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Pirómano y miembro de Protección Civil

Un joven de 34 años se enfrenta a 15 años de cárcel, acusado de provocar un incendio que puso en riesgo a la población de Ribeira (A Coruña)

Dos bomberos trabajan en la extinción del incendio de Ribeira en 2013.
Dos bomberos trabajan en la extinción del incendio de Ribeira en 2013.

Jesús Fernández Villaverde, un cazador de 34 años, era miembro de Protección Civil en Ribeira, un municipio coruñés de 27.000 habitantes, por lo que había participado en la extinción de varios incendios. Incluso antes de pertenecer a esta organización gubernamental (cuyo principal cometido es proteger a la población de desastres naturales), colaboró de forma voluntaria como apaga fuegos y era uno de los primeros en llegar a la zona afectada, hasta que fue detenido. El 27 de agosto de 2013, se desató en este Ayuntamiento situado al norte de la ría de Arousa un enorme incendio con cinco focos simultáneos, causando gran alarma al alcanzar el fuego núcleos habitados, por lo que fue calificado de nivel uno por la Consellería de Montes de la Xunta de Galicia. Jesús Fernández acudió con su dotación a contener las llamas que se habían propagado rápidamente a la localidad vecina de Palmeira, atravesando la autovía del Barbanza donde se paralizó el tráfico ocho horas.

También hubo que desalojar varias naves de un polígono industrial, donde se calcinaron varios vehículos en un desguace, y se consideró seriamente la evacuación de enfermos y personal sanitario del hospital del Barbanza, creándose por ello un retén de emergencia, aunque finalmente no fue necesaria debido a las labores de extinción que duraron casi tres días.

Los daños fueron cuantiosos al afectar no solo a la masa forestal (180 hectáreas), sino también a zonas de protección arqueológica y a una parte de suelo rústico común y urbanizable, tanto de propiedad pública como privada. Los gastos materiales y de extinción superaron los 160.000 euros.

Casi un año después, el 20 de mayo de 2014, el cazador ingresó en prisión. La Policía Autonómica lo detuvo después de que este se presentase voluntariamente en las dependencias de la Policía Local de Ribeira. Allí se declaró culpable del incendio, aunque dijo que la causa fue un pitillo que tiró mientras orinaba en una cuneta.

Pero la Fiscalía de Santiago ha refutado su versión: “Él conoce perfectamente el monte incendiado, sus caminos y las condiciones medio ambientales que provocan la propagación del fuego”, argumenta en su escrito de acusación. Y sostiene que el acusado, el día de los hechos, “con la intención de incendiar el monte, y a sabiendas de que el fuego se podía propagar a lugares habitados, aparcó su coche debajo de un puente en la autovía del Barbanza, y se dirigió a pie por un camino por el que iba prendiendo fuego indiscriminadamente”.

Jesús Fernández acudió este miércoles a la Audiencia de A Coruña. En sus conclusiones provisionales, el Ministerio Fiscal solicitaba una condena de 15 años de prisión. Sin embargo, la vista quedó finalmente aplazada por la ausencia de un testigo de la defensa. Al parecer, este confirmaría que estaba con el acusado cuando le avisaron de Protección Civil tras declararse el incendió, dando una coartada al brigadista.

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