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Cómo los estudiantes de una universidad lograron que los candidatos a la alcaldía de Sevilla aceptaran un debate

Los alumnos se han visto obligados a incluir a Vox en el evento después de que la formación ultra amenazara con movilizaciones en el campus

Manuel García, Alberto Mateo, Kike Mochales, Ana Gonzalo y Carlos Vivas, los miembros de la junta directiva del Club de Debate de la UPO.
Manuel García, Alberto Mateo, Kike Mochales, Ana Gonzalo y Carlos Vivas, los miembros de la junta directiva del Club de Debate de la UPO.

Alberto Mateo tiene 20 años, estudia segundo de Derecho y Administración y Dirección de Empresas bilingüe en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla y este miércoles será el moderador del segundo debate entre los candidatos a la alcaldía de la capital andaluza, la cuarta más importante de España. Mateo, junto a sus compañeros del Club de Debate de la Facultad, ha organizado por su cuenta este encuentro entre los cinco aspirantes a dirigir la ciudad. La UPO les ha ofrecido el Paraninfo y les ha echado una mano con la logística, pero no ha mediado en nada más. Ni en contactar con los cabezas de lista o sus equipos, ni mucho menos en acordar el formato, los turnos o los tiempos.

De todo ello se encargaron los 15 estudiantes que integran el Club de Debate, otra actividad que desarrollan solos, sin tutela, supervisión o impulso de ningún adulto. “Queríamos hacer algo bonito como despedida porque muchos de nosotros el año que viene nos vamos de Erasmus”, explica Mateo, con un marcado acento gallego que le viene de madre, pese a haber nacido en Sevilla. “Pensamos en hacer algo para las generales, pero ningún líder político iba a haber querido participar”, dice sin un ápice de ingenuidad. Finalmente, optaron por las municipales.

Aunque empezaron a movilizarse hace cuatro meses, no fue hasta Semana Santa cuando todo comenzó a tomar forma y se precipitaron los acontecimientos. “Fui a una procesión el Viernes de Dolores frente al Ayuntamiento y en la acera de enfrente me encontré con el candidato del PP, Beltrán Pérez. Crucé y le pregunté si estaría interesado en participar en un debate”, recuerda Mateo. La responsable de comunicación de Pérez, Carmen Gavira, les pasó el contacto del equipo del PSOE y del alcalde, el socialista Juan Espadas, quien acabó confirmando su asistencia el viernes pasado. “Nos invitó a un encuentro con un think tank y nos dijo que sí. Después de eso todo fue fácil”, explica.

Sin embargo, en el intervalo de ese fin de semana sí surgieron las únicas complicaciones serias con las que se han encontrado este grupo de estudiantes en la organización del debate electoral. El viernes de Feria tenían el OK y un día después, con los fuegos artificiales las redes se llenaron de mensajes orquestados por Vox criticando que no hubieran incluido a su candidata a la alcaldía y convocando a una concentración de repulsa a las puertas de la Universidad el día del encuentro. “No los incluimos porque nos guiamos por el criterio de la Junta Electoral Central con los debates televisados de las generales”, explica. “Aunque sabíamos que traer a Vox iba a animar el intercambio de opiniones”. Finalmente, atendiendo a las sugerencias del vicerrector que no quería ver convertida la Universidad en escenario de conflicto, accedieron a incluir a la aspirante de la formación de extrema derecha.

La velocidad de vértigo con la que se cerró el debate no intimida a su moderador que estos días anda casi más concentrado en sus exámenes que en preparar su intervención. “Acabo de salir de un examen y ahora voy a avisar al resto de partidos de que incluimos a Vox”, afirma. El debate durará dos horas (de 17.30 a 19.30) y estará dividido en tres bloques: transporte y sostenibilidad; comunicaciones y ecología y modelo de ciudad. “Nadie nos ha puesto pegas sobre los temas o los turnos de intervención. Nos han dado total libertad”, explica. “Me leeré el programa de cada uno como base”, desvela sobre su organización de cara al encuentro de este miércoles.

Mateo, no obstante, tirará de las tablas de sus cursos de oratoria en el colegio Buen Pastor. Allí es donde tanto a él como a otros cuatro compañeros les picó el gusanillo de la disertación, la argumentación y la refutación. Un picor que aplazaron el año pasado, al arrancar la Universidad con la constitución del Club de Oratoria. “Tuvimos que crear estatutos, constituirnos en asociación…” Un laberinto administrativo que no disuadió a los chavales de cumplir su sueño. En este año han pasado por el grupo alrededor de 50 personas, si bien son fijos unos 15 provenientes de Ciencias Políticas, Sociología e incluso Educación Física. Se reúnen cada 15 días y ellos mismos se retroalimentan y organizan sus temas de discusión. El próximo curso sus fundadores se irán de Erasmus y cederán el testigo a los estudiantes que se han incorporado esta temporada. Lo harán con un inestimable colofón: un debate entre los candidatos a ser alcalde de Sevilla.

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