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La Guardia Civil descarta la fuga voluntaria de la profesora desaparecida en Huelva

Al dispositivo de búsqueda de Laura Luelmo, formado por 300 personas, se han incorporado vehículos todoterreno para ampliar el radio de acción

Efectivos de la Guardia Civil inspeccionan el pantano de Campofrío (Huelva) en busca de la joven zamorana Laura Luelmo.

Los vecinos del pequeño pueblo onubense de El Campillo han acudido a la búsqueda de la profesora de 26 años, Laura Luelmo. La pista de la joven se perdió el pasado miércoles, poco después de que hablase por teléfono con su novio. Procedente de Zamora, Luelmo se había mudado al municipio para trabajar como profesora en un instituto cercano. La Guardia Civil ya ha descartado que se trate de una desaparición voluntaria pero trabaja con todas las hipótesis posibles y está tomando declaración a sus familiares y vecinos.

Irene González tiene la amarga sensación de sufrir por alguien que ni siquiera le ha dado tiempo a conocer: “Esto es horroroso. Me he puesto a llorar como tonta, ¡ay, qué lastimita!”. La sexagenaria se refiere a Laura Luelmo, la profesora de 26 años desaparecida desde el pasado miércoles en El Campillo, adonde había llegado hace apenas una semana para trabajar en un instituto de la vecina localidad de Nerva. Más de 300 personas participaron de una nueva jornada de búsqueda sin resultados. La Guardia Civil no descarta “ninguna hipótesis”, solo tiene claro que no se fugó voluntariamente.

Procedente de Zamora, Luelmo llegó a Nerva el pasado 4 de diciembre para cubrir una suplencia como profesora de Plástica en el Instituto Vázquez Díaz. Tras unos días buscando vivienda, encontró una residencia en El Campillo, en la calle Córdoba, 13. “Llegó el domingo pasado, pero ni tiempo me dio a verla”, reconoce la señora González a pocos pasos de la vivienda de la joven, ahora precintada por un cordón policial y custodiada por dos guardias civiles. Desde esa casa modesta de pueblo, la profesora salió el pasado miércoles, entre las 16.00 y las 18.00 para practicar senderismo. Nunca volvió.

La profesora desaparecida, Laura Luelmo.
La profesora desaparecida, Laura Luelmo.

La familia de Luelmo denunció su desaparición el pasado jueves, después de que la profesora faltase a su puesto de trabajo y nadie de su entorno consiguiese contactar con ella. Tras un registro en su domicilio, la Guardia Civil descubrió que faltaba ropa de deporte, unas zapatillas, unas llaves, el móvil y un monedero. Ni se llevó su coche, un Kia de color azul que sigue aparcado en la calle paralela a su casa. La última pista que tienen los investigadores es que su teléfono estuvo conectado por última vez a un repetidor en algún punto a nueve kilómetros al norte del pueblo. Fue el miércoles a las 20.00, apenas cuatro horas después de hablar con su novio por última vez.

Desde la casa de la profesora se aprecia el paraje en el que se pierde la señal del teléfono: un paisaje minero aterrazado y rodeado de montañas escarpadas y boscosas. “Por ahí hay un pantano y más allá, otro pantano, el de Campofrío. Es una zona con muchos pozos mineros”, ilustra un vecino que prefiere no decir su nombre.

Esa orografía intrincada está complicando triangular una posición más concreta del móvil. “Esta zona es montañosa, no es igual que una llana. No permite dar un punto exacto”, reconoció el jefe de la Comandancia en Huelva, Ezequiel Romero.

Efectivos de la Guardia Civil custodian la vivienda de Luelmo.
Efectivos de la Guardia Civil custodian la vivienda de Luelmo. EFE

"Cualquier persona puede ser sospechosa"

Con la hipótesis de la desaparición voluntaria descartada, la Guardia Civil mantiene abiertas todas las hipótesis. “Pensamos que pueda haber tenido un accidente o que haya una segunda persona implicada”, ha explicado Romero. Por eso, los investigadores han tomado declaración a los familiares, ya desplazados al pueblo. También a sus vecinos de calle, entre ellos los dos hijos de González que viven en las inmediaciones de la casa de Luelmo.

En ese pequeño vecindario, de apenas 2.000 vecinos, la benemérita intenta localizar a, al menos, un residente del que no se sabe nada en el pueblo desde el pasado viernes, después de que se le tomase declaración. Hasta última hora de la tarde del domingo, sin embargo, no se habían producido detenciones ni había investigados confirmados. “No tenemos a nadie en concreto que sea el sospechoso. Cualquier persona puede ser sospechosa”, recalcó Romero.

Buena parte de los vecinos se han implicado en la búsqueda de la joven. Mientras que el sábado cerca de 200 personas peinaron a pie las zonas más cercanas al pueblo, el trabajo se ha realizado este domingo en todoterrenos y motos para abarcar un radio más amplio de búsqueda.

Conforme pasan las horas, las posibilidades de encontrar con vida a Luelmo se reducen. “Aún hay esperanzas”, mantuvo Romero. Durante la jornada del sábado, buzos de la Guardia Civil rastrearon en el pantano de Campofrío. “Haremos todo lo posible por localizarla”, aseguró un agente implicado en la búsqueda. “Esa es nuestra prioridad absoluta”.

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