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Abascal lanza desde Covadonga su cruzada contra separatistas y “progres”

El líder de Vox congrega a varios cientos de personas bajo la estatua de Don Pelayo

El candidato de Vox a la presidencia, Santiago Abascal, y el líder del partido de ultraderecha en Asturias, Rodolfo Espina, en la Ermita de la Virgen de Covadonga. En vídeo, declaraciones de Abascal.

"El nacionalismo ha precisado bucear en una falsa historia en busca de hechos y acontecimientos de carácter mítico que han sido bautizados como verdades históricas. El carisma de todos los nacionalismos se debe en gran medida a la utilización de sucesos míticos". La frase pertenece a Secesión y exclusión en el País Vasco, un libro de Santiago Abascal.

Durante años, el actual presidente de Vox se esmeró en desmontar las trampas argumentales y las falacias históricas del nacionalismo vasco. Ahora aplica los conocimientos adquiridos a la reconstrucción de un nacionalismo español que parecía muerto y enterrado. Este viernes, en Covadonga (Asturias), Abascal ha lanzado una campaña electoral con espíritu de cruzada contra los separatistas que "amenazan la unidad y la existencia de España" y contra "los progres, los comunistas e islamistas" que "atacan las libertades de los españoles".

El líder de Vox ha congregado a varios cientos de personas bajo la estatua de Don Pelayo, una controvertida figura histórica presentada como el iniciador de una Reconquista que se prolongaría 700 años. Previamente, había acudido a la cueva de la Santina, donde hizo una ofrenda floral a la Virgen y escuchó una invocación que concluía: "Sálvanos a nosotros y salva a España".

"Sabemos que hay gente que se ríe de estos símbolos", se excusó, recordando que fue el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, quien puso la historia de moda al exigir que el Rey de España pida perdón por la conquista de Hernán Cortés. Pero Abascal no necesita excusas para sacar de campaña electoral al Cid o a Agustina de Aragón. "La historia importa, importa mucho, y nosotros no tenemos ningún tipo de vergüenza en reivindicar los símbolos. Nunca vamos a pedir perdón por las obras de nuestros mayores", enfatizó.

De momento, se ha quedado sin uno de sus símbolos más queridos: la negativa de la Cofradía del Cristo de la Buena Muerte a ser utilizada electoralmente le ha privado de la imagen más emblemática de la Legión, la del Jueves Santo en Málaga.

El ambiente en la explanada de la basílica de Covadonga estaba a mitad de camino entre un mitin y una romería, con decenas de banderas españolas y alguna carlista (aunque Vox proclama su fidelidad a Felipe VI). Según Abascal, lo que está en juego en estas elecciones no es quién saca más diputados sino la supervivencia misma de la nación y sus seguidores son parte de un "movimiento histórico" que lleva multitudes a sus mítines y el día 28 espera llenar de papeletas de Vox las urnas.

Abascal se envuelve en la bandera y no hace propuestas concretas. Esa es su ventaja en esta campaña electoral. "La apelación a los sentimientos constituye el mayor puntal del nacionalismo y le sitúa en una posición ventajosa frente a otras ideologías que se centran en la organización política de la sociedad, que hacen propuestas y ofertas basadas en frías y racionales consideraciones. El poder de movilización que tienen los sentimientos y las identidades nacionales, muchas veces irracionales, no es comparable al de ningún otro principio político y moral". Él lo sabe bien, porque lo puso por escrito en 2004.

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