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“Até la moto a una reja y se la ha llevado el río”

Los 150 vecinos de la parte baja de la localidad valenciana de Ontinyent han sido desalojados de sus casas por las fuertes lluvias

El barrio de la Canterería, en Ontinyent, ha quedado inundado tras las fuertes lluvias.

Los vecinos de Ontinyent (Valencia) no recuerdan haber visto crecer el río Clariano a su paso por esta población valenciana tanto como esta mañana. Los bomberos, la policía y Protección Civil han tenido que sacar a cerca de 40 personas del interior de sus casas en la barriada humilde de la Canterería, atrapadas por el agua, que ha alcanzado un nivel que ha llegado a inundar las primeras plantas y a punto ha estado de superar el segundo piso. Los mayores incidentes se han producido en esta parte baja de la ciudad, donde viven unas 150 personas, todas evacuadas. Muchas son emigrantes y viven en casas de una, dos o tres plantas emplazadas junto al cauce del río, que ha crecido por las lluvias torrenciales que afectan desde el lunes al área mediterránea. El Ayuntamiento de Ontinyent solicitará la declaración de zona catastrófica por el episodio de lluvias, que el alcalde ha calificado de "histórico".

Los bomberos han tenido que entrar en las viviendas por detrás, por la falda de la montaña, para sacar a los vecinos de esta barriada. A partir de las siete de la mañana el río ha crecido con mayor intensidad. El agua se ha llevado por delante algunos enseres, coches y demás vehículos aparcados delante de las casas. "De madrugada salí a ver cómo venía el río y até la moto con una cuerda a la reja. Y esta mañana, cuando ha bajado el agua [sobre las once] mi moto ya no estaba, el agua se la ha llevado", explicaba el joven Pablo, que ha pasado junto a su compañera, Jessica, encerrado toda la noche dentro de una de las casas afectadas. "Hemos llamado a los bomberos y nos han dicho al principio que no tenían medios para todos y que subiéramos a los pisos de arriba", señalaba Pablo. "No nos han avisado", apostillaba Jessica. Un cordón policial impide el paso al área afectada.

La búlgara Tsonka se ha quedado dentro de su casa con su marido y sus tres hijas toda la noche: "No podíamos correr, no podíamos salir, había agua por todas partes, por todos lados. Hemos estado en los pisos de arriba", señalaba ya más tranquila, con sus hijas a su lado. Una persona mayor con problemas de diabetes se ha negado a dejar su casa hasta que la policía y sus familiares la han convencido, sobre las dos de la tarde de este jueves. Otro anciano tampoco quería evacuar su vivienda. Los bomberos, sin embargo, quieren comprobar el estado de las casas antes de que los vecinos puedan volver a ellas.

Durante la noche han caído 297 litros por metro cuadrado sobre Ontinyent, una población del interior de la provincia de Valencia, a 70 kilómetros de la ciudad. Según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), nunca había llovido tanto en este municipio desde que hay registros, que datan de 1917. De momento, es una de las localidades más afectadas por la gota fría en la Comunidad Valenciana, donde sigue lloviendo. El muro de un colegio se ha derrumbado sin que haya causado heridos y se teme que la situación empeore por el aumento del caudal causado por las lluvias.

"La crecida se ha producido entre las siete y las nueve, y ha sido rapidísima. El Ayuntamiento nos ha estado avisando de los riesgos desde ayer. El problema es que la Canterería tiene también un muro muy bajo. Nosotros hemos puesto diques en nuestro local y apenas ha entrado agua", apuntaban Ana Cabolleñera y Miguel Ferri, propietarios de un pub en la Plaça de Baix, justo enfrente de las casas más afectadas. "La semana pasada el río estaba seco", subraya Ana. "Una vecina nuestra se ha tenido que ir corriendo como ha podido", agrega.

El alcalde, Jorge Rodríguez, estaba esta mañana en la Canterería cuando se ha anunciado que la gente rescatada y evacuada podía dirigirse al albergue Perú. De momento, los afectados todavía no pueden acceder a sus viviendas para recoger sus pertenencias. "He tenido que salir con lo puesto y necesito entrar un momento a mi casa", pedía Sonia, que residirá estos días en casa de su hermana. "Yo creo que ni en la inundación del 82 ha bajado el río así. Y esto es porque no se han repoblado las montañas después de los incendios. Porque aquí siempre ha llovido así, aunque sea unos días, pero ahora el agua no se retiene en las montañas porque no se ha replantado", se lamentaba el abogado Antonio Serrano ante una de las carreteras destruidas por el agua que conectaba las dos partes de la ciudad divididas por el río Clariano.

El presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, ha visitado Ontinyent esta tarde y ha anunciado que el Consell ayudará a que los vecinos desalojados de Ontinyent (Valencia) vuelvan sus casas, cuando sea posible, sin riesgos. El alcalde del municipio ha anunciado que pedirá la declaración de zona catastrófica y ha lamentado que los organismos responsables de la cuenca del Clariano, la Confederación Hidrográfica del Júcar y el Ministerio de Transición Ecológica, no hayan actuado en la protección del entorno.

El agua se lleva por delante un puente del siglo XVI

Restos del puente del siglo XVI.
Restos del puente del siglo XVI.

La crecida del río Clariano ha arrastrado un puente del siglo XVI de unos cuatro metros de altura en Aielo de Malferit (Valencia), que "ha desaparecido completamente", según ha informado el alcalde, Juanra Espí. El puente, situado en en el sur de la población, daba acceso a la montaña La Serratella, una zona de huertas "emblemática" para el municipio. Se usaba para los peatones y los aperos agrícolas, sobre todo. La mayoría de los vehículos circulaban por una pasarela construida para el tráfico rodado, que también se ha derrumbado. Algunos vecinos como José Manxello sí hacían uso diario del puente para acceder a su cuadra de caballos, "Ahora tendre que dar una vuelta por la sierra para llegar a ellos", decía este jueves.

Un grupo de vecinos recordaba que el puente siempre había resistido los embates del agua cuando llovía como ayer y hoy. "El agua saltaba por encima y continuaba", comentaba una mujer, apostada en el mirador sobre el Clariano. "Creo que como el cauce no estaba limpio, esta vez la corriente llevaba muchas cañas y árboles que han formado como una barerra con el puente y al fin éste no ha resistido", señalaba José.

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