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CIS

La preocupación con los políticos y los partidos escala hasta el máximo desde 1985

El PSOE roza el 40% en intención de voto y Unidas Podemos cae, según los datos del barómetro del CIS de junio

De izquierda a derecha, la Vicesecretaria General del PSOE, Adriana Lastra, el líder del PP, Pablo Casado, Albert Rivera, de Ciudadanos, y la portavoz de Unidas Podemos Irene Montero, en un homenaje a las víctimas del terrorismo.

La política vuelve a ser un formidable problema en España. En plena negociación de la investidura, y dos meses después de la celebración de las elecciones generales, los políticos y los partidos se consolidan como el segundo problema de los españoles, solo por detrás del paro. El enfado es de tal calibre que la cifra de quienes citan la política como una de sus principales preocupaciones alcanza niveles récord desde 1985, según el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de junio, que dispara también la intención de voto del PSOE.

Tremendo enfado de los españoles con sus políticos. Las cicatrices de la crisis económica, la sucesión de elecciones de los últimos tiempos y el bloqueo en la gobernabilidad, con el Ejecutivo aún en funciones y sin un acuerdo claro para la investidura, han provocado un cabreo mayúsculo de la ciudadanía. Según el último barómetro del CIS, los políticos son el segundo problema para los españoles: casi un tercio de la ciudadanía —el 32,1%, cuatro puntos más que hace un mes— lo cita como una de sus preocupaciones. Lo más llamativo es que se trata del peor dato de la serie histórica: es el más alto desde 1985.

Hasta hace una década, la inquietud por los políticos solía rondar apenas el 10%, pero a partir de mediados de 2009 —coincidiendo con el arranque de la Gran Crisis— ese porcentaje comenzó a crecer. Y la tendencia negativa no remite. Según las cifras de junio, los españoles siguen situando al paro como el primer problema nacional. Casi dos tercios (el 62,5%) se muestran preocupados por ese mal endémico de la economía española. Pero inmediatamente después aparece la política.

En la serie histórica, solo hubo un pico similar a este (por encima del 30%) en dos episodios de 2012 y 2013, justo antes de que surgieran nuevos partidos. A partir de 2016, con la repetición electoral, vuelve a escalar hasta llegar ahora a este máximo.

Casi el 40%, a favor de limitar los alquileres

El barómetro del CIS de junio dedica un apartado específico a la vivienda. Casi cuatro de cada 10 encuestados —el 37,7%— está de acuerdo en poner límites a los precios de los alquileres. Para el 90,2% la vivienda digna es un derecho que el Gobierno debe proteger activamente. Precisamente ayer, la secretaria general de Vivienda en funciones, Helena Beunza, descartó imitar la legislación que prepara Berlín para poner precios máximos a las rentas. Beunza apostó por un pacto de Estado en el que se analicen “todas las medidas”.

“En plena crisis económica, el malestar con los políticos estaba asociado a los recortes y a la discutible gestión de la Gran Recesión. Pero la crisis se ha retirado, llevamos un lustro de fuerte crecimiento y la incomodidad con los políticos no deja de crecer. La primera causa es la parálisis en la que se ha quedado petrificada la política española en los últimos tiempos”, analiza José Pablo Ferrándiz, investigador de Metroscopia. El politólogo Pablo Simón coincide también en el bloqueo como causa, ya que provoca “una percepción de pérdida de eficacia del sistema político”. Simón cree que ese dato también está relacionado con la polarización en la que se ha instalado la política española.

“La pésima percepción obedece al legado de la crisis económica, que situó los niveles de preocupación muy arriba y los ha mantenido ahí durante mucho tiempo, combinado con factores más coyunturales como la incapacidad para resolver la crisis catalana, los casos de corrupción y sobre todo, en las últimas semanas, el ruido y la inestabilidad que se ha instalado en la política española”, sostiene Ignacio Jurado, de la Universidad de York.

El deterioro en la percepción de la política puede tener efectos en una eventual repetición electoral. “El descontento puede provocar un potencial incremento de la abstención”, advierte Simón.

Al margen de esa sacudida en forma de percepción de la política como problema, el barómetro de junio del CIS de José Félix Tezanos refleja una fuerte subida del PSOE en un momento clave. A tres semanas de la investidura de Pedro Sánchez, y en pleno pulso con Pablo Iglesias —que podría obligar a una repetición electoral si ninguno de los dos cede en sus posiciones—, el PSOE alcanza el 39,5% en intención directa de voto, un porcentaje similar al que dio 175 escaños a Felipe González en 1989, a solo un diputado de la mayoría absoluta. Ahora bien, hay importantes cautelas a tener en cuenta en la encuesta. La fundamental, que el trabajo de campo se hizo muy próximo a las elecciones municipales de mayo (empezó el 1 de junio, seis días después), y eso, según advierte el propio CIS, condiciona a los encuestados. Además, que el enfado récord con la política podría dar lugar a resultados impredecibles en una eventual repetición electoral.

Con la encuesta en la mano, el PSOE sería el partido en mejor posición en caso de ir a las urnas, un elemento adicional de presión para Podemos: si Pablo Iglesias se enroca en su exigencia de un Gobierno de coalición, él saldría peor parado en unas nuevas elecciones, según el sondeo.

El PSOE gana tres puntos de intención de voto con respecto a mayo, mientras Podemos cae algo más de dos puntos y medio (hasta el 12,7%). Los socialistas estarían, además, 10 puntos por encima de su resultado en las elecciones de abril (28,68%), y unos 25 puntos por encima del segundo partido, Ciudadanos. La formación de Pablo Iglesias también retrocede desde abril: se deja algo más de un punto y medio. Las cifras del barómetro se ofrecen sin la famosa cocina: son datos de intención directa de voto.

La hegemonía del PSOE es incontestable a juzgar por esa estadística de Tezanos. Cs está a una distancia de casi 24 puntos (15,8%). En la derecha, la encuesta refleja una ligera recuperación del PP, que gana algo más de dos puntos —hasta el 13,7%— desde el estudio anterior, pero Pablo Casado sigue por debajo de su resultado electoral de abril, y, además, es superado por Cs. El partido de Albert Rivera cede apenas medio punto respecto al sondeo de mayo, aunque la encuesta se hizo antes de su reciente crisis interna. Vox sigue desinflándose y ha visto esfumarse la mitad de su apoyo respecto a las generales: está en el 5,1% desde el 10,26% de abril.

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