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El Círculo de Economía pide un nuevo Estatuto catalán para evitar “un 155 permanente”

El 'think thank' de origen catalán pide a los partidos un acuerdo sobre la norma autonómica

La coyuntura es “destructiva y empobrecedora” en un tiempo de “enfrentamiento y radicalidad”. Y ese “enorme ruido” puede atenazar la acción política, reflexiona el Círculo de Economía, el influyente lobby económico y empresarial catalán. Contra esa parálisis, el presidente del Círculo, Juan José Brugera, y el economista Antón Costas reclamaron este miércoles en un foro que la institución organizó en Madrid junto con EL PAÍS la aprobación de un nuevo Estatut. El riesgo de no hacerlo, alertaron, es una “intervención permanente de la Generalitat”.

Desde la izquierda, Antón Costas, Lucía Méndez, Máriam Martínez-Bascuñán, Juan José Brugera, Montserrat Domínguez y Fernando Vallespín, ayer en el acto del Círculo de Economía y EL PAÍS en Madrid.
Desde la izquierda, Antón Costas, Lucía Méndez, Máriam Martínez-Bascuñán, Juan José Brugera, Montserrat Domínguez y Fernando Vallespín, ayer en el acto del Círculo de Economía y EL PAÍS en Madrid.

La reflexión del Círculo, una entidad civil en la que están representadas grandes empresas catalanas suena en parte a rapapolvo a los partidos y parece arriesgada en un momento en el que cualquier propuesta de avance en el autogobierno de Cataluña tiene enfrente a los partidos del centroderecha, que apuestan por una aplicación indefinida del artículo 155 de la Constitución. Esta opción es rechazada de plano por el think thank catalán, que llama a conjurarla.

“O somos capaces de salir del empantanamiento en el que estamos o el riesgo es llegar a una especie de intervención permanente de la Generalitat catalana, de una aplicación continuada del 155”, alertó Costas, catedrático de Política Económica de la Universidad de Barcelona y presidente de la fundación del Círculo, en su intervención. “El riesgo es la excepcionalidad permanente”, advirtió.

La entidad no se resigna al fatalismo, pero para ello hay que querer afrontar los problemas y no escudarse en la falta de consenso. “El consenso sobre estas cosas es siempre a posteriori, nunca ex ante”, destacó Costas.

El primer paso es reconocer que hay un problema en Cataluña y que “no es un problema del independentismo unilateralista. Es más un efecto del problema catalán de fondo, que una causa de él”, cree el responsable de la fundación del laboratorio de ideas. Desde 1980, recordó, Cataluña registra casi de forma invariable un 47% de ciudadanos que votan a las mismas opciones políticas: antes nacionalistas, hoy independentistas.

La iniciativa del centro de opinión, que bajo el título Propuestas para Cataluña introdujo Brugera y desarrolló Costas, parte de conjugar dos principios: el de legalidad y el democrático. Ambos están presentes en la Constitución. El primero es el absoluto respeto a la ley (contra las derivas unilateralistas del independentismo catalán), pero el segundo, quizá más olvidado ahora, es el que obliga a los poderes públicos a encontrar las vías legales adecuadas para encauzar las legítimas aspiraciones de la población, más si lo pide un numeroso grupo de votantes. Es el caso de Cataluña, donde más de dos tercios de la población muestran malestar en los sondeos con el funcionamiento del Estado autonómico, lo que va más allá de las fronteras del secesionismo. Y se manifiesta en lo que parece una obviedad, pero que tiene enorme relevancia política: Cataluña es la única comunidad que no tiene vigente el Estatuto que sus ciudadanos refrendaron en las urnas, ya que fue recortado después por el Tribunal Constitucional.

Conjugar los principios

“La enseñanza de estos seis años en Cataluña es que hay que conjugar mejor estos dos grandes principios. Un golpe parlamentario rompió el principio de legalidad, pero a la vez no hemos conjugado bien el otro gran principio”, recalcó Costas.

La propuesta del Círculo es, por tanto, una mejora del autogobierno que debe venir “de un nuevo Estatuto con el rango de norma fundamental de la autonomía, en el marco de la Constitución, y aprobado en referéndum por los catalanes”. La entidad plasmó este planteamiento en mayo pasado en un documento que este miércoles por primera vez se presentó fuera de Cataluña.

El debate, celebrado en el madrileño Hotel Villamagna, fue moderado por la subdirectora de EL PAÍS Montserrat Domínguez, y en él participaron Máriam Martínez-Bascuñán, directora de Opinión de este diario; la periodista de El Mundo Lucía Méndez, y el catedrático de Ciencia Política de la Universidad Autónoma de Madrid Fernando Vallespín. También acudieron al encuentro el consejero delegado de PRISA Manuel Mirat, y Alejandro Martínez Peón, consejero delegado de EL PAÍS.

El think thank pide al Govern que de forma inmediata ponga en marcha una comisión para la elaboración de ese nuevo Estatuto que conduzca finalmente a la celebración de un referéndum en Cataluña. Llegar hasta allí requiere moderación y algo del espíritu de la Transición, como se dijo en el debate. La responsabilidad del presente conflicto territorial es de “quienes no fueron ajustando el modelo” que construyeron los diputados constituyentes, incidió Brugera.

Al acto acudieron políticos de diferentes sensibilidades como el primer secretario del PSC, Miquel Iceta; el portavoz del PDeCAT en el Congreso, Carles Campuzano; el exdiputado de ICV Joan Coscubiela o el exministro del PP y expresidente del Círculo de Economía Josep Piqué. También asistieron empresarios, como los presidentes de Repsol, Antonio Brufau; Renfe, Isaías Táboas, y la Cámara de Comercio de España, José Luis Bonet Ferrer, así como el secretario general de CC OO, Unai Sordo. La directora de EL PAÍS, Soledad Gallego-Díaz, y Joaquín Estefanía, adjunto a la dirección, representaron al diario, que auspiciaba el acto.

Alejados de “fórmulas extremas, hay espacio para encontrar salidas al laberinto en el que nos encontramos”, enfatizó Brugera. Diálogo y pacto, se reclamó. La solución se encontrará “solo desde el debate y la negociación que no entiende la cesión mutua como una derrota”, concluyó.

Dos referendos y una reforma de la Constitución

La propuesta del Círculo de Economía para resolver el laberinto catalán requeriría la celebración de dos referendos: uno solo en Cataluña para la aprobación del nuevo Estatuto y otro en toda España para aprobar una reforma limitada de la Constitución, que, según la entidad, debería abordarse en paralelo para perfeccionar el modelo territorial.

El think thank catalán propone además que el nuevo Estatut tenga rango constitucional. La idea, que causó cierto revuelo político cuando fue planteada por primera vez por el Círculo el pasado mayo, fue detallada este miércoles por Antón Costas, quien se encargó de la redacción de aquel documento. Sería un Estatuto “autónomo en las competencias exclusivas de la autonomía catalana”, esto es, que no tendría ninguna norma por encima en esas materias, según precisó Costas. El artículo 147.1 de la Constitución permitiría “elevar el Estatuto a norma institucional básica de la comunidad”, sostiene el Círculo. “Hacer del nuevo Estatuto una especie de Constitución nacional como lo es en los Estados con rasgos federales”, explicó Costas en su intervención.

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