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El Ayuntamiento de Santander quiere subir a sus trabajadores en bicicleta

El Consistorio realizará una encuesta entre el personal municipal para conocer los hábitos y el grado de aceptación del servicio

Prueba piloto de un aparcamiento de bicicletas en la plaza de las Estaciones de Santander.
Prueba piloto de un aparcamiento de bicicletas en la plaza de las Estaciones de Santander.

La contaminación atmosférica causa 10.000 muertes al año en España, casi diez veces más que los accidentes de tráfico. La mala calidad del aire se ha convertido en la cuarta causa de muerte en el mundo, con más de siete millones de víctimas, según la Organización Mundial de la Salud. Una de las principales fuentes de contaminación es el transporte, ya que los tubos de escape de los coches emiten partículas nocivas para nuestra salud. El Ayuntamiento de Santander quiere poner su granito de arena para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y para ello estudia dotar al personal municipal de bicicletas eléctricas para sus desplazamientos.

En los próximos días, el Consistorio realizará una encuesta entre sus 1.100 trabajadores para conocer qué medio de transporte utilizan habitualmente y el grado de aceptación que tendría el uso de bicicletas en sus desplazamientos durante la jornada laboral. Será un test sencillo que constará de varias preguntas. Coincidiendo con la Semana Europea de Movilidad, que concluyó el 22 de septiembre, se abrió un plazo razonable, de varias semanas, para que los empleados puedan contestar al cuestionario. Una vez que se obtengan los resultados, el equipo de Gobierno municipal (formado por PP y Ciudadanos, en coalición) estudiará cómo aplicar la iniciativa.

“La Administración tiene la obligación de llevar la iniciativa y dar ejemplo. Tenemos que dar un paso adelante. Todo lo que sea incidir en una menor contaminación es positivo”, explica por teléfono César Díaz, concejal de Movilidad Sostenible. El edil espera que cuando se aplique la medida tenga un efecto contagio y los ciudadanos utilicen la bicicleta como principal medio de transporte, tal y como sucede en algunos países del norte de Europa. “Es importante concienciar a la sociedad sobre la necesidad de cambiar la forma de desplazarnos y ser cada vez más respetuosos con el medio ambiente”, insiste. Díaz reconoce que la idea no es nueva, que existen proyectos piloto en diferentes localidades españolas y que incluso la Universidad y el Gobierno de Cantabria han puesto bicis eléctricas a disposición del alumnado y de su personal.

Coste de la iniciativa

Santander aspira a ser una ciudad sostenible. Ubicada en la desembocadura de una bahía, y con 172.000 habitantes, de momento solo cuenta con 28 kilómetros de carril bici. Fuentes municipales afirman que se ha aprobado un plan de movilidad que prevé dotar a la localidad de una red principal que alcance los 50 kilómetros (con los 28 existentes incluidos) y otra vía alternativa con otros 45 kilómetros. El responsable de Movilidad de la ciudad afirma que el proyecto se completará por fases y que la prioridad ahora es saber qué aceptación tendrá entre los trabajadores municipales el uso de las bicicletas en sus desplazamientos. El Ayuntamiento no ha realizado estudios de impacto sobre las consecuencias que podría tener esta medida en la calidad del aire, pero sí ha estudiado los costes que supondría su aplicación.

Díaz sostiene que los velocípedos los facilitaría una empresa con un servicio de alquiler, mantenimiento integral y seguros incluidos. El coste anual por cada bicicleta sería de 1.600 euros. El resultado de la encuesta determinará el número de vehículos con el que se dotarán, aunque las estimaciones que manejan son de entre 20 a 30 bicicletas. El coste en ese caso sería superior a los 32.000 euros al año. “Luego hay que elaborar un reglamento para regular cómo usar las bicis. Si los trabajadores se las pueden llevar a su casa y si alguno las usa mucho y existe demanda, que sea rotativo y las pueda utilizar todo el mundo. Hay que hacer buen uso de ellas”, insiste Díaz. En su opinión, el servicio es idóneo para aquellos empleados que deben desplazarse a realizar alguna gestión, pero entiende que algunos operarios, que deben movilizar herramientas para realizar sus labores, tendrán más difícil su uso.

A las bicis se sumará una red de aparcamientos cerrados donde dejarlas. Se extendería por diferentes localizaciones de la ciudad y favorecería la carga de los vehículos gracias a un aerogenerador. También disponen de un pequeño taller. Cada aparcamiento, con 45 plazas en total, costaría 40.000 euros. Para usarlo, el usuario solo tiene que descargar una aplicación. De momento se ha instalado uno, como prueba piloto y con capacidad para 10 vehículos, en la plaza de las Estaciones, el lugar donde convergen las líneas de ferrocarril y autobús. Quién sabe si la iniciativa madurará y, en el futuro, este lugar pase a ser conocido como la plaza de las Bicicletas.

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