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El PP espera a los resultados del 26-M para decidir sobre Casado

La campaña muestra la desmotivación de los populares con mítines en espacios pequeños y mensajes para animarse a sí mismos

Pablo Casado se juega más que la izquierda el domingo. Fuentes del PP aseguran que si pierden poder territorial, especialmente Madrid, exigirán cambios. Alberto Núñez Feijóo se descarta, pero en las filas populares creen que tiene difícil volver a gobernar Galicia en 2020 y que podría dar el salto a Madrid. La campaña muestra la desmotivación del PP, con mítines en espacios pequeños y mensajes para animarse a sí mismos, mientras el PSOE llena plazas de toros.

En vídeo, declaraciones de Casado ayer en un acto en Riveira para apoyar al candidato municipal, Manolo Ruiz.

Todos los mítines del PP a los que asiste su líder, Pablo Casado, contienen dos mensajes: uno externo, para el electorado, al que repiten desde la campaña de las generales que votar a Vox y Ciudadanos hace ganar a la izquierda; y otro interno, dirigido a las propias filas, a las que tratan de subir la moral con promesas de “remontada” y presentando el 26-M como una “segunda vuelta” del 28-A. Pero fuentes del partido consultadas por este diario dudan de esa remontada, creen que la situación es mucho más grave de lo que traslada la cúpula y señalan la campaña como una tregua tras la cual pedirán cambios.

La dirección del PP reunió a grupos de ciudadanos para tratar de analizar el porqué de su aplastante derrota —de 137 a 66 escaños—. Fuentes del entorno de Casado aseguran que los encuestados señalaron los escándalos de corrupción, la gestión de la crisis en Cataluña y la subida de impuestos. Según esa teoría, la que apoyan los fieles a Casado, es la marca PP la que está “a la baja” desde la etapa de Mariano Rajoy, cuando “Ciudadanos estaba a punto del sorpasso”, y no el actual líder del partido. “Es una tormenta perfecta y no la navega ni alguien que lleve años gobernando el barco”, señalan. El proyecto de Casado, añaden, necesita tiempo, como sus predecesores, “que ganaron a la tercera”. En las últimas entrevistas, Casado ha descartado la dimisión exhibiendo el aval de ser el primer presidente del PP elegido en primarias.

Fuentes del partido discrepan de ese diagnóstico y estrechan el margen que están dispuestos a conceder a Casado. Ahora, explican, están en el debate sobre la estrategia y los fichajes, pero el siguiente paso, si el domingo pierden poder territorial, es cuestionar el liderazgo. De momento, dos veteranos han lanzado sendos avisos. “Lo que nos ha pasado se debe a la mal entendida soberbia y a la prepotencia de algunos, instalados en sus despachos oficiales de Madrid”, dijo el presidente de Castilla y León, Juan Vicente Herrera. “Le hemos regalado parte de nuestro electorado a Ciudadanos”, declaró el presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo.

Él lo descarta, pero preguntados por si ven a Feijóo dispuesto a dar el paso, las fuentes consultadas dudan. Por un lado, hay quien apunta que el presidente gallego tiene difícil volver a gobernar en Galicia si se presenta a las elecciones de 2020 —el PSOE se impuso en la comunidad el pasado abril por primera vez— y en ese contexto, creen que el gurú gallego puede optar por dar el salto a Madrid, para lo cual creen que debería empezar a moverse “mucho antes de 2020”, o dejar la política. En todo caso, empieza a extenderse cierto malestar por “los amagos” de Feijóo. “Estamos aquí por su culpa. Porque no dio el paso”, señalan.

“Yo no veo la remontada”, afirma un veterano exdirigente. “Queríamos dar el abrazo del oso a Ciudadanos y nos lo van a dar ellos a nosotros. Hay un riesgo real de sorpasso en Madrid”, advierte. Al contrario que Cs, Vox o Podemos, el PP es un partido construido “de abajo a arriba”, explica. Una de sus fortalezas es su capilaridad territorial. “En estas elecciones podemos perder Ayuntamientos, comunidades y diputaciones donde hemos gobernado toda la vida. Y gente del partido va a hacer el siguiente análisis: yo he hecho lo mismo de siempre y me ha ido mucho peor, luego no es culpa mía, sino de quien me dirige”. En los partidos, el poder y la capacidad de repartirlo es el mejor pegamento interno, y su pérdida, el disolvente más eficaz.

El sector crítico rechaza también la excusa de que Rajoy y Aznar ganaron a la tercera y que Rivera ha perdido sus cuartas elecciones. Aseguran que Rivera ha crecido en cada cita electoral y que el suelo de Aznar y de Rajoy queda muy lejos de los 66 diputados de ahora. “Esto no es una tómbola. No hay tres oportunidades. Si el partido pierde Castilla y León y sobre todo Madrid —la polémica candidata, Isabel Díaz Ayuso, es una apuesta personal de Casado—, habrá que hacer cambios. Lo único que no sería una opción es actuar como si no hubiera pasado nada”. Conscientes del peligro de perder “el símbolo”, donde el PP gobierna desde 1995, fuentes de la cúpula ya ponen la venda antes que la herida recordando con Cristina Cifuentes ya estuvieron a punto de perder.

 

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