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Robles reivindica en Líbano la contribución de España a la ONU

Defensa teme que Naciones Unidas rechace por segunda vez dar el mando a un general español

La ministra Margarita Robles saluda a una soldado, durante su visita al Líbano.
La ministra Margarita Robles saluda a una soldado, durante su visita al Líbano. EFE

La nueva ministra de Defensa, Margarita Robles, ha llegado esta tarde a la base Miguel de Cervantes en Marjayún (Líbano) con un doble objetivo: realizar su primera visita a las tropas españolas desplegadas en el exterior, a las que ha transmitido el "apoyo, reconocimiento y solidaridad" del presidente Pedro Sánchez, y reivindicar la contribución de España a Naciones Unidas. Desde hace 11 años, más de 23.500 militares españoles han vigilado en el sur de Líbano el precario alto el fuego entre Israel y la milicia chií Hezbolá, una misión que se ha cobrado 14 víctimas mortales. 

La visita se produce en un momento crítico: el secretario general de la ONU, António Guterres, tiene desde hace semanas sobre la mesa la propuesta de nombramiento del nuevo jefe de la FINUL (Fuerza Provisional de Naciones Unidas para Líbano), que debe sustituir en agosto al irlandés Michael Beary al mando de casi 10.500 cascos azules.

España ha presentado al general Luis Cebrián, con una amplísima hoja de servicios que abarca desde Líbano a Afganistán, pero las noticias que llegan de Nueva York son muy pesimistas. A falta de que se firme el nombramiento, distintas fuentes apuntan a que el elegido será el candidato italiano. Italia duplica los efectivos españoles en la FINUL (1.118 frene a 610), organizó en marzo una conferencia de donantes en apoyo a la agencia de la ONU para los refugiados e incluso, para congraciarse con Israel, trasladó a Jerusalén la salida del Giro de este año en un gesto tan insólito como excéntrico.

Aunque el Gobierno español no tira la toalla, se teme lo peor. Si su candidato es rechazado por segunda vez –un general español ya perdió en 2016 frente al aspirante irlandés-- será una bofetada diplomática en toda regla. Tres de los últimos cinco jefes de los cascos azules en Líbano han sido italianos, mientras que España solo ha tenido el mando una vez, con el general Asarta (2012-14). España cuenta con el apoyo del Gobierno libanés, con cuyo ministro de Defensa en funciones, Yacoub Sarraf, se ha entrevistado Robles en Beirut, pero tiene menos influencia en la burocracia onusina de Nueva York.

Fuentes de Defensa descartan que este revés lleve a replantear la presencia de las tropas en Líbano, ya que “sería una pataleta y una irresponsabilidad”, pero admiten que España tendría que revisar su papel en Naciones Unidas. “El protagonismo español en la organización no está a la altura de su contribución”, alegan.

Robles, que pone la Carta de Naciones Unidas al mismo nivel que la Constitución a la hora de definir el papel de las Fuerzas Armadas, no es partidaria de reducir el compromiso de España con la ONU, pero sí de aclarar por qué el trabajo que hacen los soldados españoles en Líbano no se traduce en puestos de responsabilidad. Por lo pronto, el incremento de 200 efectivos que España había prometido si se hacía cargo del mando de la FINUL no se producirá.