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Iñaki Urdangarin pide su primer permiso carcelario para salir en Navidad

La Junta de Tratamiento de la cárcel de Brieva (Ávila) se reune el jueves para decidir si se lo concede

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Iñaki Urdangarin, durante una salida de la cárcel. Europa Press

Solo 24 horas después de cumplir el requisito de superar el primer cuarto de su condena, Iñaki Urdangarin, marido de la infanta Cristina y cuñado del rey Felipe VI, ha pedido a la dirección del Centro Penitenciario de Brieva (Ávila), donde está recluido desde el 18 de junio de 2018, poder disfrutar su primer permiso carcelario estas Navidades. Así lo confirman a EL PAÍS fuentes penitenciarias, que añaden que la Junta de Tratamiento de la prisión, integrada por profesionales del centro y responsable de pronunciarse en primera instancia sobre su concesión, no se reúne hasta el jueves. Si este órgano lo rechazase, Urdangarin podrá acudir al juez de Vigilancia Penitenciaria, que tendrá la última palabra.

En la instancia en la que solicita la salida, Urdangarín esgrime el artículo 154 del Reglamento Penitenciario, que regula las condiciones para acceder a los permisos de salida ordinarios “como preparación para la vida en libertad”. Este artículo estipula que los presos que, como el marido de la infanta, están en segundo grado penitenciario podrán solicitar hasta 36 días al año, aunque nunca serán más de siete días seguidos. También deben haber mantenido buena conducta dentro de prisión y haber cumplido un cuarto de la condena. En el caso de Urdangarin este último requisito se cumplió el jueves, al haber pasado 531 días de los cinco años y 10 meses a los que fue condenado por el Tribunal Supremo en el caso Nóos.

Las posibilidades de que se conceda al cuñado de Felipe VI el permiso son “elevadas”, según señalan expertos penitenciarios. Juega a favor la reciente decisión del juez de Vigilancia Penitenciaria de permitirle salir todos los martes y jueves durante ocho horas para que colabore con una ONG de Madrid en la atención a personas con discapacidad. Aquella decisión fue recurrida por la fiscalía, pero el pasado 28 de octubre la Audiencia Provincial de Ávila mantuvo las salidas en un auto en el que también abría la puerta a “futuros permisos de salida y a una clasificación de grado más flexible y aperturista”.

En aquel auto, los magistrados destacaban la existencia de dos informes internos de la cárcel que, en su opinión, respaldan la flexibilización penitenciaria para Urdangarin. Uno consideraba que el aislamiento en el que cumple Urdangarin su condena —es el único recluso del módulo masculino de la cárcel de Brieva—, le está impidiendo realizar actividades comunes y, por tanto, “le está afectando negativamente”. El segundo respaldaba esas dos salidas semanales como “un paso previo”, precisamente, para la concesión de permisos.

Para poder solicitar el tercer grado o semilibertad, Urdangarin aún tendrá esperar cerca de dos meses. Las Juntas de Tratamiento de las cárceles revisan cada seis meses la clasificación de los presos que, como Urdangarin, están en segundo grado y aspiran a pasar al régimen abierto. La última vez que se hizo con el marido de la Infanta fue a finales de julio, por lo que no será hasta poco antes de finales de enero cuando vuelva a estudiarse su caso. También en este caso hay posibilidad de recurrir la decisión de este órgano ante el juez de Vigilancia Penitenciaria.

En julio, Prisiones descartó darle la semilibertad al considerar que el riesgo de reincidencia era “medio-alto” por lo elevado de la pena y el tipo de delito. En la revisión que se haga en enero, sin embargo, jugará a su favor el anterior pronunciamiento de la Audiencia Provincial de Ávila, que abría la puerta a una próxima concesión del tercer grado o, al menos, a que se aplique el artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario, que permite a los presos en segundo grado disfrutar de algunos de los beneficios del régimen abierto.

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