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La división política marca la recepción del Rey con motivo de la Fiesta Nacional

Cataluña sigue siendo el abismo que separa a los partidos, pero no es el único

Los Reyes saludan al entonces secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, en la recepción ofrecida en 2017 con motivo del Día de la Fiesta Nacional.
Los Reyes saludan al entonces secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, en la recepción ofrecida en 2017 con motivo del Día de la Fiesta Nacional. EFE

El Rey recibe este viernes en el Palacio Real a los principales representantes del Gobierno y la oposición en un momento de máxima división política. La llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa, mediante una moción de censura a Mariano Rajoy tras la sentencia del caso Gürtel, ha invertido el escenario en el que se produjo la anterior recepción del Día de la Fiesta Nacional y la disposición de las formaciones. La crudeza del momento político, con la vulnerabilidad del Gobierno frente al acoso de la oposición y la carrera electoral precipitada en Andalucía, marca el encuentro de los dirigentes políticos con el jefe del Estado.

Si el año pasado se aparcaron las diferencias y en el Palacio Real planeó la unidad en la defensa de la Constitución y el apoyo al Rey, que unos días antes había pronunciado su histórico discurso instando a los poderes del Estado a garantizar la Ley Fundamental frente a la amenaza independentista, el nuevo escenario ha acentuado las divergencias y la beligerancia.

La sintonía que entonces se estaba produciendo entre el Gobierno de Rajoy y el PSOE para poner en marcha el artículo 155 de la Constitución, tras la escalada independentista de la Generalitat y la celebración del referéndum ilegal del 1 de octubre, ha sido sustituida por la confrontación.

La mala digestión del PP por su desalojo de La Moncloa, y su pugna con Ciudadanos por un mismo espacio electoral, se han encadenado a las dificultades que atraviesa el Ejecutivo de Pedro Sánchez por su autoexigencia ética, que ha llevado a dos ministros a dimitir y ha puesto a la responsable de Justicia contra las cuerdas. Los sucesivos errores del Gobierno, la debilidad parlamentaria del PSOE para aprobar los Presupuestos de 2019 y las discrepancias respecto al diálogo abierto en Cataluña han cebado la ferocidad del PP y Ciudadanos, así como la zozobra en La Moncloa.

Cataluña sigue siendo el abismo que separa a los partidos, pero no es el único. Las dos formaciones que compiten por el centro-derecha apremian al Gobierno para que vuelva a pedir la aplicación del precepto constitucional e intervenir de nuevo a la Generalitat, mientras Sánchez, ante los obstáculos de Quim Torra, trata de encauzar el conflicto por la vía del diálogo y la ley, rentabilizando la bajada de la tensión y la división abierta en el seno independentista.

Ausencia de Pablo Iglesias

PP y Ciudadanos, además, han obstruido en el Congreso la posibilidad de que el Gobierno aplique el aumento del déficit de 6.000 millones que logró en Bruselas y han intensificado la presión para que Sánchez convoque elecciones. Mientras, el Gobierno intenta sacar adelante un acuerdo con los partidos que apoyaron la moción de censura para obtener oxígeno con los Presupuestos de 2019 y llegar a 2020.

Los dirigentes políticos españoles desfilan ante los Reyes a partir de las 13.15 (hora peninsular española) en este ambiente. A los varios miembros del Gobierno que acuden por primera vez a la recepción se añade el nuevo líder de los populares, Pablo Casado. Como es habitual, no acudirá el líder de Unidos Podemos, Pablo Iglesias ni los representantes de Esquerra Republicana de Catalunya, el PDeCAT, el PNV o Compromís. Tampoco lo harán los presidentes de los Gobiernos vasco, catalán y navarro. Ni la de Baleares, centrada en la emergencia de las inundaciones, aunque sí los del resto de Comunidades.

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