Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

“Pisaré las alfombras del Congreso con zapatos hechos por mi madre”

Hija, nieta y sobrina de aparadoras, la alicantina María Teresa Pérez entra en el Congreso como una de las diputadas más jovenes dispuesta a luchar contra la economía sumergida

 María Teresa Pérez, en la sede de Podemos en Valencia.
María Teresa Pérez, en la sede de Podemos en Valencia.

María Teresa Pérez es un torbellino. Habla con tal rapidez y asertividad que recuerda a su compañera de Unidas Podemos, Irene Montero. “Siempre he tenido mucha energía y ahora vengo con muchas ganas de cambiar las cosas”, explica la que será, a sus 25 años, una de las diputadas más jóvenes del nuevo Congreso que se constituye este martes. Hija, nieta y sobrina de trabajadoras precarias del calzado, las llamadas aparadoras, esta alicantina de Petrer, periodista de formación, quiere empezar ya a librar la batalla en el Congreso contra la economía sumergida de su tierra, mientras forma parte del círculo más próximo a Pablo Iglesias en la dirección de la campaña electoral. Se declara orgullosa de ser la primera generación de su familia que estudia en la Universidad (en la Complutense de Madrid) y todo gracias al trabajo de las aparadoras.

Pregunta. ¿Cumplirá la promesa que dio en la campaña electoral?

Respuesta. Por supuesto. Cumpliré aquello que dije en campaña de que pisaré las alfombras del Congreso con zapatos hechos por mi madre y por mis tías. Y pienso llevar a delante todas las iniciativas que pueda para mejorar las condiciones de trabajo de estas mujeres, que sacan adelante a su familia y al pueblo en un sector que las ha invisibilizado y las tiene precarizadas. Es intolerable que sigan trabajando en un rincón de la cocina, haciendo 200 pares de zapatos al día, cuando les pagan a 15 céntimos el par, cuando la economía sumergida en la provincia de Alicante mueve 9.000 millones de euros…

P. Es sólo una estimación, ¿no?

R. En cualquier caso, mueve mucho dinero y las trabajadoras del calzado, aparadoras, dobladoras, modelistas, están en condiciones muy precarias y la industria del calzado genera mucho dinero.

P. Usted creció en ese ambiente

R. Soy hija, nieta y sobrina de cinco aparadoras en una familia de muchas mujeres, todas en la industria del calzado. Soy la primera generación de la familia que pudo estudiar en la universidad gracias al trabajo de las aparadoras. Me he criado viendo a mi madre trabajando en la cocina, todavía hoy me levanto con el runrún del martilleo en la cabeza. Era dobladora: tenía que poner cola en los bordes, hacer unos cortes, poner una cinta de refuerzo y con el martillo doblar el borde que luego las aparadoras cosen. Se tuvo que jubilar.

P. ¿Usted no quería seguir los pasos de su madre.

R. Las hijas de las familias del calzado no queremos trabajar de eso, porque parece la industria abocada a la precariedad si no tomamos medidas. Petrer y Elda se han unido y varias mujeres están creando una asociación de aparadoras que debería hermanarse con la de Elche.

P. ¿Las kellys, camareras de piso, ha logrado visibilizar más sus reivindicaciones?

R. Una de mis prioridades es enfrentar la precariedad con rostro de mujer. Aparadoras, las kellys, las auxiliares de ayuda a domicilio, las temporeras… Todas están en condiciones casi infrahumanas. Son sectores muy feminizados.

P. ¿Cómo surgió su conciencia social y política?

R. Mi madre es muy feminista y siempre me ha inculcado que tenía que luchar contra las injusticias. En el instituto, estuve metida en todo lo que podía, en huelgas estudiantiles, en el consejo de estudiantes. Y viendo sus condiciones laborales y el interés que tenía de que no sufriera como ella, me interesé por el periodismo, como una forma de cambiar la realidad, pero después desencantada, me pasé al bando de la política.

P. ¿Ha llegado a ejercer de periodista?

R. Hice prácticas en varios sitios y un Máster de Producción Audiovisual y un Máster de Política. Estuve en Europa Press, colaboré en Público. Como becaria llegué a cubrir el Congreso

P. ¿Comparte las críticas de Podemos hacia los medios de comunicación?

R. En los medios hay también una gran precarización. Y los altos mandos, que no están en esas condiciones precarias, muchas veces sucumben a determinadas presiones de los poderes fácticos, cuando el periodismo es un ejercicio fundamental en la democracia

P. Más estatalización de los medios

R. Los medios deben tener autonomía, pero creo que los medios públicos han de tener mucha calidad y ser reforzados para informar a la ciudadanía sin todas las presiones de otros medios privados

P. ¿No teme profesionalizarse en la política, siendo diputada con 25 años?

R. Para nada. El movimiento feminista nos ha marcado el camino. Es el Congreso más paritario de Europa y estamos orgullosas de ser la fuerza estatal con mayor presencia de mujeres. El feminismo que nos ha empoderado nos ha dado a muchas jóvenes la fuerza necesaria para estar en los espacios públicos sin que nadie nos menosprecie ni nos intimide

P. Forma parte del equipo de análisis de Pablo Iglesias, ¿Cuál es su función?

R. Formo parte del equipo que hace el argumentario diario del partido, y doy el perfil comunicativo. Se trata de preparar mensajes basándonos en nuestras medias de la manera que llegue a la gente.

P. ¿Se ha moderado Podemos? Ya no habla de la casta.

R. No, se trata de ampliar un poco el marco dialéctico que utilizamos siempre con las mismas bases. No hemos cambiado el discurso, se refiere a lo mismo la casta que cuando hablamos de los poderosos. Se trata de explicar nuestra línea política de manera comprensible.

P. ¿No formará parte ahora de la casta política?

R. Mi familia no me lo permitiría. Entiendo la política como servicio público y temporal, no sé si seré diputada cuatro u ocho años (la limitación que impone Podemos). Cuando acabe esto, seguiré trabajando porque tengo mucha vida por delante.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >