Ryanair impide volar a una mujer en silla de ruedas eléctrica

La compañía aduce que el dispositivo, imprescindible para que la pasajera se desplace sin la ayuda de otra persona, supera las dimensiones de la bodega del avión

Pasajeros bajan de un avión de Ryanair en el aeropuerto de Girona.
Pasajeros bajan de un avión de Ryanair en el aeropuerto de Girona. David Borrat (EFE)

La compañía Ryanair ha denegado el vuelo a una pasajera con discapacidad, argumentando que la silla de ruedas eléctrica de la joven superaba las medidas admitidas en la bodega del avión. La joven, Belén Hueso, tiene 25 años y a los 10 le diagnosticaron una enfermedad genética degenerativa, ataxia de Friedreich, contra la que no existe tratamiento. Desde hace unos años se desplaza con un dispositivo motorizado porque sus brazos no le permiten impulsar las ruedas de una silla manual.

La joven, residente en Alboraya (Valencia), quería pasar unos días en Sevilla aprovechando el puente de la Constitución. Encontró billetes para viajar este viernes en tren desde Valencia, un trayecto directo de cuatro horas. Pero para la vuelta, el día 9, la compañía ferroviaria indicaba que no tenía espacio para guardar su silla de ruedas eléctrica. Buscó entonces alternativas por avión y el pasado lunes encontró una oferta de Ryanair por 70 euros. Según cuenta, indicó en la web de la compañía que tenía que viajar con su dispositivo adaptado y compró el billete sin problema.

Una vez comprado, rellenó en un formulario web el peso y las medidas de la silla, indicó que no se podía plegar y describió el tipo de batería. Pero entonces la compañía se puso en contacto con ella para indicarle que las dimensiones excedían las que permite a bordo y que la silla no cabía en la bodega del avión.

A través de un chat, la hermana de Belén Hueso insistió en que la dejaran viajar, arguyendo que por el avance de su enfermedad ya solo puede desplazarse en una silla motorizada. Al cabo, según el relato de la joven discapacitada, la compañía le sugirió que buscase otra aerolínea para viajar. Le dijeron que tendrían que estudiar la devolución del dinero. Rato después, compró otro billete, con Vueling. Aunque le costaba "el doble" que el de Ryanair, sí le permitía desplazarse desde Sevilla a Valencia con su silla.

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El martes el caso apareció publicado del caso en el diario Levante. Ryanair se puso en contacto con la joven, según ella a los 50 minutos de la publicación, para indicarle que le devolverían el dinero en el plazo de una semana.

Por teléfono, recién llegada a Sevilla, la joven comenta que "nunca" le había pasado esto. En su día, cuando sus brazos aún le permitían impulsarla, había viajado sin problemas en Ryanair con la silla manual plegable. También se ha desplazado varias veces, ya con la eléctrica, con Iberia.

"Tengo derecho a poder viajar. La silla de ruedas eléctrica es el único medio con el que puedo desplazarme por mí misma", se lamenta Belén, que estudia primero de periodismo y que ha recogido su día a día con la enfermedad en la autobiografía Los músculos de la sonrisa. La Federación de Ataxias de España le ha ofrecido asesoramiento en el caso de que quisiera emprender.

Ryanair indica en un comunicado que lamenta las molestias causadas e informa de que ya ha procesado el reembolso del billete. La compañía apela también a que su página web detalla las dimensiones máximas de las sillas con las que se puede viajar en sus vuelos.

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