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Heridos cuatro guardias civiles en una operación antidroga en una playa de Algeciras

De la turba de al menos 20 personas que agredió a los agentes, cinco han sido detenidos

Alijo incautado por la Guardia Civil en la costa del Campo de Gibraltar el pasado día 20.

Cinco de la mañana en la playa del Rinconcillo, mientras el resto de Algeciras duerme, una narcolancha se afana en descargar el hachís que transporta. En tierra, unas 20 personas componen la colla, argot con el que se conoce a los miembros de la banda que se ocupan de desembarcar la droga en la costa. Podría haber sido otro alijo exitoso más en el Campo de Gibraltar, pero tres patrullas con seis guardias civiles llegan a la zona, alertados por la presencia de la lancha. Los narcos pasan a su plan B, cada vez más usual en la zona: para zafarse de la detención, la turba agrede a cuatro de los agentes. Ahora cinco de los presuntos narcos están detenidos y la Guardia Civil busca al resto de los agresores.

Es la última escena de la escalada de violencia del narcotráfico en la provincia de Cádiz y se vivió en la madrugada de este lunes. Apenas han pasado 15 días desde que otros nueve agentes tuvieran que disparar al aire en esa misma playa para evitar ser linchados por los asistentes a una comunión. También de que un niño de 9 años muriese, tras ser arrollado por la neumática de un supuesto narco, mientras estaba su padre en el Rinconcillo. En esta ocasión, se volvió a repetir el escenario aunque el suceso se produjo, directamente, en el transcurso de un alijo de hachís procedente de Marruecos.

Los agentes recibieron el aviso gracias a que se detectó la presencia de la lancha en las inmediaciones de la costa. Seis agentes, a bordo de tres coches patrullas, llegaron a la playa. Mientras que la lancha huía del lugar regresando mar adentro, “entre 15 y 20 personas”, según estimaciones de la Guardia Civil, se escondieron en una de las instalaciones que los traficantes poseen en la playa, conocidas como guarderías. En este caso, se trataba de una de las construcciones que están edificadas al pie de la arena, cerca de un conocido pub.

Los seis agentes llegaron a las inmediaciones de la guardería, donde se escondieron los componentes de la colla. Cuando se disponían a entrar, el grupo de personas sale “en manada” para huir de la zona sin ser detenidos, según reconocen fuentes de la Guardia Civil. “Cayeron encima de los compañeros que se encontraban en las inmediaciones de la puerta porque salieron en avalancha”, reconoce José Encinas, secretario general de la AUGC en Cádiz. Aunque en principio se descarta que usasen cualquier tipo de arma improvisada, como cuchillos, piedras o palos, los narcos consiguieron herir a los agentes en el forcejeo por huir. “Fueron puñetazos y golpetones. Están heridos leves”, precisan desde la Guardia Civil.

Pese a ello, los agentes consiguieron detener a tres de los implicados en los hechos. Horas después, la policía consiguió apresar a dos más. Además, del interior de la guardería, los guardias civiles consiguieron decomisar unos 600 kilos de hachís, repartidos entre 17 y 19 fardos. Tras la operación, los cuatro agentes precisaron atención médica. De hecho, dos de ellos están ahora de baja, según confirman fuentes de la Comandancia de Algeciras.

Tras lo ocurrido, el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, trasladó sus “mejores deseos de recuperación” a los guardias civiles, escribió en la red social Twitter. “Vamos a seguir actuando contra el narcotráfico sin tregua”, añadió el ministro. Por su parte, el alcalde de Algeciras, José Ignacio Landaluce, reconoció ayer que “en el municipio hay un problema, pero que no es en toda la ciudad”. “Mientras se ha llevado a cabo el decomiso de la droga esta madrugada, la ciudad no se ha tambaleado. La gente ha ido a los trabajos, a dejar a los pequeños en los colegios o a tomar café a la hora que lo hace siempre”, añadió el regidor.

“Lo ocurrido el lunes es el día a día de nosotros en el Campo de Gibraltar. Todos los días hay alijos”, ha reconocido Encinas. El secretario general de la AUGC reconoce que ya se ha convertido en algo común que cuando los agentes descubren un alijo y llegan al lugar de los hechos “se encuentran con la resistencia de estos narcotraficantes para no perder la droga”. El problema de estas agresiones radica en “la superioridad numérica de estos grupos”, como añade Encinas. Frente al aumento de este tipo de ataques, el responsable de AUGC tiene clara cuál debería ser la respuesta: “Esto no es un hecho aislado y no se puede mirar para otro lado. Hay que poner todos los medios necesarios para que no vuelva a ocurrir, no negar que ocurre”.

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