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Detenidos varios detectives por espiar a un exjuez por encargo de Villarejo

Los arrestos están relacionados con los trabajos del comisario jubilado para el empresario Juan Muñoz

José Manuel Villarejo, en los juzgados de Plaza de Castilla, en una imagen de archivo.
José Manuel Villarejo, en los juzgados de Plaza de Castilla, en una imagen de archivo.

La Policía Nacional ha detenido este miércoles a cuatro personas, entre ellos varios detectives privados, por su supuesta vinculación a la trama del comisario jubilado José Manuel Villarejo, en prisión provisional desde noviembre de 2017. Según detallan fuentes jurídicas, los agentes de la Unidad de Asuntos Internos (UAI) han arrestado a estas personas por participar presuntamente en la grabación de un vídeo a un exjuez, que el antiguo agente ofreció después a los empresarios Juan Muñoz Tamara, marido de la periodista Ana Rosa Quintana, y su hermano Fernando. 

Esta batería de detenciones se produce en el marco de la pieza bautizada como caso Pintor dentro del caso Villarejo. En esta parte de la instrucción, el magistrado Manuel García-Castellón investiga los presuntos encargos de los hermanos Muñoz a Villarejo. Según explica el juez en un auto, los empresarios se encontraban enfrentados a una tercera persona, M. M. N. —"le reclamaban una cantidad importante de dinero", escribe el instructor— y contrataron entonces al comisario jubilado para espiarle a él y a su abogado, un exjuez. Pretendían así contar con armas que les permitiera lograr "un acuerdo ventajoso".

"[Querían] obtener datos de carácter personal y patrimonial con los que poder coaccionarles", ha detallado el juez instructor en sus escritos, donde añade que los imputados organizaron tres equipos para seguir a M. M. N. y su letrado. Según la investigación, accedieron a sus correos electrónicos, a sus mensajes de Whatsapp y pusieron cámaras en un baño para obtener un vídeo donde se observa al antiguo magistrado consumiendo sustancias estupefacientes. "Toda esta capacidad operativa, tanto de medios personales como materiales de la mayor variedad y al más alto nivel tecnológico, venía siendo ofrecida por Villarejo", apostilla García-Castellón.

Los investigadores apuntan que todo este material —además de un segundo vídeo de carácter sexual— iba a ser entregado a los abogados de los hermanos Muñoz para que "ejecuten la parte final del proceso de coacción". Según el sumario, su idea era mostrarle todo a las víctimas con "la advertencia de difundirlo a través de internet por medio de Youtube" o enseñárselo a sus familiares si "no accedían a sus pretensiones". 

En un informe de la Policía incorporado a la causa, los investigadores transcriben una conversación entre Juan Muñoz y Villarejo. El primero le comenta al segundo si "conoce cómo debilitar" a la otra parte. A lo que el comisario jubilado responde que sí: "Él estuvo de juez en Marbella y cometió un error importante. El CNI lo grabó farlopeando [consumiendo cocaína] y yo me voy a volver a hacer con esa grabación. Y, claro, no le interesa a él salir en algún medio o en Youtube con unas periquitas y pegándose un tirito [consumiendo droga]". Según destacan los agentes, Fernando Muñoz también comenta que "lo mejor es quitar al abogado contrario de en medio. Porque M. M. N. hace lo que el abogado le dice".

Aunque el comisario jubilado atribuye la grabación más antigua al CNI, los investigadores sospechan que él mismo pudo estar también detrás de ese vídeo. En otros audios intervenidos a Villarejo se escucha al antiguo alto mando policial conversando con otras personas —a uno lo identifican como Monzer Al Kassar, un traficante— sobre una grabación al magistrado: "Acuerdan decir que esas grabaciones las hizo el CNI", apunta el informe.

Según el sumario del caso Villarejo, el comisario jubilado diseñó un entramado de empresas para traficar con información que obtenía gracias a su condición de agente en activo de la Policía. Creó además una "estructura paraestatal" que "instrumentalizó de forma sistemática los recursos públicos en beneficio propio y de sus clientes" para vender información clasificada a cambio de "cantidades millonarias".

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