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Mónica y Óscar, discapacitados psíquicos y actores de cine

Una película protagonizada por personas con discapacidad se convierte en método terapéutico para la ONCE y en herramienta pedagógica de la Universidad de Santiago

Rubén Riós (izquierda), Javier Gutiérrez (centro) y Óscar Rodríguez, en una escena del documental 'Máis ca Vida'.
Rubén Riós (izquierda), Javier Gutiérrez (centro) y Óscar Rodríguez, en una escena del documental 'Máis ca Vida'.
Santiago de Compostela

Elena y Pablo son novios y nadie lo sabe. Quieren irse a vivir juntos porque ella está embarazada. Él trabaja de noche. Viaja por la ciudad asido a la parte trasera del camión de la basura en una ruta que va de contenedor en contenedor. Pero de día alimenta el sueño de montar su propia empresa de restauración de arte sacro y al fin acude al banco a pedir un crédito. El jefe de la sucursal no se lo da porque no cree que Pablo pueda sacar adelante un negocio. Y mientras la madre de Elena acaba ingresada en el hospital al saber que su hija discapacitada proyecta una vida independiente con otro discapacitado, Pablo se topa por vez primera con su padre, que abandonó a la familia en el mismo instante de su nacimiento: al ver el hijo que había traído al mundo. Todo en este cortometraje (17 minutos) que se titula Vida es ficción, salvo el hecho de que los protagonistas son también personas con discapacidad intelectual en el mundo real.

Mónica Ferreiro entre los actores profesionales Luis Iglesia y Estíbaliz Veiga, en una escena de 'Vida'. ampliar foto
Mónica Ferreiro entre los actores profesionales Luis Iglesia y Estíbaliz Veiga, en una escena de 'Vida'.

Elena y Pablo son Mónica Ferreiro y Óscar Rodríguez, elegidos como actores después de una dura preparación y un casting que se prolongó más de seis meses. En ese tiempo, y en todo el que luego duró el rodaje, los dos aprendieron no solo a meterse en la piel de otra persona para interpretar a Pablo y Elena, sino a memorizar un guion, a expresar sentimientos y sobre todo a confiar en sí mismos. Vida y el documental de más de una hora sobre su rodaje, Máis ca Vida (Más que Vida), se han convertido ahora en herramienta pedagógica para la Universidade de Santiago. Y también en metodología terapéutica que se va a empezar a aplicar, con el respaldo de la Fundación ONCE, en cinco centros que abarcan distintas discapacidades en Galicia, Castilla y León, Madrid, Andalucía y Cataluña.

La aventura empezó en realidad en diciembre de 2012, cuando Rubén Riós, actor, director y productor gallego, comienza a trabajar en Ourense con una veintena de personas con discapacidades intelectuales que se manifiestan de muy diversas formas. Nadie tiene claro el resultado en ese momento, pero aprender a actuar, a dirigir, a seleccionar actores y escenarios, o a decidir los encuadres y el vestuario son misiones que se convierten en un motor para sus vidas. Aprenden a expresar ira, alegría, amor, poder, y se vuelven cada vez más autónomos. Varios de ellos aspiran en el reparto a los papeles protagonistas, pero al final los consiguen Mónica y Óscar, un hombre tan motivado que el mismo día en que les entregaron a todos el guion, mucho antes del casting, ensayó ante el espejo "de 10 de la noche a tres de la mañana". Al día siguiente su interpretación dejó en silencio la sala. Logró emocionar a los compañeros.

Durante dos años y medio, Riós, que codirigió Vida y Máis ca Vida con uno de los 20 participantes, Manuel Garrido, asegura que se sintió tan absorbido por este proyecto que renunció a su carrera de actor y a nuevas películas. La experiencia fue "una lección de vida" para el equipo de su productora, Claqueta Coqueta, y para los actores profesionales que también aparecen en la trama encarnando algunos de los personajes de la historia de amor entre Elena y Pablo: Javier Gutiérrez, Cristina Castaño, Mariana Carballal, Estíbaliz Veiga, María Mera y Luis Iglesia.

Rubén Riós, ante el monitor, con parte del equipo de Máis ca Vida y Vida, durante una visualización de escenas. ampliar foto
Rubén Riós, ante el monitor, con parte del equipo de Máis ca Vida y Vida, durante una visualización de escenas.

"Esta gente está desprovista de intereses y de máscaras", proclama en el documental Gutiérrez, que tiene un hijo con discapacidad y participa también en la película Campeones, de Javier Fesser. "Esto es pura verdad, y debemos aprender de su honestidad, de su pureza. Porque nuestro mundo es demasiado mentiroso". Además, para él la capacidad de lucha y de poner "amor" en un fin que demuestran los actores de Máis ca Vida, son "aleccionadoras": "Si fuera entrenador de fútbol pondría el documental al equipo ante una final".

Según la productora, los dos audiovisuales serán a partir de ahora "la base de la primera metodología a nivel estatal para la inclusión de las personas con discapacidad en el ámbito laboral". Riós coordinará "una red de profesionales en el campo de la educación social, la psicología clínica, la comunicación y las artes escénicas" para aplicar el método en centros que trabajan las discapacidades. Porque a través del proceso de creación de una película (en principio, y con apoyo de la Once serán cinco cortometrajes) se fomentan "habilidades transversales, comunicativas, autonomía, liderazgo, trabajo en equipo", en camino hacia el "descubrimiento personal".

Además, un grupo de investigación de la Universidade de Santiago incluyó el proyecto entre otras proyecciones para evaluar el impacto que causaba en el alumnado. El mes pasado, la institución reconoció Vida y Máis ca Vida como "herramientas pedagógicas". Las dos películas se habían estrenado en Galicia pero llegaron a los cines Callao el pasado septiembre, y esta semana (del 23 al 25) se proyectan en Artistic Metropol, de nuevo en Madrid. Mientras tanto, seleccionado entre más de 100 películas, el proyecto de Rubén Riós es finalista del Festival Internacional de Cine sobre Discapacidad. La gala en la que se despejará la duda de si llevan algún premio, incluido el de mejor interpretación en equipo, se despejará el sábado 24, en la Casa de Cultura de Collado Villalba.

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