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Santamaría zanja la guerra interna, pero duda del alcance de la integración

Casado necesita unir al partido ante una posible imputación por su máster y de cara a las próximas citas electorales, pero debe favores a su equipo y a los 'cospedalistas'

El nuevo presidente del PP, Pablo Casado, empieza este lunes a coser las heridas que han dejado las primarias. Según fuentes próximas al nuevo líder popular, quiere tener el partido unido ante próximas citas electorales y contar con el mayor respaldo posible en el caso de ser imputado por su máster. Soraya Sáenz de Santamaría y su equipo quieren facilitar esa transición, aunque en sus filas hay quien ya ha decidido dejar la política. Ambos lados quieren hacer ver que integran y desean ser integrados, pero los compromisos adquiridos por Casado dificultan que sea en puestos de más responsabilidad, como la secretaría general.

Soraya Sáenz de Santamaría, tras su intervención en el congreso del PP, este sábado. En vídeo, Pablo Casado gana las primarias del Partido Popular. FOTO: EFE / VÍDEO: ATLAS

La vida en el PP ha quedado dividida en dos tiempos: antes y después de las primarias. Este domingo, ambos candidatos, el vencedor y la derrotada, se dedicaron a descansar y a tratar de superar dos conmociones: la de haber ganado y la de haber perdido en las primeras votaciones internas para elegir al presidente de la formación. Este lunes empieza lo que Pablo Casado —y antes que él, Susana Díaz— llamó “coser el partido”, y esta semana el líder quiere convocar al comité ejecutivo para aprobar el nuevo organigrama, incorporando a soldados del bando perdedor. Pero no será fácil. “Más que integrar, se trata de no pasar la guillotina. No hay tantas posibilidades para incorporarnos, aunque sí voluntad”, afirma un miembro del equipo de Soraya Sáenz de Santamaría.

Casado no quiso decir el nombre de su secretario general para pactarlo con Santamaría, pero, de acuerdo a los estatutos del PP, debe salir de la lista que presentó al congreso el pasado sábado, cubierta, íntegramente, por compromisos adquiridos durante la campaña: quienes le apoyaron desde el principio (como Javier Maroto o Teodoro García) y quienes se sumaron después en el bloque anti-Soraya, los cospedalistas Isabel García Tejerina, Dolors Montserrat, Juan Ignacio Zoido o Rafael Catalá. Además, están los cargos territoriales que ayudaron a recolectar apoyos en sus territorios, como Esperanza Oña (Andalucía).

Fuentes próximas a Santamaría dudan de que vaya a sugerirle a Casado quién, en esa lista de ajenos, le parece el menos malo para ser secretario general.

Santamaría y su equipo son muy conscientes de que no hay tantos huecos libres. “Casado tiene compromisos con los cospedalistas, los de Feijóo, los de su campaña, los fichajes, como Daniel Lacalle... Eso es el camarote de los hermanos Marx, hay overbooking”, dice uno de sus colaboradores. Descartado el puesto de secretario o secretaria general, quedan las vicesecretarías, las actuales y otras que puedan crearse, y dentro de eso, no tiene la misma responsabilidad el vicesecretario de Organización que el de Comunicación, por ejemplo.

En el equipo de la exvicepresidenta admiten que no se esperaban la derrota y que por ese motivo “ha sido un mazazo”. “Hemos ido a ciegas desde el minuto uno. Se ha jugado mucho entre bambalinas, mucha gente nos ha mentido”, reflexiona uno de los principales apoyos de Santamaría. “Pensábamos que arrimarse a Aznar, el hombre más desagradable que hay en política, los apoyos de Hazte Oír, el juego sucio con Dignidad y Justicia [el equipo de Casado difundió un comunicado de la organización criticando con dureza a Santamaría] y el fichaje de gente que tuvo que dimitir por mentir (el exministro José Manuel Soria) jugarían a nuestro favor, pero no ha sido así”. El mazazo dejará bajas. Algunos, explican en el equipo de la exvicepresidenta, creen que han cerrado una etapa en este congreso y abandonarán la política.

Entre los que se quedan, con Santamaría a la cabeza, según las fuentes consultadas por EL PAÍS, hay voluntad de pasar página cuanto antes para que el partido vuelva a tapar todo lo que exhibió durante la campaña y pueda ofrecer una imagen de unidad para centrarse en hacer oposición al Gobierno de Pedro Sánchez. “Si hubiera sido al revés, si hubiera ganado Soraya, hay gente en el equipo de Casado a la que no imagino siendo tan generosa, pero nosotros tenemos voluntad de colaborar”, afirma un colaborador de la exvicepresidenta. “Y él también necesita incluir a gente con un perfil más moderado ideológicamente en su equipo”, añade. Santamaría quiere firmar la paz.

En el otro lado, al equipo vencedor también le interesa cerrar heridas. “Vienen curvas para todos: si es imputado por el máster necesitará todo el respaldo posible del partido, y pronto hay elecciones municipales y autonómicas”, afirman. “Cambiar ahora al candidato en Andalucía [Juan Manuel Moreno, que apoyaba a Santamaría, como Javier Arenas] sería suicida”, añaden. Casado podría visitar esta semana la comunidad donde más fuerte era, en principio, la candidatura de la exvicepresidenta.

“Nadie entendería que prescindiéramos de gente tan válida como Alfonso Alonso o Fátima Báñez”, asegura un miembro del equipo de Casado. “Y hay que recordar que en la primera fase de las votaciones, los afiliados dieron un apoyo mayoritario a Santamaría, y en la segunda, la apoyó un 43% de los compromisarios”, añade uno de los colaboradores de la exvicepresidenta.

Así empieza la nueva era del PP sin Mariano Rajoy.

La candidatura por Madrid y otros huecos electorales

La integración de Soraya Sáenz de Santamaría y sus colaboradores en el equipo vencedor del congreso del PP el pasado fin de semana se hará en varias fases. La primera, la orgánica, debe cerrarse antes de las vacaciones, esta semana, con la convocatoria y aprobación del nuevo comité ejecutivo. Pero hay otras vías a explorar: la del Congreso de los Diputados y la de las listas para próximas elecciones autonómicas y municipales.

La exvicepresienta lleva tiempo en las quinielas para la candidatura a la presidencia de la Comunidad de Madrid o incluso el Ayuntamiento de la capital. El actual presiente madrileño tras la dimisión de Cristina Cifuentes, Ángel Garrido, apoyó a Cospedal en la primera ronda de las votaciones de primarias y a Casado en la segunda.

Otra opción, según apuntan fuentes de su candidatura, podría estar en el Congreso, siendo la portavoz y poniéndose al frente del grupo popular en la Cámara. Santamaría ya ocupó ese puesto. En 2008, cuando tenía 37 años —los mismos que Casado ahora— Rajoy la nombró portavoz en sustitución de Eduardo Zaplana.

Otra opción para integrar a quienes apoyaron a Santamaría y también para pagar los favores prestados a Casado durante la campaña son las listas electorales. El nuevo líder contará con Juan Manuel Moreno (que apoyó a la exvicepresidenta), en Andalucía. Xabier Albiol, que respaldó a Casado públicamente, ha anticipado que desea ser el candidato a alcalde de Badalona.

En este terreno tampoco será fácil la integración. “Las primarias han agudizado problemas internos que venían de antes en lugares como Galicia, Cantabria o la Comunidad Valenciana. Lo de Cataluña es una batalla campal”, afirma un colaborador de Santamaría.

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