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Un aterrizaje de emergencia y drones: día de pesadilla en Barajas

El incidente de un avión de Air Canada y una alerta por drones paraliza el aeropuerto de Madrid

El avión de Air Canadá, tras el aterrizaje forzoso en el aeropuerto de Barajas. En vídeo, el avión averiado toma tierra con éxito.

El aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas vivió este lunes un día de pesadilla. El aterrizaje de emergencia de un avión averiado de Air Canadá, con 128 pasajeros a bordo, mantuvo en vilo toda la tarde a las autoridades de seguridad. El incidente se producía apenas unos minutos antes de que el aeródromo reabriera su espacio aéreo tras decretar una alarma al detectarse el vuelo de drones no autorizados.

Afortunadamente, y en medio de una gran expectación mediática, el avión Boeing 767-300 del vuelo de Air Canada AC837, que había despegado a las 14.33 con destino a Toronto, aterrizó sin incidentes a las 19.08 de la tarde. El avión tuvo que sobrevolar en círculos Madrid y sus alrededores durante casi cinco horas, quemando y soltando combustible en el aire para aligerar su peso y efectuar la maniobra de aterrizaje con el menor riesgo posible para los pasajeros.

Según las primeras investigaciones, nada más despegar el aparato sufrió serios daños en una rueda que, al estallar, esparció restos de neumático que se alojaron en uno de los motores. El piloto decidió abortar el vuelo, apagar el motor dañado e informar a control para solicitar un aterrizaje de emergencia. Debido a ello, el avión tuvo que tomar tierra sin una de las 10 ruedas que forman el tren de aterrizaje (ocho traseras y dos delanteras) y con el motor izquierdo apagado. La expectación durante toda la tarde fue máxima, con un seguimiento en directo de los medios de comunicación, tanto escritos como en las televisiones.

Enaire, la sociedad pública encargada del control aéreo, habilitó una pista (32L) para que el avión dañado pudiera aterrizar en solitario, mientras que se desplegaba un gran dispositivo de emergencia, integrado por bomberos, sanitarios y personal técnico. El pasaje vivió momentos de inquietud tras escuchar una pequeña explosión tras el despegue, según los testimonios de varios pasajeros. Poco después, el comandante y la tripulación les tranquilizaron asegurándoles que todo estaba bajo control y que la maniobra no comportaba ningún peligro porque estaban preparados para aterrizar sin una rueda y con un motor apagado. El avión siniestrado, con matrícula C-GHOZ, lleva volando desde 1989 y ha operado con las compañías Canadian Airlines, Varig y Air Canada.

“Vamos a aterrizar en el aeropuerto de Barajas, pero tenemos los tanques llenos de combustible, así que vamos a seguir circulando por el aire hasta gastar un poco de combustible para estar más ligeros en el momento del aterrizaje. Todo está bajo control. Este avión tiene en el tren de aterrizaje en la parte de atrás, ocho ruedas, y hemos perdido solamente una, así que no habrá problema para el aterrizaje. Muchísimas gracias por su paciencia”, señaló el comandante.

El largo sobrevuelo del aparato causó la alarma de algunos ciudadanos, en especial de barrios del sur de Madrid, debido a la baja altura que alcanzó en algunos momentos el aparato. Tras dar vueltas por el espacio aéreo de la capital, el avión se dirigió a la zona de Tarancón (Cuenca), donde continuó dando vueltas. La altura media a la que voló fue de 2.300 metros, con una velocidad de 550 kilómetros por hora, aunque en determinados momentos descendió hasta los 800 metros, despertando el interés de los habitantes de las zonas sobrevoladas, que subieron numerosas fotos y vídeos a las redes sociales.

Un caza F-18 del Ejército del Aire despegó de la base aérea de Torrejón para evaluar los daños del Boeing de Air Canadá en vuelo y prestarle apoyo logístico en caso necesario. Tras realizar varias fotografías de los daños y hablar con el comandante del aparato civil, el avión de combate regresó a su base, informa Miguel González.

El Gobierno articuló un dispositivo de crisis para seguir la operativa integrado por representantes de Aena, Enaire, la Delegación del Gobierno en Madrid, Protección Civil, la Comunidad de Madrid, los bomberos del aeropuerto y el servicio de emergencias (Samur). El ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, José Luis Ábalos, que se desplazó hasta el aeropuerto para seguir de cerca este dispositivo, felicitó al piloto y a la tripulación por su “pericia”. El ministro recalcó “la coordinación y la eficacia” de todos los servicios de emergencia e informó de que su departamento ha puesto en marcha la comisión de investigación de accidentes en cuanto el aparato pudo acceder a la pista, informa Francisco. J. Barroso. Los técnicos comenzaron a evaluar nada más tomar tierra el avión, y los pasajeros lo abandonaron sin usar las rampas de emergencia.

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