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El presunto asesino de Cáseda disparó cuatro veces contra las víctimas, según el juez

El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Aoiz decreta prisión comunicada y sin fianza para el principal acusado del crimen

Asesino de Caseda
La Policía Foral traslada este viernes a uno de los acusados del crimen de Cáseda al juzgado de Aoiz. EFE

El principal acusado del triple crimen del pasado martes en la localidad navarra de Cáseda, Juan Carlos Jiménez, de 53 años, ha ingresado en la cárcel de Pamplona después de que el juez de instrucción de Aoiz, Aaron Andueza, haya decretado prisión provisional comunicada y sin fianza para él como presunto autor de la muerte a tiros de Fermín Jiménez, de 50 años, y sus hijos José, de 29 y Cristian, de 17. En el auto judicial, el juez argumenta que al acusado "se le relaciona directamente por testigos presenciales de los hechos e incluso por él mismo mediante manifestación espontánea tras ser detenido, como el responsable de haber dado muerte mediante cuatro disparos de escopeta a los tres fallecidos"

El magistrado considera que los hechos pueden ser constitutivos de un delito de homicidio o asesinato, aunque no se inclina por ninguna de las dos calificaciones a la espera de seguir con la instrucción del caso. Juan Carlos Jiménez ha pasado a disposición judicial junto a sus hijos Juan Carlos y Emilio, que han quedado en libertad “al no haber quedado acreditado con rotundidad su participación en los hechos”. Deberán comparecer cada 15 días en el juzgado de Estella, el más cercano a su domicilio actual, en Muniain de la Solana. El fiscal no ha solicitado prisión para ellos.

Los tres fueron sorprendidos por una patrulla de la Policía Foral en la carretera que une Cáseda con Tafalla y tras tratar de huir de los agentes fueron arrestados. El juez, en el auto de prisión reseña que tanto testigos presenciales como la propia declaración al ser detenido apuntan a él como el autor de los disparos. “Declaró ser responsable de haber dado muerte mediante cuatro disparos de escopeta a los tres fallecidos”, recalca el magistrado Andueza en su auto. Los disparos, según el juez, se produjeron “tras una discusión acalorada e intercambio de golpes” con un miembro de la familia de su yerno a raíz de la separación y posterior intento de reconciliación de su hija”.

El juez coincide con el argumento del fiscal que concurre un “evidente riesgo de fuga” demostrada por su huida precipitada del lugar de los hechos y también de reiteración delictiva ya que “podría tratar de arremeter de nuevo contra la familia de los fallecidos”. Patrullas de intervención de la Policía Foral controlan desde el martes tanto las cercanías de Cáseda, lugar de residencia de los fallecidos, como Muniain de la Solana, donde vive la familia del principal encausado para evitar incidentes. El juez considera acreditado que Jiménez, antes de perpetrar el triple crimen, mantuvo conversaciones con su yerno, hermano e hijo de las víctimas, en las que “amenazó tanto a él como a su círculo familiar” y acudió a Cáseda, a 72 kilómetros de su lugar de residencia “armado y preparado para entrar en un enfrentamiento abierto y violento”.

Tanto Juan Carlos Jiménez como sus hijos se han acogido al derecho a no declarar ante el magistrado, como ya hicieron cuando fueron interrogados en la comisaría de Policía Foral de Pamplona, donde han permanecido entre la noche del martes y el mediodía del viernes. Los dos jóvenes, que han quedado en libertad, han salido del juzgado en un vehículo policial para proteger su seguridad ante posibles represalias y no se ha comunicado ni la hora ni el lugar dónde se les ha puesto en libertad.

Por otra parte, la presidenta del Gobierno navarro, Uxue Barkos, ha defendido la actuación del servicio de emergencias 112, después de que un vecino que alertó a este servicio del suceso haya asegurado que la operadora se negó a avisar a la Guardia Civil, que tiene presencia en la localidad. "Si alguien piensa de verdad que nadie en este Gobierno evita buscar toda la ayuda posible, toda la ayuda especializada para evitar cualquier situación tan dramática como esta, no solo se equivoca, sino que además también es miserable", ha aseverado. El director general de Interior, Agustín Gastaminza, ha explicado que el teléfono de emergencias mantuvo el protocolo habitual en este tipo de sucesos y alertó tanto al centro de control de Policía Foral como al de Guardia Civil, que decidió enviar patrullas de Carcastillo, a 24 kilómetros del lugar del suceso.

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