Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El incendio de Gran Canaria es el mayor siniestro forestal de España en los últimos seis años

Las condiciones del clima elevan la superficie quemada

Servicios de emergencia en el incendio forestal en el municipio grancanario de Valleseco, el pasado sábado.

El incendio que está devorando la isla de Gran Canaria ha arrasado ya 10.000 hectáreas, lo que le convierte en el más grave que se ha registrado en España en los últimos seis años. Desde 2013, otros cinco municipios en España —Ponteareas (Pontevedra), Encinedo (León), Luna (Zaragoza), Acebo (Cáceres) y Quesada (Jaén)— han sufrido fuegos por encima de las 6.800 hectáreas arrasadas. Y, a pesar de todo, este no está siendo un año especialmente negativo: en lo que va de 2019 —hasta el 11 de agosto— han ardido un total de 57.697 hectáreas en 8.313 siniestros, o lo que supone un 3,8% más que la media de la última década (59.889), según los datos de Agricultura. De estos, 11 fuegos han arrasado más de 500 hectáreas, la barrera que establece el departamento que dirige en funciones el ministro Luis Planas para calificarlos como grandes incendios. Los últimos datos publicados no incluyen las estadísticas del que está calcinando la isla canaria. Pero van ya nueve grandes incendios más que el año pasado, que fue muy húmedo. Esa cifra está aún lejos de los 56 de 2017, que devastaron 98.072 hectáreas, y de los 59 de 2006, con más de 72.000 hectáreas quemadas.

Las condiciones climáticas y el abandono de los montes, que acumulan maleza y suciedad, son los principales factores que contribuyen a que un incendio se descontrole, advierte Agustín Argulo, técnico forestal de Castilla y León. “El comportamiento de estos incendios no es fácilmente previsible”, avisa este experto. La reforestación con especies altamente inflamables eleva también los riesgos. Argulo añade que cuando se declara un gran fuego no se debe atajar solo con medios aéreos. “Los terrestres son casi más importantes, porque aunque se tire agua desde un hidroavión, sin personal abajo que remate, las llamas no se apagan”, zanja.

Limpiar los bosques para evitar las llamas

El técnico forestal de la Junta de Castilla y León, Agustín Argulo, asegura que “una atmósfera inestable en sus capas altas es fundamental en el rápido avance de un incendio”. Esta, según el experto, provoca “un efecto de succión que genera el viento que aviva las llamas”. Para evitarlos, Argulo, recomienda centrarse en la anticipación, como “la limpieza de bosques” y no solo en la contratación de personal y medios. “La extinción no solo se hace con agua”.

Los años ochenta fueron la peor década, con una media de 70 grandes incendios anuales debido a un largo periodo de sequía que se prolongó de 1978 y 1984, según explica un informe de Agricultura. La situación convirtió el país en un polvorín que explotó en 1985, cuando se registraron más siniestros de una serie, que arranca en 1970, con 160 grandes fuegos. Desde entonces, esos números han ido cayendo paulatinamente hasta los mínimos de 2018.

Agricultura señala que ha influido en este descenso la progresiva incorporación de medios a los equipos de extinción. El año 1987 supuso un punto de inflexión, ya que se duplicó la capacidad del Estado para hacer frente al fuego. Pero estos medios no son suficientes tras una década de crisis, protestan los sindicatos: 2019 está batiendo récords de temperatura que han contribuido a duplicar el número de incendios respecto al año pasado (4.204 en 2018, frente a 8.313 de 2019). La organización ecologista WWF avisa de que el paisaje español es altamente inflamable por culpa del cambio climático.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >

Más información