Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Los intentos de romper los dos bloques abren el abanico de pactos

Las operaciones de Errejón y Valls y la fragmentación abren una política encallada durante meses por la cercanía de las elecciones

Después de meses en los que se ha reforzado la división de los dos grandes bloques de izquierda y derecha, dos jugadas inesperadas, protagonizadas por Manuel Valls e Íñigo Errejón, han removido la política española en su intento de romper esos compartimentos estancos. Ciudadanos, hasta ahora cómodo en el bloque de la derecha, parece decidido a mantenerse ahí pero está obligado a retratarse. La política española inicia dos semanas frenéticas de negociaciones a varias bandas.

El secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, en la rueda de prensa, este lunes. En vídeo, los socialistas optan a un gobierno en solitario. EFE | Vídeo: Atlas

El larguísimo periodo de campaña electoral ha terminado, vienen cuatro años sin elecciones nacionales por delante, y vuelve la política. El resultado de las elecciones municipales y autonómicas ha consagrado la nueva realidad española: ya no hay cuatro partidos, sino cinco y hasta seis en Madrid, y ni siquiera hay solo dos bloques, sino tres: porque a los de izquierda y derecha hay que sumar el independentista, como sucede en Barcelona.

La situación a la italiana que se venía fraguando en los últimos años se ha consolidado y ha permitido un enorme protagonismo a quienes ofrecen soluciones también a la italiana, con pactos cruzados como el que ha planteado Manuel Valls, que ofrece a Ada Colau sus votos para que Barcelona no caiga en manos del independentista Ernest Maragall, o Íñigo Errejón, que ofrece los suyos para buscar un pacto con Ciudadanos y el PSOE que evite que la extrema derecha sea decisiva para gobernar la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de la capital.

Mientras los socialistas se muestran muy satisfechos con las dos jugadas, que les permiten abrir los bloques, Ciudadanos está cada vez más incómodo, y el PP también se muestra inquieto ante la posibilidad de perder Madrid, la joya de la corona y el lugar desde el que Pablo Casado pretende hacerse fuerte para apuntalar su liderazgo y lanzar la oposición a Pedro Sánchez.

Albert Rivera y su negociador de máxima confianza, José Manuel Villegas, han dado muestras claras de que prefieren quedarse en el bloque de la derecha, donde creen que está su verdadera batalla. Rivera, según su entorno, está convencido de que la decisión del llamado cordón sanitario al PSOE ha sido un acierto porque le ha permitido llegar a 57 diputados, y no quiere salirse de ese eje de momento. Villegas explicó ayer en TVE que su estrategia pasa por forzar a Vox a votar a favor de sus acuerdos con el PP como hicieron en Andalucía: a cambio de nada.

Esta vez Vox pide al menos una fotografía con el grupo de Rivera. En Ciudadanos no descartan aceptarla. Pero no sería una cita para negociar un pacto de Gobierno, sino para presentarles el que hayan alcanzado con el PP, explican en el partido naranja. La única línea roja clarísima de Ciudadanos es que Vox no puede entrar en los gobiernos municipales y autonómicos. Y eso parece factible porque el partido de Santiago Abascal no lo pone como condición indispensable.

Las negociaciones en la derecha, el plan A tanto del PP como de Ciudadanos, avanzan con la confianza de que habrá acuerdo. Pero desde la izquierda, conscientes de que esa jugada de pactos a la andaluza ya se está fraguando desde la noche electoral, también se mueven para meter presión y lograr que el partido de Rivera no lo tenga tan fácil para usar los votos de Vox.

Los socialistas están muy satisfechos por la jugada de Errejón, que fuerza a Ciudadanos a retratarse porque le plantea una alternativa clara a Vox. El PSOE vive su propia tensión en su bloque, por la insistencia de Unidas Podemos en entrar en el Gobierno de Pedro Sánchez, y cualquier movimiento que abra la posibilidad de que Ciudadanos salga del cordón sanitario al PSOE es muy bienvenido.

Geometría variable

A los socialistas les preocupa no tener más opciones para aprobar leyes que la de depender de los 42 escaños de Pablo Iglesias. Sánchez estaría mucho más cómodo si pudiera jugar a la llamada geometría variable, esto es poder aprobar unas reformas con Podemos y otras con Ciudadanos. Pero Rivera no parece dispuesto a abrirse y sigue centrado en su batalla para ocupar el espacio del PP. Todo juega para que Ciudadanos no se mueva, también algunos medios conservadores, que presionan para que Rivera no acepte el posible cambio de cromos: hacer presidente al socialista Ángel Gabilondo a cambio de lograr la alcaldía de Madrid para Begoña Villacís.

Si Rivera no entra a la jugada, como todo parece indicar, el PSOE y Podemos volverán a la casilla de salida: la entrada en el Gobierno de ministros de Podemos. Sánchez prefiere meter a independientes bien vistos por Iglesias. Pero varios dirigentes socialistas consultados admiten un problema de fondo. Sánchez ya tiene la investidura casi garantizada, dicen. Iglesias no puede forzar nuevas elecciones. Pero después vienen decenas de votaciones cada semana en las que los 42 escaños de Podemos son claves. Si no cuenta con Ciudadanos, no puede empezar la legislatura enfrentado con Iglesias, señalan, así que habrá que buscar una salida que no humille a Podemos. “La política es el arte de lo que no se ve”, resume uno de los negociadores. En estas dos semanas se verá muy poco pero se moverá muchísimo. La solución empieza el 15 de junio, cuando se eligen todos los alcaldes. Hasta entonces habrá de todo.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >

Más información