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Dos millones de euros en propiedades, coches y sociedades: el botín de unos narcos de Cádiz

La Guardia Civil detiene a 11 personas por blanquear dinero del tráfico de hachís a través de barcos pesqueros

Agentes de la Guardia Civil en el momento del registro.
Agentes de la Guardia Civil en el momento del registro.

Debían de ser los más afortunados de Cádiz: en un solo año habían resultado agraciados con varios premios del sorteo de la ONCE y de otras loterías. Su historial laboral y tributaria era “un libro en blanco” y, pese a ello, se dejaban ver por Chiclana de la Frontera haciendo ostentación de su elevado nivel de vida. Son las sospechosas incongruencias que han precipitado la caída de dos cabecillas y nueve colaboradores directos por blanquear dos millones de euros provenientes del tráfico de hachís. Con el dinero que obtenían de transportar droga en barcos pesqueros, los supuestos narcos habían construido un entramado de 30 inmuebles, 16 vehículos, 15 productos financieros y 9 sociedades que ahora la Guardia Civil ha intervenido en el transcurso de la Operación Tabus. 

No es la primera vez que los dos cabecillas de esta organización, ahora desmantelada, se las ven con los agentes. Ya fueron detenidos —para quedar luego en libertad con cargos— en el marco de una operación anterior, llamada Traveling, que se resolvió en febrero de 2017. Aquel entonces la Benemérita detuvo a 17 miembros de la organización entre Cádiz, Sevilla, Málaga, Ceuta y Huelva; incautó 2,2 toneladas de hachís, tres barcos, cuatro coches y un camión frigorífico. Pero fue el decomiso de menos valor económico el que ha hecho posible este nuevo golpe. En sus registros del año pasado, la Guardia Civil se hizo con documentación que ha servido al equipo de blanqueo de capitales de la Comandancia de Cádiz para tirar del hilo de los delitos financieros.

Los dos responsables de la banda, que ya han ingresado en prisión preventiva acusados de de blanqueo de capitales, habían conseguido idear “todo un complejo sistema de ingeniería financiera”, ha señalado este lunes la Guardia Civil en una nota de prensa. Desde Chiclana, localidad en la que residían, lavaban los pingües beneficios del narcotráfico con distintas empresas, sociedades interpuestas y otros canales financieros. Para ello, solían poner todos los beneficios que obtenían a nombre de familiares y personas de su entorno más cercano. De ellas, nueve han acabado ahora detenidas en la operación Tabus. 

Uno de los puntos que más llamó la atención de los investigadores es que los detenidos no tenían patrimonio alguno a su nombre. Su historial laboral y tributaria era “una especie de libro en blanco”, según los investigadores del caso. Eso no era impedimento para que, a lo largo de la investigación, los agentes pudieran ver cómo los dos cabecillas hacían ostentación de un alto nivel de vida. Utilizaban vehículos de lujo y vivían en propiedades de alto poder adquisitivo. “Mantenían un estilo de vida a todas luces incompatible con su legal y teórica indigencia”, confirman desde la Guardia Civil. 

Tras sus pesquisas, los investigadores han llegado a bloquear e intervenir un total de 30 inmuebles, 16 vehículos, 15 productos financieros y nueve sociedades, valoradas en dos millones de euros y puestas a nombre de testaferros y terceras personas vinculadas a estos narcos. El valor de todos lo incautado puede crecer, ya que los agentes aún están a la espera de que las entidades bancarias informen del contenido de las cuentas de las que su entorno eran titulares.

Con el dinero que obtenían de transportar droga en barcos pesqueros, los narcos habían construido un entramado de 30 inmuebles, 16 vehículos, 15 productos financieros y 9 sociedades

Estas propiedades y sociedades no era la única vía de blanqueo que tenían. En tan solo un año, los detenidos habían resultado supuestamente agraciados con con varios premios del sorteo de la ONCE, y otros de distintas loterías. Además, todos los herederos se pusieron de acuerdo para renunciar a una herencia de más de 150.000 euros en favor de uno de los detenidos. Ahora la Guardia Civil sospecha que toda esa improbable suerte y generosidad están vinculadas con la voluntad de introducir ese dinero negro en canales financieros legales”.

Tanto los arrestados como los bienes intervenidos han quedado ahora a disposición del Juzgado de Instrucción número 2 de Sanlúcar de Barrameda. Tampoco para este juez son desconocidos los presuntos narcos, ya que el mismo juzgado dirigió en 2017 la investigación sobre esta misma banda. De aquella ocasión, la Guardia Civil consiguió determinar el modus operandi que les permitía amasar importantes cantidades de hachís.

Los detenidos se dedicaban a mover hachís a gran escala a través de barcos pesqueros arrastreros con base en el muelle pesquero de Sanlúcar. Aprovechaban sus salidas a alta mar para cargar grandes cantidades de hachís procedentes de Marruecos. Luego regresaban al muelle de Bonanza, donde el resto de miembros de la banda vigilaban para asegurar que nadie descubriese sus actividades. Usaban la coacción y la violencia, si era necesario.

Casi una decena de porteadores se encargaba de que los fardos de hachís, envueltos en tela de arpillera, pasasen en pocos minutos de la bodega del arrastrero al interior de un camión frigorífico. Gracias a este transporte podían mover la droga sin levantar sospechas hasta las guarderías (nombre con el que se designa a los puntos en los que se esconde la droga) que la organización poseía en Chiclana de la frontera. Allí, un garaje y una casa de campo, provistos de sus propios medios de seguridad, hacían las veces de almacenes del hachís.

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