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ANÁLISIS i

La nueva transversalidad

En muy poco tiempo, el PSOE ha recuperado la confianza de no pocos ciudadanos, pero, sobre todo, de ciudadanos muy distintos

Desde la izquierda, Pedro Sánchez, Adriana Lastra y Carmen Calvo, este febrero.
Desde la izquierda, Pedro Sánchez, Adriana Lastra y Carmen Calvo, este febrero.

Vivimos tiempos convulsos. Hace no tanto, el bipartidismo entró en crisis, dando lugar a un sistema de cuatro partidos que, cuando creíamos que empezaba a cristalizar, se ha visto sacudido por una nueva ola de inestabilidad electoral de la que nace ahora un sistema de pentapartido, eso sí, imperfecto, con cinco grandes más algunos pequeños.

En los últimos meses, desde la formación del Gobierno socialista de Pedro Sánchez, se ha ido desencadenado un baile de votos que, ahora, a pocas semanas de las próximas elecciones generales, se está agudizando: la música de la política suena a todo volumen (para muchos es ruido más que otra cosa) y los ciudadanos, según se aprecia en las encuestas, siguen danzando a su ritmo, moviéndose en los espacios de la derecha, de la izquierda y en aquellos sin claros tintes ideológicos, los que caen en tierra de nadie.

Uno de los fenómenos más importantes que se detectan en el microscopio electoral, mucho más nítidamente tras el anuncio de elecciones, es el retorno a la transversalidad que, durante muchos años, habían caracterizado las victorias electorales en España, especialmente las del Partido Socialista. Con González y después con Zapatero, cuando ganaba el PSOE lo hacía entre los jóvenes y los mayores, entre las mujeres y los hombres, entre las clases bajas y las clases medias o altas, entre las personas sin estudios y entre los universitarios, en los pueblos y en las grandes ciudades. En los años de crisis, los socialistas perdieron esta transversalidad. En los comicios de 2015 y 2016, ningún partido ganaba en todas las dimensiones: los nuevos se hacían con la España más digitalizada, destacando Ciudadanos entre los acomodados y Podemos entre los empobrecidos, mientras que los viejos conservaban el voto de la sociedad más analógica, el PP entre los más pudientes y el PSOE entre los más vulnerables.

El PSOE ganará las próximas elecciones generales y su victoria será transversal: en muy poco tiempo, el partido ha recuperado la confianza de no pocos ciudadanos, pero, sobre todo, de ciudadanos muy distintos. El PSOE vuelve a ser primera fuerza entre los grupos más diversos. Ganar en el pentapartidismo, sin embargo, poco tiene que ver con las victorias de antaño: la formación de un nuevo Gobierno socialista planteará dilemas de difícil solución, que pondrán en riesgo esta nueva oleada de apoyo al PSOE, aún endeble. El desafío será mantener la nueva transversalidad a la hora de formar Gobierno o elegir socios.

Belén Barreiro es directora de 40dB.

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