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Arranca la Operación Salida de Semana Santa

La DGT prevé 15,5 millones de desplazamientos en una campaña que estrena el límite de velocidad de 90 kilómetros por hora en las carreteras convencionales

Algunas personas con equipaje en la estación sur de autobuses de Madrid.

La Operación Salida de Semana Santa arranca este viernes a las 15.00, con una previsión de 15,5 millones de desplazamientos por carretera hasta el lunes 22 de abril. Se trata de una cifra similar a la del año pasado, cuando España afrontó la mayor operación de tráfico de Semana Santa desde antes de la crisis. Será la primera Operación Salida tras la reducción del límite de velocidad de 100 a 90 kilómetros por hora en las carreteras convencionales. El director de la Dirección General de Tráfico (DGT), Pere Navarro, confía en que este cambio permita reducir las muertes en la carretera con respecto a la campaña de 2018, cuando murieron 31 personas.

La Operación Salida de Semana Santa 2019 se desarrolla en dos fases. La primera, entre este viernes y la madrugada del lunes 15 de abril. Para esta primera fase, Tráfico prevé 3,9 millones de desplazamientos. La segunda fase, con un mayor volumen de desplazamientos de vehículos por la red viaria, comenzará el miércoles 17 de abril, excepto en la Comunidad Valenciana y Cataluña, donde se iniciará al día siguiente. Esta fase finalizará con la Operación Retorno que se extenderá a la madrugada del martes 23 de abril, ya que el lunes 22 es festivo en Baleares, Cataluña, Comunidad Valenciana, Cantabria, Navarra, País Vasco, Castilla-La Mancha y La Rioja.

En el resto de comunidades, pese a no ser festivo, ese día es no lectivo para escolares y universitarios, por lo que se prevé que también se produzca una importante cantidad de movimientos de retorno hacia los grandes núcleos urbanos, que se sumarán a los de un día laborable cualquiera.

Durante el dispositivo especial habrá 9.200 agentes de la Guardia Civil de Tráfico, frente a los 8.800 que hubo el año pasado; 264 vehículos camuflados de la Benemérita para vigilar el comportamiento en las carreteras, sobre todo en las convencionales; y cerca de 1.400 radares para controlar la velocidad: 724 fijos, 62 de tramo y 557 móviles en los vehículos de la Guardia Civil; además de 10 helicópteros y ocho drones. Igualmente, la Dirección General de Tráfico (DGT) contará con 216 cámaras para el control del uso de cinturón pero que, dada su "fiabilidad", también se utilizarán para vigilar el uso del móvil.

Cifras de siniestralidad

El año pasado perdieron la vida en las carreteras durante la Semana Santa un total de 31 personas, y otras 159 resultaron heridas graves. "Poco a poco vamos a ir recuperando lo que dejamos durante los años de la crisis. La Seguridad Vial descansa en la vigilancia y control, a más, debería haber menos accidentes", ha justificado el despliegue de este año Navarro, que además ha advertido de que, en la medida que se pueda, se irán aumentando los radares de tramo en zonas de concentración de accidentes, ya que "está más que contrastada su eficacia".

Sobre la siniestralidad vial ha comentado que lo que "preocupa especialmente" a la DGT son los motoristas, pues de los 31 fallecidos que hubo en Semana Santa en 2018, cinco eran usuarios de motos. En los últimos cuatro años, el 23% de los muertos en este periodo vacacional pertenecían a este colectivo, pese a representar el 16% del parque automovilístico, lo que a juicio de Navarro "es un fracaso de todos". Otros tres fueron ciclistas, colectivo que representa de media el 6% de víctimas mortales en las últimas cuatro Semanas Santas.

Asimismo, durante 2018 casi la mitad de los accidentes mortales (14) se produjeron después de comer, y 10 de los 31 fallecidos fueron mayores de 65 años. Otros datos que ha puesto sobre la mesa el director general de Tráfico son que 4 de cada 10 muertos de la Semana Santa de 2018 superaban el límite de alcohol permitido, y que otras dos víctimas mortales no llevaban puesto el cinturón de seguridad en el momento del accidente. Aunque también ha recordado que la principal causa de mortalidad en las carreteras es, desde 2016, las distracciones al volante, especialmente el uso del teléfono móvil, superando así al consumo de alcohol

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