si se desea ir algo más allá, se puede. El químico Prats simplifica. «Lo mejor es el alcohol o las soluciones hidroalcohólicas».

El neceser, paso necesario

El lugar donde se almacenan todos los cosméticos debe desinfectarse también. Si el maquillaje ha podido acumular gérmenes, la bolsa donde se guardan con más razón. Deborah García lo pone negro sobre blanco: «Contiene productos sensibles a la contaminación, desde cosméticos al cepillo dental, y productos con base orgánica, como muchas cremas y maquillajes, así que ahí pueden proliferar microbios porque tienen superficie y alimento para hacerlo».

Si el material con el que está fabricado lo permite, se debe meter en la lavadora. «Con el detergente habitual y a alta temperatura (más de 60º C), para garantizar que eliminamos los gérmenes, igual que cuando lavamos las toallas o las sábanas», opina García. En caso de no poder meterlo a la lavadora, Gato nos da su opción. «Los estuches puedes limpiarlos con una toallita de desmaquillar y secarlos con un tissue ligeramente empapado en alcohol para desinfectarlos».

Regístrate gratis para seguir leyendo

Si tienes cuenta en EL PAÍS, puedes utilizarla para identificarte
_

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_