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El Ejército del Aire revisa los motores de los F-5 tras los fallos detectados en la investigación

La juez que instruye el accidente de noviembre de 2012 advirtió del "grave riesgo" que corrían los cazas en servicio

F5 ejercito del aire
Estado en que quedó el caza F-5 tras estrellarse en la base aérea de Talavera la Real (Badajoz).

El Ejército del Aire asegura haber revisado los motores de los cazas F-5 tras el accidente que, el 2 de noviembre de 2012, causó la muerte del comandante Ángel Álvarez Raigada y heridas muy graves al alférez Sergio Santamaría. La rotura de un disco del rotor de turbina por “fatiga de material” fue el desencadenante del siniestro; aunque, en el auto con el que concluyó la instrucción del caso, la juez Patricia Moncada señaló que el comandante no había completado el plan de adiestramiento como instructor, por lo que no estaba capacitado para gestionar la emergencia y se obcecó en aterrizar.

En el mismo auto, de abril pasado, la juez ordenó que se informara a la ministra de Defensa, Margarita Robles, “del grave riesgo que pudiera existir, en el caso de que se siguieran operando en la actualidad elementos rotatorios del rotor de turbina del motor [...] que equipa a los aviones F-5 del Ala 23”, con base en Talavera la Real (Badajoz). Y ello porque ni el sistema de cálculo de la vida útil de estas piezas ni el procedimiento de revisión (sin líquidos fluorescentes para detectar grietas) se ajustaban a los procedimientos reglados y a las recomendaciones del fabricante. Nueve meses después del accidente se rompió otro disco del mismo tipo; aunque, al producirse la rotura en el banco de pruebas, no causó daños personales.

Según adelantó el diario El Mundo y ha ratificado un portavoz del Ejército del Aire, “a raíz del accidente y su investigación posterior, se han venido tomando una serie de medidas de mantenimiento muy restrictivas” en los cazas. En concreto, se procedido a la "inmediata reducción de la vida del disco de segundo escalón de turbina, seguida de la retirada del servicio de todos los discos” de la misma partida que el siniestrado. Además, se han verificado “los datos de ingeniería de todos los elementos con límite de vida de la turbina del motor del F-5 (discos y anillos de torsión)"; se han desmontado “todos los elementos de turbina mencionados anteriormente que tengan un número de horas de vuelo superior al número de ciclos de fatiga”; y se ha comprobado “mediante inspección de ensayos no destructivos, de discos de ruedas de primer y segundo escalón de turbina, dando como resultado ‘sin grietas”.

El Ejército del Aire asegura que todas estas medidas preventivas se adoptaron "en fecha muy anterior" al requerimiento de la juez y que, a día de hoy, todos los elementos instalados en los motores de los F-5 "están útiles de acuerdo a los límites de vida" establecidos en las órdenes técnicas en vigor "y sometidos a las inspecciones y procedimientos exigidos en su plan de mantenimiento".

La investigación, que apunta a la presunta responsabilidad de ocho mandos del Ejército del Aire, incluidos tres coroneles, ha pasado al juzgado togado militar central, competente para encausar a oficiales de empleo igual o superior a comandante. Así lo ha ordenado el Tribunal Militar Territorial Primero, que ha anulado la elevación de la causa a sumario por entender que esa decisión corresponderá al nuevo instructor.

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