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El PSOE mueve ficha en Navarra y deja la llave del Gobierno en manos de EH Bildu

La socialista María Chivite trata superar a la derecha con un acuerdo con los nacionalistas de Geroa Bai y la izquierda

PSOE
La candidata del PSN a la presidencia del Gobierno de Navarra, María Chivite, en un acto de campaña. EFE

El Partido Socialista de Navarra (PSN) ha movido ficha para liderar el nuevo Gobierno en esta comunidad foral en la que ha ganado la alianza de derechas Navarra Suma. Es un movimiento muy calculado que deja en manos de EH Bildu la llave de la gobernabilidad en esta región. La socialista María Chivite necesita llegar a un acuerdo con los nacionalistas de Geroa Bai y con Podemos e Izquierda-Ezkerra y que los independentistas le apoyen o se abstengan para lograr la presidencia y dejar a la oposición a los partidos de la derecha.

La situación es muy parecida a la que se dio en 2007, pero falta saber si el resultado será el mismo. Ese año, los socialistas estaban a punto de conquistar el Gobierno navarro tras unas elecciones en las que resultó vencedor el partido regionalista UPN. El PSN, tercera fuerza entonces, había alcanzado un pacto con Nafarroa Bai (la coalición que integraban el PNV y Aralar) e IU para investir al socialista Fernando Puras. Pero el conocido como agostazo lo echó todo al traste. A comienzos de agosto, la dirección federal socialista obligó al PSN a rectificar y favorecer la elección de Yolanda Barcina (UPN). Fue el comienzo de una crisis en las filas socialistas que se ha prolongado hasta la actualidad. El PSN no quieren tropezar en la mima piedra. Esta formación vuelve a cobrar protagonismo en esta comunidad en la que Navarra Suma tiene 20 escaños tras el recuento definitivo de los votos. Los socialistas lograron 11; Geroa Bai cosechó nueve; EH Bildu se quedó en siete; Podemos se quedó con dos, e Izquierda-Ezquerra, uno.

La candidata de los socialistas a la Presidencia del Gobierno de Navarra, María Chivite, ha anunciado que la semana próxima abrirá una ronda de contactos con Geroa Bai, Podemos e I-E con el fin de construir un gobierno de progreso para Navarra. La reacción del PP no se ha hecho esperar. Cuca Gamarra, vicesecretaria general de Política Social y estrecha colaboradora de Pablo Casado, ha lanzado una advertencia: "El PSOE no puede vender Navarra a los independentistas". El cuatripartido (Geroa Bai, EH Bildu, Podemos e Izquierda-Ezkerra) que ha gobernado la pasada legislatura en Navarra suma ahora 19 representantes, uno menos que Navarra Suma. Uxue Barkos, presidenta en funciones, ya se ha echado a un lado y anunciado que estos partidos no están en condiciones de revalidar su mandato. Barkos, en su versión más derrotista, ha llegado a renunciar a formar parte de un hipotético Gobierno del PSN con Geroa Bai en su seno. Con el actual equilibrio de fuerzas, los socialistas tratan de aunar una entente con 23 parlamentarios (los 11 del PSN, nueve de Geroa Bai, dos de Podemos y uno de Izquierda-Ezkerra), suficientes para rebasar a Navarra Suma. Ahora bien, necesitarían que EH Bildu facilitara con su abstención la investidura de Chivite. Esta ha tomado la iniciativa y ha citado la próxima semana a Geroa Bai, Podemos e Izquierda-Ezkerra. Cuenta en principio con el permiso de Ferraz, que ha colocado dos líneas rojas en su estrategia de pactos: el PSN no podrá apoyar, ni siquiera con su abstención, un Gobierno de Navarra Suma presidido por Javier Esparza; tampoco podrá llegar a un pacto con EH Bildu para auparle a la presidencia navarra.

La compleja aritmética en Navarra tiene su traslación en el Ayuntamiento de Pamplona, aunque en esta institución el viento corre a favor de Navarra Suma, que obtuvo 13 ediles, a uno de la mayoría absoluta. Sería necesario que el resto de fuerzas (EH Bildu con siete, PSN con cinco y Geroa Bai con dos) se aliaran para cerrar el paso a la derecha, algo muy improbable teniendo en cuenta que los socialistas han asegurado que no pactarán con los independentistas y que, incluso, tratarán de que EH Bildu no consigan otras alcaldías navarras.

Otros pactos

Madrid. La llave de la alcaldía y la Comunidad de Madrid la tiene Ciudadanos, un partido ante la encrucijada de pactar con la derecha de PP y Vox, o de dar la sorpresa y formar mayorías alternativas con los partidos a su izquierda (PSOE y Más Madrid). La formación de Albert Rivera ya ha expresado su preferencia por firmar acuerdos con la de Pablo Casado, pero su oposición a negociar con el partido de Santiago Abascal y a incluirlo en Gobiernos de coalición, ha tensado las relaciones entre las tres formaciones. Ahí ve la izquierda una oportunidad para buscar un acuerdo alternativo que requeriría de grandes sacrificios: por ejemplo, que Manuela Carmena, ganadora de las elecciones, cediera a los ediles de Más Madrid para hacer alcaldesa a Begoña Villacís (Cs), logrando la doble contrapartida de que Vox sea irrelevante y de que Ángel Gabilondo (PSOE) gobierne la Comunidad en lugar de Isabel Díaz Ayuso (PP). Si se diera esa situación: ¿sacrificaría el PP a José Luis Martínez Almeida para darle la alcaldía a Villacís a cambio de retener la Comunidad para Díaz Ayuso? No hay nada decidido. La fecha clave es el martes 11 de junio, fecha de constitución de la Asamblea, informa Juan José Mateo.

Castilla y León. El destino de la Junta de Castilla y León, después de 32 años de Gobiernos consecutivos del PP, también está en manos de Ciudadanos. Tanto el PSOE, que ganó las elecciones con 35 escaños, como el PP, que se quedó en 29, buscan el apoyo de los 13 diputados de la formación que lidera Francisco Igea para llegar al poder.

Cs no cierra ninguna puerta y pide tiempo para negociar un acuerdo, aunque Igea ha mostrado en numerosas ocasiones su compromiso por “el cambio real” en la región. Los socialistas, sin embargo, tienen en contra la estrategia nacional de la formación de Albert Rivera, reacia a cualquier pacto con “el PSOE de Pedro Sánchez”. El PP se agarra a eso para mantener viva la posibilidad de seguir en la Junta, pero Igea ya ha descartado ceder sus escaños para hacer presidente al popular Alfonso Fernández Mañueco. La decisión final, en cualquier caso, está en Madrid. La dirección nacional de Cs creó esta semana un comité para estudiar todos los posibles acuerdos.

Aragón. La incógnita empieza a despejarse en Aragón. El PAR (Partido Aragonés Regionalista) descartó el viernes apoyar un pacto entre PP, Ciudadanos y Vox, con lo que rompe con toda posibilidad de que gobiernen los partidos de la derecha. Los tres escaños del PAR se convierten así en árbitros de la negociación y, con el veto a Vox de los nacionalistas aragoneses, abren la puerta a una segunda legislatura del socialista Javier Lambán. El PSOE ganó las elecciones con 24 diputados pero se quedó a 10 escaños de la mayoría absoluta. Los cinco de Podemos, los tres de la Chunta y el de Izquierda Unida no son suficientes para alcanzar una mayoría de izquierdas. Los socialistas alcanzarían la mayoría absoluta con los 12 escaños de Ciudadanos.

Murcia. Los seis diputados de Cs también son el objeto de deseo de populares y socialistas en Murcia. El PSOE, que ganó las elecciones el pasado domingo por primera vez en 28 años, ya ha enviado un documento para “un acuerdo de cambio” a Cs. Desde Ciudadanos emplazan a la próxima semana para empezar a mover ficha.

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