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Los vientos alisios empujan los veleros de la coca

En 15 días la policía ha interceptado hasta tres embarcaciones a vela procedentes de Sudamérica con casi cinco toneladas de cocaína

Fardos de 30 pastillas de cocaína de un kilo del velero 'Wall Street'.
Fardos de 30 pastillas de cocaína de un kilo del velero 'Wall Street'.

En el Wall Street apenas quedaba hueco para sus tres tripulantes, la cocaína invadía todo el espacio libre. Era el velero de la droga y hacía honor a su nombre: 1.500 kilos de coca —distribuidos en 54 fardos— con un valor de unos 42 millones de euros. Pero la aventura delictiva de sus tres ocupantes ha acabado este martes en Cádiz, tras más de 20 días de navegación desde Sudamérica que iban a haber culminado con el polvo blanco en manos de una organización criminal española.

Ni la caída de estos tres narcos es esporádica, ni el medio de transporte escogido es casual. El buen tiempo y la predominancia de los vientos alisios empuja las velas de este tipo de barcos. En los últimos 15 días ya se han decomisado hasta 4.750 kilos de cocaína que viajaban a bordo de tres veleros que han acabado interceptados en distintas operaciones internacionales de la policía. Al que ha arribado este martes a la Base Naval de Puntales de la Armada se suma otro barco de vela con 1,4 toneladas de coca más interceptado por la policía portuguesa en los mismos días, finales de junio, y la misma zona, las inmediaciones de las Azores. Además, la policía ya se hizo con otras 1,8 toneladas que arribaron a Las Palmas el 20 de junio.

"Cuando llega el verano mantenemos estas operaciones en puertos y tripulaciones de este tipo de embarcaciones. Sin embargo, en esta ocasión, además, creemos que los barcos pueden tener relación", ha reconocido Antonio Martínez Duarte, jefe de la brigada de estupefacientes de la Policía Nacional. La sospecha fundada de los agentes se basa en la nacionalidad de los detenidos en los dos últimos veleros. En el desembarcado este martes en Cádiz, en el marco de la Operación Canela, viajaba un ciudadano estadounidense y dos de nacionalidad croata. En el interceptado por los agentes lusos, también con tres ocupantes, "también había croatas", como ha explicado Martínez.

El Wall Street, con bandera holandesa y unos 14 metros de eslora, partió de Colombia y aprovechó el río Orinoco (Venezuela) para hacerse al océano Atlántico. Tras "unos 15 o 20 días de navegación", según estima el jefe de la brigada de estupefacientes, el velero ya navegaba en las inmediaciones de las Azores. Cuando se encontraba a unas 600 millas del archipiélago, un equipo de los GEO que viajaba a bordo del patrullero de la Armada Atalaya decidió abordarlo. Querían evitar cualquier posibilidad de que los transportistas pudiesen alcanzar su objetivo de transferir la droga a otras terceras embarcaciones rápidas de la organización española que lo esperaba, aunque la policía no ha llegado a concretar por qué zona de la costa española iba a entrar.

El abordaje se produjo la madrugada del pasado 25 de junio. Fue limpio, rápido y sin incidentes, como ha explicado Martínez. Sin embargo, las cautelas fueron máximas, ante la posibilidad de que los tripulantes reaccionaran con violencia. No iban desencaminados, junto a la droga la policía ha incautado una escopeta recortada con 10 cartuchos. "No es normal que vengan con armas, pero en los últimos tiempo tienen miedo a vuelcos entre organizaciones", ha añadido el agente. Fue el golpe definitivo a un transporte que este martes ha quedado definitivamente desmontado con el desembarco de la droga y el paso a disposición judicial de los detenidos.

Sin embargo, el Wall Street era viejo conocido de los agentes. Desde el mes de marzo, la Brigada Central de Estupefacientes de la policía española y la Policía Judiciaria de Lisboa vigilaba sus movimientos, gracias a las investigaciones de la Oficina Europea de Policía (Europol). Las fuerzas de seguridad de Francia, Reino Unido y Portugal, en colaboración con la DEA (Administración para el Control de Drogas) americana recibieron una "información crucial" desde Sudamérica, como ha puntualizado Martínez, que puso en marcha el operativo que explotó el pasado 25 de junio.

La cocaína ni siquiera viajaba escondida, pese a que el cargamento estaba valorado en unos 42 millones de euros, según la estimación de 28.000 euros al kilo dada en días pasados a EL PAÍS por un narco gallego. Estaba repartida en 54 fardos, de 30 kilos cada uno, que ocupaban “cualquier sitio” del velero de 14 metros de eslora, según ha reconocido el jefe de la Brigada. La mañana de este martes el Wall Street ha concluido definitivamente con su servicio para los cárteles de la droga en uno de los muelles de la base de Puntales. Poco después, sus tripulantes detenidos han acabado, esposados y con gesto relajado, en el furgón policial que les llevará a su nueva vida privada de libertad.

Atrás dejaban el medio centenar de fardos, envueltos en cinta americana y tratados con cera hidrófuga expuestos en pleno muelle. Cada bulto contenía unas 30 pastillas de cocaína de un kilo, marcadas con nombres de distintas marcas comerciales. En la que hoy ha expuesto la policía en un bodegón de vehículos policiales, fardos y escopeta —con cartuchos incluidos ponía Hugo Boss. "Cada marca en las pastillas indica a qué grupo pertenece la droga una vez llega a la organización que la recibe. Funcionan como las empresas legales, tienen hasta su copyright", ha remachado Martínez Duarte.

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