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Francia recibe como refugiados a 80 de los rescatados por el ‘Aquarius’

Los migrantes recibirán protección internacional antes que sus compañeros que se han quedado en España

Barco Aquarius
Llegada del barco 'Oriona' de la Marina italiana con los inmigrantes rescatados al puerto de Valencia, este domingo.

Casi un mes después de desembarcar en Valencia, 80 de los 630 rescatados por el Aquarius frente a las costas de Libia, aterrizarán en Francia en los próximos días (78 lo harán este jueves), según han confirmado fuentes de la Oficina Internacional de Migraciones, que fletará el avión. Los migrantes llegan con la certeza de que serán reconocidos como refugiados antes incluso que sus compañeros que se han quedado en España y que en numerosos casos aún no han realizado las entrevistas que dan inicio al proceso. En pocas semanas se les entregará a los que llegan a Francia un papel que certifique su estatus y que les permitirá vivir y trabajar en el país, confirma Pascale Brice, director de la OFPRA, la oficina francesa de protección de refugiados. El plazo habitual en Francia para resolver una solicitud de protección internacional se extiende a un año, según Brice, mientras en España, como denuncian las organizaciones humanitarias, llega a dos años. Los acogidos, son, en su gran mayoría, sudaneses que huyeron de la guerra. Hay cerca de una decena de eritreos y un número muy pequeño que salió de Etiopía y Chad.

La acogida de los franceses responde a la oferta que el presidente Emmanuel Macron hizo al Ejecutivo español el 16 de junio. Fue un gesto al presidente Pedro Sánchez después de que autorizase, tras el rechazo de Italia y Malta, el atraque en Valencia del buque de rescate operado por Médicos sin Fronteras y SOS Méditerranée. Francia además ha ofrecido refugio a 52 de los 238 migrantes que desembarcaron en Malta a bordo del Lifeline, operado por una ONG alemana, el 27 de junio.

Francia se comprometió a acoger únicamente a los rescatados que cumpliesen con los requisitos exigidos para ser considerados refugiados o beneficiarios de asilo. Estas exigencias, recogidas en la Declaración Universal de Derechos Humanos y en la Convención de Ginebra, contemplan que el solicitante haya huido de su país por un conflicto armado que ponga su vida en peligro o porque sufra persecución por su raza, religión, ideología u orientación sexual.

Tras la llegada del Aquarius, el día 17 de junio, el Gobierno español afirmó que casi la mitad de los 630 migrantes habían manifestado su voluntad de marcharse a Francia. Ese número, en realidad, era de 215, según Brice, a los que se sumaron una treintena de solicitantes en los dos días posteriores al desembarco. Cuando el equipo de la OFPRA llegó a Valencia para iniciar las entrevistas e identificar qué aspirantes cumplían con los requisitos para adquirir protección, apenas se presentaron 135 personas. De estas, se identificó a 80 migrantes que no pueden volver a su países de origen sea por persecución política, conflictos armados, por su etnia, orientación sexual o por su actividad política. “Es habitual que no se presenten todos los que lo solicitaron al inicio. Llegan en condiciones muy difíciles. No tienen claro qué hacer”, explica Brice.

El resto del pasaje del Aquarius, 550 personas, ha tomado diferentes caminos. En concreto, 330 de ellos han sido trasladados a centros de acogida de 13 comunidades autónomas diferentes, incluyendo la Comunidad Valenciana a la que llegaron el día 17 de junio. A Andalucía, por ejemplo, se han trasladado 76 y a Madrid, 19, según datos actualizados a 5 de julio del Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social.