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Condenado un policía nacional a 36 años de cárcel por abuso y corrupción de menores

Las víctimas son nueve chicos de entre 13 y 17 años que conoció en foros de Internet

Agentes de policía en la comisaría de Alicante.
Agentes de policía en la comisaría de Alicante. europa press

Un policía nacional de Alicante ha sido condenado a 36 años de prisión por abusar de tres menores e intercambiar archivos de tipo sexual tanto con ellos como con otros seis adolescentes de edades comprendidas entre los 13 y los 17 años. La sentencia, a la que ha tenido acceso EL PAÍS, fija en 20 años el máximo de cumplimiento efectivo de la pena y en 20.000 euros la indemnización total por daños morales para las víctimas.

Durante el juicio, que se celebró el pasado mes de julio, el agente, Vicente B.C., de 34 años, alegó que desconocía la edad real de los chicos, con los que trababa contacto en chats de Internet. "No puedo pedir el DNI a todo el mundo que se mueve en un entorno de adultos", se excusó. La sección tercera de la Audiencia de Alicante ha determinado en cambio que era “conocedor de la minoría de edad” de todos ellos. Salvo dos casos de chicos de 17 años a los que envió fotografías de su pene, hechos los que ha sido exculpado. El policía entrenaba a un club de fútbol juvenil de un barrio de la ciudad y fue detenido en octubre de 2016. Desde entonces se encuentra en prisión provisional y su abogado puede recurrir ahora la sentencia condenatoria ante el Tribunal Superior de Justicia valenciano.

Los magistrados han declarado probado que contactó con el primero de los adolescentes, de 15 años, en junio de 2016 y mantuvo relaciones sexuales con él en la localidad de Almoradí en al menos dos ocasiones, aunque en ninguna de ellas usó violencia o intimidación. Previamente, tras contactar con él a través de una de las redes sociales citadas, ya le había enviado fotografías y vídeos de contenido sexual y le había propuesto participar en un trío.

La sentencia relata también abusos similares cometidos en febrero de ese mismo año tanto en su domicilio de Alicante como en el interior de su coche, en la vecina localidad de San Vicente del Raspeig, contra otros dos menores, ambos también de 15 años. Paralelamente, el policía intercambió fotografías de tipo sexual con otros seis chicos de esas mismas edades o un poco más mayores. Solía enviarles imágenes de su propio pene y les pedía que ellos hicieran lo mismo. A veces, intentaba quedar con ellos para mantener encuentros sexuales, pero ninguno accedió.

Cuando fue detenido, en octubre de 2016, los compañeros de este agente que prestaba servicio en la comisaría provincial alicantina le requisaron el teléfono móvil. Allí estaban todas las pruebas que han llevado a los jueces ahora a condenarlo. La Audiencia ha descartado que el examen del terminal telefónico vulnerara sus derechos y supusiera una ruptura de la cadena de custodia, como alegaba la defensa. Ya sobre el fondo, el tribunal considera acreditados los abusos sexuales perpetrados contra tres de los menores por Vicente B.C., a partir de los testimonios expuestos en el juicio, en una sesión a puerta cerrada, por ellos mismos. “Aportó suficientes detalles que, precisamente por su relativamente corta edad, no hubiera podido relatar y memorizar sin contradicciones sustanciales”, recoge el fallo sobre una de esas declaraciones. “A no ser que realmente hubiera vivido los episodios de abusos denunciados”.