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La disrupción digital llega al mercado del sexo

Actores porno y prostitutas cuentan cómo se han adaptado frente a la crisis del coronavirus

La prostituta Kat Rix, en su estudio de Berlín en julio de 2020.
La prostituta Kat Rix, en su estudio de Berlín en julio de 2020.GETTY

La pandemia es un tsunami para todos los servicios en contacto directo con el público. La digitalización es vista en muchos como el madero al que asirse para seguir a flote. El mercado del sexo no es una excepción. Lilith Darkness es una masajista erótica residente en Barcelona. El confinamiento no fue fácil. “Al principio estaba un poco asustada, porque mi única manera de recibir ingresos se veía afectada. Finalmente tuve la idea de crearme una cuenta en OnlyFans [una página a la que se puede subir cualquier tipo de contenido para tratar de captar suscriptores]”, comenta. “Muchos clientes conocidos se suscribieron, y después del confinamiento muchos vinieron a recibir mis servicios”.

OnlyFans, precisamente, ha sido el bote salvavidas en el que convergen personas procedentes del mundo de la prostitución y del sector del porno. La plataforma existe desde 2016, pero ha triunfado con la pandemia, con un incremento de tráfico que durante el confinamiento alcanzó picos superiores al 75%. Un creador de contenidos puede distribuirlos por una suscripción mensual, que suele oscilar entre 5 y 50 dólares, o cobrarlos individualmente. También se pueden ofrecer tarifas y contenidos personalizados para retener a los fans más fieles, y recibir propinas de cientos de dólares.

Lilith ofrecía en su cuenta, y ofrece, vídeos y fotos personalizados. También estuvo haciendo videollamadas por WhatsApp o Skype, aunque el confinamiento le pilló en la montaña y la conexión no era buena. “Gracias a OnlyFans tuve ingresos muy buenos, ya que tenía mucho tiempo libre y podía dedicarle horas. Hay que pensar en el contenido, no repetirse, usar complementos de lencería, juguetes”, explica.

Trabajadoras sexuales protestan en Hamburgo, Alemania por las medidas de confinamiento que mantuvieron los burdeles cerrados
Trabajadoras sexuales protestan en Hamburgo, Alemania por las medidas de confinamiento que mantuvieron los burdeles cerradosGetty Images

LA ‘PLATAFORMIZACIÓN’

El verdadero elemento ganador de OnlyFans es la desintermediación, que ofrece completa libertad creativa y la oportunidad de interactuar directamente con tu comunidad. Desde 2016, han repartido “más de 2.000 millones de dólares y ahora cuentan con más de 70 millones de usuarios registrados y un millón de creadores en todo el mundo”, aseguran.

Cualquiera puede unirse a la plataforma siempre que sea mayor de 18 años, cumpla con los términos de servicio y pase los controles de seguridad para registrarse. ase los controles de seguridad para registrarse.

Todo el contenido está oculto detrás del muro de pago y no es accesible para los visitantes. OnlyFans oficialmente “prohíbe la promoción de servicios de acompañantes. Esto no impide que una escort tenga una cuenta, pero no debe promocionar sus servicios a través del contenido que publica en la plataforma”.

El éxito de OnlyFans atrajo a personajes más o menos célebres ávidos de rentabilizar su fama. Los sex workers, tanto actores y actrices profesionales porno como escorts ,no tardaron en quejarse de este intrusismo que inflaba la oferta y reducía sus ganancias. El episodio más sonado fue el de la exactriz Disney Bella Thorne, quien recaudó dos millones de dólares en pocas horas con la promesa de publicar sus fotos desnuda. Promesa que no se cumplió.

UN NUEVO NEGOCIO

En el foro en el que también se anuncia Lilith ha aparecido una discusión sobre OnlyFans. El miedo a un nuevo caso de disrupción digital, y que incluso la profesión más antigua del mundo pueda ser suplantada por la tecnología, existe. Un miembro de esta comunidad alerta de que “como sigamos pagando por el OnlyFans, las escort van a dejar de prestar servicios en carne y hueso, y se dedicarán a eso, que probablemente ganen lo mismo o más”.

Las ganancias generadas por el sexo virtual pueden ser muy importantes. Lilith tampoco descarta poderse dedicar exclusivamente a ello: “Conozco a varias chicas que viven solo de OnlyFans, pero llevan ya mucho tiempo en ello, o ya eran conocidas en Instagram o Twitter. Creo que podría llegar a ganar lo suficiente como para vivir de ello, pero por ahora me lo tomo como algo extra”.

Como en todos los ámbitos, también aquí hay quienes se resisten al cambio. Según una profesional del foro, “se trata de prostitución encubierta. “Una chica se desnuda a través de una pantalla a medida que le vas pagando. Esto es un peep show de toda la vida”, apunta. Además, “no creo que las escorts nos extingamos por culpa de OnlyFans. Es una moda pasajera”, asegura.

En estos meses difíciles los profesionales del sector tuvieron que experimentar nuevas formas de fidelizar a sus clientes. Vicky, también masajista en Barcelona, después de considerarlo, decidió no abrir una cuenta en OnlyFans, porque, dice, “me parece que el 20% que retiene es demasiado, me sonaba a otra clase de proxenetismo, y si hubiese sido necesario preferiría abrir mi propia página”.

Ella ha sufrido menos el confinamiento, es autónoma, paga un seguro y pudo acceder a las ayudas, pero en esas semanas de clausura escribió relatos eróticos para clientes fijos. “La idea fue de ellos y se los mandaba por WhatsApp. Me dijeron que tenía imaginación y me fueron pidiendo creara una historia con sus fantasías. Luego me pagaban en mano, ya que muchos son vecinos, o también por PayPal. Con Bizum no porque tienes que usar tus datos reales”, matiza.

El actor porno sevillano, Chris Diamond
El actor porno sevillano, Chris DiamondGetty Images

DE LOS PLATÓS A LAS ‘WEBCAMS’

La digitalización del sexo vive su época dorada. En España, el tráfico hacia el gigante del porno online, Pornhub, subió un 61% el 17 de marzo, dos días después de que se declarara el confinamiento total, para luego mantener un incremento constante de entre un 20% y 40%. Sin embargo, con la parálisis de los platós, muchas actrices y actores del porno profesionales tuvieron que arreglárselas. OnlyFans, una vez más, fue una salvación para este colectivo, y eso que parecía que ya nadie estaba dispuesto a pagar por pornografía. Tampoco parecía que la piratería de series fuera a decaer hasta que llegó Netflix.

Chris Diamond, sevillano de 29 años, lleva casi una década en el porno trabajando para grandes productoras de Estados Unidos y con una presencia digital que va desde Pornhub a OnlyFans, pasando por una web personal. A raíz de la pandemia, el actor decidió centrarse en la autoproducción. Diamond considera que el cambio ha sido muy provechoso: “La gente se ha puesto creativa y se ha dado cuenta de que sin moverse de su casa puede generar dinero”. Ahora, asegura, “apoyándonos los unos a los otros y compartiendo contenidos estamos creando un nuevo mundo en el que todos ganamos”.

De hecho, desde el punto de vista meramente económico el cambio parece haber beneficiado a los actores. En plataformas como OnlyFans “ganas más que cuando trabajas para grandes productoras, todo depende lo bueno y creativo que seas”, explica el sevillano. “Yo estoy generando mensualmente unos 15.000 dólares y casi no subo contenido”. En cuanto a las mejoras en la dinámica de trabajo, el actor no tiene dudas: “en OnlyFans tú mismo te pones tus horarios, grabas lo que te apetezca cuando quieres y los fans pueden pedir lo que les guste”.

Eso sí, también en el mundo del porno la disrupción digital ha exigido a los profesionales dar un empujón a su curva de aprendizaje: “Personalmente tuve que ponerme las pilas e informarme sobre cómo funciona todo este mundo. Mi consejo es que los que quieran dedicarse a esto trabajen mucho las redes sociales y plataformas como Pornhub y Twitter, porque son el escaparate donde tienes orque son el escaparate donde tienes que captar a los clientes”, avisa Diamond.

EL PORNO DE HOY

Hijo directo de la autoproducción, y del confinamiento, es el género amateur, la gran tendencia en el porno de los últimos años. Según detalla Pornhub —que recientemente anunció que eliminaría todo el contenido sin verificar de la plataforma tras revelar a The New York Times que el portal contenía vídeos de menores y violaciones—, “vimos un aumento significativo en las cargas de vídeos de modelos amateur durante los primeros meses de la pandemia. En comparación con el mismo periodo de 2019, aumentaron un 91% en marzo, un 123% en abril y un 105% en mayo. En cuanto a las nuevas incorporaciones, hubo un aumento del 82% en marzo, del 78% en abril y del 32% en mayo”. Los analistas de la plataforma consideran “que la gente busca representaciones más realistas del sexo”.

La italiana residente en Canarias Danika Mori trabaja con su pareja, Steve, y es una de las actrices del porno amateur que más han invertido en la creación de un ecosistema digital autogestionado, con vídeos que cosechan miles de visualizaciones. “Durante confinamiento hemos notado un incremento del 30% en términos de registro y venta de servicios de pago. En general, la gente ha empezado a pensar que se puede pagar por entretenimiento y por un servicio más personalizado y exclusivo”, explica.

El concepto económico que mueve a estos autónomos del sexo es similar al que convenció a muchas personas a dedicarse a Airbnb o Uber. Danika, de treinta años, presume de tener 1.700 seguidores en OnlyFans y 1.000 en Pornhub, y 20% de los ingresos retenido por ambas plataformas no le preocupa. “El 40% que se va en impuestos me duele más. Ellos ofrecen un servicio, visibilidad y un espacio online que de otra forma sería complicado y caro obtener, por lo que es justo que se beneficien de ello. Además, tenemos total libertad a la hora de proponer contenidos”, asegura.

Por otro lado, la actriz explica que “estar presente en múltiples plataformas lleva mucho tiempo. Es un trabajo a tiempo completo. Hoy ya soy bastante experta porque tuve que estudiar todos estos mecanismos y pude completar la visión del mundo online”. De hecho, Danika sueña en grande: “Algún día me gustaría crear una plataforma alternativa a estos gigantes, pero es un proyecto muy ambicioso”. El próximo unicornio de la digitalización podría provenir del porno.

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