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Bruselas concede más ayudas a Rabat para mejorar el control migratorio

En la dotación total de 389 millones de euros se incluyen 100 millones destinados íntegramente a la gestión de fronteras

Imagen de la valla de Ceuta durante un salto el pasado mes de agosto.
Imagen de la valla de Ceuta durante un salto el pasado mes de agosto. EL PAÍS

La Comisión Europea anunció ayer la aprobación de nuevos programas de cooperación con Marruecos, con una dotación total de 389 millones de euros. Las ayudas se enmarcan dentro de los planes de la UE para contribuir a la estabilidad y modernización de un vecino esencial para la seguridad de Europa, y para la mejora del control migratorio. “Ha llegado el momento de dar un nuevo ímpetu a nuestra relación”, aseguró Josep Borrell, Alto Representante de Política Exterior de la UE.

Marruecos lleva meses presionando —a menudo a través de España— para que la Unión eleve el paquete de ayudas destinado al país vecino, fundamental para el control de los flujos migratorios de un continente a otro. “Marruecos juega un papel clave como socio de la UE”, resumió el comisario europeo de Vecindad, Olivér Várhelyl. Los resultados de esa negociación siguen llegando: uno de los programas aprobados ayer contará con 289 millones para apoyar reformas en el campo de la protección de personas vulnerables, la educación, la salud, la administración pública, la protección de derechos humanos y el mantenimiento de instituciones como el Parlamento marroquí. Parte del capítulo destinado a las personas vulnerables sufragará también ayudas relacionadas con la migración.

La política migratoria forma una parte tan estratégica de las relaciones de la UE con Marruecos que el segundo programa, de 101,7 millones, se destina íntegramente a la gestión de fronteras y a la lucha contra el tráfico de personas. Esa partida financiará la introducción de nuevas tecnologías en los controles fronterizos tanto por tierra como por mar y en los aeropuertos.

Bruselas, a instancias de España, intensificó la cooperación con Marruecos en 2018, cuando el número de salidas irregulares desde sus costas sufrió un fuerte repunte. La antigua Comisión Europea, presidida por Jean-Claude Juncker, anunció varios paquetes de ayudas, a menudo, calificados como insuficientes por Rabat, pero que se han mantenido e incrementado. La cooperación ha contribuido a reducir los flujos, que han caído drásticamente en 2019. Los últimos datos del Ministerio del Interior, hasta el 15 de diciembre, muestran que en la llamada ruta del Mediterráneo Occidental la reducción de las llegadas ha sido del 50% en comparación al mismo período de 2018.

La marroquí continúa siendo la nacionalidad más numerosa entre los recién llegados (suponen cerca de un 20%), seguidos de sus vecinos de Argelia que son algo más del 11%. Marruecos, por otro lado, como apunta la Comisión Europea, “ha pasado en la última década de ser país de origen de migrantes a país de tránsito e, incluso, de destino para los migrantes subsaharianos”.

En Bruselas preocupa la importante presencia de jóvenes y menores no acompañados entre la población migrante que cruza el Mediterráneo en pateras. Una parte del programa migratorio aprobado esta semana se destinará campañas de información entre los familiares y el entorno de esos jóvenes para alertar de los peligros que entraña la odisea de la migración irregular.

Los nuevos programas coinciden con el arranque de la nueva Comisión, presidida por Ursula von der Leyen, quien ha convertido el continente africano en una de las prioridades de su mandato. La UE aspira a intensificar su relación con los países del sur. Bruselas y Rabat tienen una relación cordial desde hace décadas, pero siempre plagada de altibajos diplomáticos. Los últimos roces fueron a cuenta de las sentencias del Tribunal de Justicia europeo que obligaron a revisar los acuerdos de cooperación agrícola y pesquera por entender que Marruecos explotaba ilegalmente los recursos del Sáhara Occidental.

Esos conflictos no han impedido mantener viva la relación. Borrell elogió ayer los pasos que, según él, ha dado el país bajo el reinado de Mohamed VI “para avanzar hacia la modernización”. Bruselas ha correspondido esa apuesta de Rabat. Y Marruecos es el segundo vecino de la UE con la mayor cartera de cooperación en materia de política migratoria, con 342 millones de euros. En otras áreas, la Comisión Europea ha movilizado alrededor de 1.000 millones de euros en cooperación bilateral con el país magrebí desde 2014.

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