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Al juez le desaparece un helicóptero

Justicia se enfrenta a una demanda de indemnización de 153.000 euros por la inexplicable sustracción de una aeronave

Vista del rancho Ortiz, en Medina Sidonia (Cádiz), donde fue recogido el helicóptero.
Vista del rancho Ortiz, en Medina Sidonia (Cádiz), donde fue recogido el helicóptero.

"¿Cómo pudo desaparecer de un día para otro un artefacto tan grande?". Tere se ríe a las puertas del bar El Frenazo, en Los Badalejos, término municipal de Medina Sidonia (Cádiz). Le parece surrealista lo sucedido con el helicóptero del cercano rancho Ortiz. El entonces juez Baltasar Garzón decomisó el aparato en 2008, ante la sospecha de que había transportado droga, y lo precintó en ese rancho. Pero alguien lo sustrajo. El Ministerio de Justicia se enfrenta ahora a una demanda de indemnización de 153.000 euros (la nave era de segunda mano, de finales de los sesenta, y propiedad de la firma alemana Condor) por su inexplicable desaparición.

Hasta chistes han ideado los lugareños con la nave que la justicia decomisó en 2008, de la que se perdió todo rastro

Antonio, camarero de otro bar cercano al rancho Ortiz, La Cabrala, recuerda haberse despertado varias madrugadas con latidos de aspa, salir a la puerta de su casa a ver de dónde salía ese ruido y observar bajo la luna una enorme sombra oscura que se colaba bajo cables de alta tensión con la panza casi pegada al secarral. Y luego se perdía con dirección a la vaguada que abriga el rancho. “Iba sin luces, muy cerca del suelo, una temeridad. Debía tener un buen piloto”, aventura Antonio.

Fuentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil confirman que ciertamente esa era la táctica de vuelo de los narcos que utilizaron el helicóptero para transportar droga desde África a los montes de Cádiz y desde aquí distribuirla por el resto de España y Europa. Volaban muy bajo para escabullirse de los radares policiales del estrecho de Gibraltar.

Antonio, camarero del bar La Cabrala, recuerda haberse despertado con ruido de aspas y observar bajo la luna una enorme sombra oscura que se colaba bajo cables de alta tensión

La UCO llevaba semanas siguiendo los pasos de la misteriosa nave porque intuía que en sus vuelos transportaba cargamentos de hachís. Entraba por las estribaciones de Algeciras y se adentraba en la hondonada del rancho, que EL PAÍS ha visitado. Es un lugar en medio de la nada, de tortuoso acceso por un camino sembrado de arena, casi blanca, volada hasta allí desde las cercanas playas gaditanas. En este enclave estuvo depositado por orden judicial el helicóptero hasta que se evaporó tras la detención de sus ocupantes narcos. Lo precintó el juez Baltasar Garzón en 2008, años antes de ser apartado de la carrera, y legalmente nadie podía tocarlo. Y menos aún robarlo.

El helicóptero, modelo MBB Bo 105, en su versión civil, sin armas, dos motores y polivalente, solo permaneció unas semanas en ese paraje a la intemperie. El rancho posee varias naves y una amplia explanada adyacente. Allí, en la madrugada del 28 de marzo de 2008, escondidos entre los árboles de la zona, aguardaron ese día agentes de la UCO la llegada de la huidiza nave. Iban tres personas dentro.

El juez Garzón dirigió la operación antidroga. Tras los arrestos, como no había otro lugar donde custodiar la nave, quedó allí precintada. Pero sin vigilancia, aunque los agentes de la UCO le quitaron piezas vitales del motor para que nadie tuviese la tentación de robarla, algo que parecía inimaginable. Del helicóptero fueron apeados Sasha, de origen serbobosnio, y sus hombres de confianza (un colombiano y un español). En total hubo siete detenidos esa madrugada de marzo.

El aparato desapareció del lugar antes de que estuviese listo el papeleo para trasladarlo a un depósito de Cádiz

Los agentes llevaban tiempo tras los kamikazes vuelos nocturnos. Y esa noche decidieron actuar. Años después, los detenidos fueron a juicio por tráfico de drogas, pero diluidos en el banquillo con los reos de otra operación antidroga aún más extensa, la llamada operación Aspas.

"Olía a muerto"

Los arrestados tuvieron suerte. La UCO no halló esa noche droga en el MBB Bo 105, un aparato construido en Alemania y capaz de superar los 250 kilómetros por hora y con más de dos horas de autonomía de vuelo. La justa para atravesar el Estrecho y esconderse en el rancho. “No llevaba droga pero olía a muerto [a estupefacientes]”, señalan informes de la UCO. “Antes de llegar al rancho, la nave hizo una parada en algún lugar y allí dejó los fardos de hachís”, narran estos medios. De hecho, todos los asientos traseros estaban quitados para que cupiese más mercancía, apuntan.

Vecinos famosos

En los alrededores del rancho Ortiz se prodigan las fincas con toros de lidia que miran al otro lado de la alambrada a los forasteros que se adentran en el corazón del paraje, una suerte de hondonada rodeada de montes llenos de retamas secas y grandes olivos de aceituna alargada. La finca Cantora, de Isabel Pantoja, está a poco más de un kilómetro del rancho. Lo recuerda Tere, que se apresura a subrayar que el exyerno de la tonadillera, Alberto Isla, "empezó de camarero ahí", en el bar El Frenazo.

El aparato estuvo precintado en el rancho Ortiz varias semanas antes de desaparecer no se sabe cómo. Los técnicos de la UCO se llevaron varias piezas del motor mientras se realizaban los trámites para trasladar la nave a un hangar de Cádiz bajo custodia policial directa. Pero el aparato se perdió antes de que estuviese listo el papeleo. Y eso que los agentes de la UCO habían redactado un informe advirtiendo de lo inadecuado del lugar de custodia y del progresivo deterioro que estaba sufriendo la nave, expuesta a la climatología en una cortijada cuya única seguridad se limitaba a una alambrada de sencillo acceso.

¿Cómo desapareció un helicóptero de casi nueve metros de largo, diez de diámetro de rotor, tres de altura, y capaz de elevar un peso de 2.300 kilogramos? ¿Quién se lo llevó? No hay certezas, solo conjeturas. “Entró allí volando y salió de allí volando; de otro modo es imposible: para sacar una máquina tan grande de ese lugar es preciso un tráiler, y ahí no entra un camión de esos porque el camino es muy estrecho”, esgrime un vecino de Medina Sidonia, buen conocedor del paraje. “Estas bandas de narcos disponen de más helicópteros; y no es descartable que provisionalmente repusieran de otras naves las piezas que se llevó la Guardia Civil y lo sacaran de allí volando”, vaticinan fuentes judiciales.

Los agentes de la UCO inspeccionaron la zona y hallaron pisadas de ruedas de camión, pero nada concluyente. “También pudieron llevárselo utilizando dos camiones, uno como grúa para levantar el helicóptero y otro para transportarlo”, agregan los citados medios. A lo largo de estos años, la única pista fiable sobre el paradero del MBB Bo 105 la ha facilitado colateralmente un pinchazo telefónico a un narco de la zona del Estrecho. “Sí, sí, el helicóptero… se estrelló en Marruecos”.

Los falsos cazadores del rancho Ortiz

Si en Los Badalejos ya forman parte del pasado los chascarrillos sobre el helicóptero robado en el rancho Ortiz, quien no se ha olvidado del asunto es la empresa alemana Condor-Projejtentwicklung GmbH, la dueña real del aparato. Condor exige ahora al Estado español 153.000 euros de indemnización por no haberlo custodiado adecuadamente, “como era su obligación durante la investigación judicial”, señala la representante legal de esta firma, la abogada española María Dolores Arroyo.

Los ladrones no solo engañaron a la Guardia Civil llevándose el aparato con (supuestamente) nocturnidad, sino que también estafaron a la empresa Condor. Los detenidos engañaron a Condor esgrimiendo que tenían interés por comprar la nave, y la compañía, como gesto de cortesía, accedió a prestarla solo para probarla. Y lo primero que hicieron los narcos fue quitarle los asientos traseros y empezar a volar con cargamentos de droga. El dueño del rancho llegó a ver el helicóptero en su finca. Se la tenía arrendada a los detenidos creyendo que se trataba de personas de altísimo poder adquisitivo muy aficionadas a la caza y que podían permitirse el lujo de trasladarse a la finca en helicóptero.

Condor, que comercializa helicópteros y avionetas en Europa, ha ganado la primera batalla legal al Estado español para que le indemnice con 153.000 euros por la desaparición del MBB Bo 105. El Consejo General del Poder Judicial, en un informe al que ha tenido acceso este periódico, reconoce que el Juzgado Central número 5 de la Audiencia Nacional y, subsidiariamente, el Estado estaban obligados a custodiar la nave mientras se desarrollaba la investigación.

En este asunto se ha producido “un funcionamiento anormal de la Administración de Justicia” que debe ser resarcido, indica el Poder Judicial.  Será ahora el Ministerio de Justicia, tras valorar este informe y otro del Consejo de Estado, el que dictamine cuánto dinero hay que abonar a Condor.

La abogada María Dolores Arroyo, cuando acabó la investigación judicial y pidió la devolución de la nave, dado que sus clientes nada tenían que ver con los delitos, no dio crédito a lo que le decía el juez en un auto: decía que sí, que se devolviese la nave a sus dueños, pero a la vez admitía que era imposible porque la misma “había sido sustraída”.

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