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CIS

Todo es posible con tantos votos en el aire

Los partidos minusvaloran en público al CIS, pero escudriñan sus datos brutos para sacar conclusiones

La izquierda puede alcanzar una mayoría que le lleve al Gobierno tras las elecciones del próximo 28 de abril, pero el alto porcentaje de indecisos puede echar por tierra todos los pronósticos. Todos los sondeos, tanto los del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) como los del resto de los institutos de demoscopia, detectan un elevado número de personas se mantienen en la indecisión. Entre quienes aseguran que no tienen decidido el voto (25,3%) y aquellos que declinan la respuesta con el no sabe / no contesta, los indecisos llegan al 42% de los consultados en la macroencuesta elaborada por el CIS. Ante esa incertidumbre todo es posible, reconocen en los partidos.

En voz alta, el PP y Ciudadanos ironizan sobre la credibilidad del CIS para restarle fiabilidad. Entre bromas y sarcasmos, no obstante, estas y el resto de las fuerzas políticas escudriñan incluso la amplia base de datos que aporta este centro. Nada menos que 16.800 encuestas dan para mucho y, al margen de los análisis que elabora la institución que dirige José Félix Tezanos, los expertos de cada fuerza política se nutren de la intención de voto directa y de las cifras en bruto para hacer su propia previsión.

La tendencia preocupa especialmente al PP y a Podemos, pero las dos fuerzas consideran que nada es definitivo. Los populares dan por supuesto que su resultado será más alto, pero reconocen que Vox sigue fuerte. Aunque el CIS da un sesgo a la baja en la elaboración de sus datos, en el PP defienden que existe el voto oculto, algo que no se destaca en el estudio. Ciudadanos y Podemos, según sus cálculos, podrían tener entre dos y tres puntos más que los que muestra la encuesta del Instituto Oficial. El PSOE, en cambio, aparece excesivamente alto en su valoración, según los analistas del resto de las fuerzas políticas.

La prudencia es la característica esencial en el comportamiento del PSOE. Los socialistas se ven como primera fuerza política, a una distancia considerable del PP, pero no quieren dar nada por hecho. Consideran que su distancia con el PP es muy estimable y que Unidas Podemos va a la baja. Aun así, vigila muy de cerca la evolución del partido que dirige Pablo Iglesias por si, como parece, pueden formar juntos una mayoría de gobierno. Desde el PP se desdeñan los datos.

El líder del PP, Pablo Casado, se burló de los resultados del sondeo y atribuyó al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, padecer “cistitis”. La encuesta de Tezanos supone reproducir “el milagro de la multiplicación de los panes y los peces”, señaló. Y prosiguió desde un acto electoral en Menorca: “Esto sí que es un laboratorio culinario, nitrógeno líquido”.

Tampoco Ciudadanos le ha querido dar credibilidad. El secretario de Programas y Áreas Sectoriales de ese partido, Toni Roldán, no entró a valorar los datos sino que descalificó al responsable del CIS y catedrático de Sociología. “Ya es hora de que el señor Tezanos y los enchufados del señor Sánchez se vayan a su casa con su cocina. Ya basta de que los españoles sigamos pagándole las encuestas al PSOE”, ha declarado Roldán.

Si el resultado se aproximase a lo que establece el CIS, el partido de Albert Rivera se quedaría lejos de sobrepasar al PP, aunque ganaría terreno con respecto a las elecciones de 2016, en las que quedó como cuarta fuerza política. Según el sondeo, ese puesto lo ocuparía ahora Unidas Podemos, tras el PSOE, PP y Ciudadanos.

“Peligro real”

Esa tendencia a la baja la reflejan todas las encuestas. El líder de esta formación, Pablo Iglesias, se aferra al alto número de indecisos para asumir el retroceso tan notable que le atribuye el CIS. “Las elecciones están completamente abiertas”, ha señalado este martes el líder de Podemos. Esa misma expresión utilizó la ministra de Política Territorial, Meritxell Batet, que prefirió seguir con la línea de campaña socialista en la que alerta del “peligro real de que se forme un Gobierno con las tres derechas”.

El bipartidismo se ve absolutamente condicionado por los partidos que emergieron al calor de la crisis económica y de los casos de corrupción, pero siguen en primera y segunda posición, con el consiguiente desánimo de los que se llamó emergentes. En el caso del PP, además, la irrupción de Vox le provoca una enorme sangría que se une al torrente que ya le causó Ciudadanos. El PSOE parece haber superado el peligro que le supuso Podemos pero mantiene el temor a que la abstención sea de sus potenciales votantes.

 

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