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El Congreso se divide ante el debate migratorio como en la moción de censura

El presidente Sánchez plantea en el Congreso por primera vez la posición a llevar al próximo Consejo Europeo y anuncia que España recibirá más dinero

Pedro Sanchez

El debate sobre la inmigración es ya nuclear en prácticamente toda Europa y ha provocado conmociones en países tan centrales como Alemania, Francia e Italia y divisiones críticas en el proyecto europeo pero en España sigue enredado con las secuelas no superadas de la moción de censura contra el expresidente Mariano Rajoy que triunfó ya hace 25 días.

El nuevo presidente, Pedro Sánchez, quiso innovar y plantear por primera vez en el Congreso un debate previo para consensuar en parte una postura conjunta ante la reunión determinante este jueves y viernes en Bruselas del Consejo europeo. Anunció incluso que la UE quiere dar más dinero a España en su labor de puente de diálogo con los países emisores de migrantes. Pero la discusión no aportó novedades y reflejó el nuevo reparto de la cámara. El PSOE y sus socios de la moción de censura agradecieron, con matices y un cierto desmarque de ERC, el espíritu solidario del ejecutivo de Sánchez e incluso le pidieron un giro más progresista. PP y Ciudadanos se quedaron anclados en que Sánchez aún no ha explicado su proyecto general para España tras la moción.

Pedro Sánchez quiere presentarse este jueves y viernes en Bruselas, ante un esperado Consejo Europeo que se está calificando de histórico por la gravedad de la crisis migratoria, con algo más que el respaldo de los 84 diputados del PSOE. Por eso aprovechó para dar cuenta de partida de su posición política en ese asunto tan delicado pero también apeló a que los demás grupos le realizasen propuestas. Pero el debate político en España está aún muy contaminado por la resaca de la moción de censura. Pedro Sánchez aún no ha comparecido en España, ni en el Congreso ni en rueda de prensa, para explicar cuáles son sus planes generales para el país y tampoco lo hizo en un pleno que quiso focalizar solo en la gravedad del momento europeo.

El presidente quiso sacar pecho de esa iniciativa y la relacionó con su intención de demostrar que su Gobierno es diferente del anterior. Rajoy, a veces, no comparecía tampoco después de un Consejo ni pedía la opinión previa de las demás formaciones. Sánchez, además, insistió en su idea de que los asuntos europeos no son temas de política internacional sino totalmente nacionales.

Antes de afrontar la importancia de la encrucijada que vive Europa por el desafío migratorio, Sánchez quiso rememorar los grandes valores fundacionales de la UE, la democracia, la libertad, los derechos humanos, la ley y el Estado del Bienestar, para insistir en que ahora no se pueden relegar tampoco ante el reto migratorio ni responder con propuestas unilaterales o exclusivamente nacionales. "No hay atajos", remarcó y describió la realidad demográfica prevista para el continente africano (2.400 millones de habitantes en 2050) frente al estancamiento de la vieja pero atractiva Europa (700 millones).

En ese contexto, el presidente solo aportó como novedades sobre sus últimos discursos a favor de una solución conjunta de toda Europa, con más diálogo y cooperación con los países de origen y tránsito de los inmigrantes, que hay que reforzar la relación estratégica con Marruecos y que tanto el presidente de Francia, Enmanuel Macron, como la canciller alemana, Angela Merkel, le han prometido que España tendrá más recursos para cumplir su tarea de mediación con esas naciones emisoras. Sánchez describió su posición ante los próximos debates sobre esta materia en un difícil equilibrio entre la "responsabilidad, la solidaridad y la empatía". Y avanzó que se propone liderar las conversaciones y contactos con las naciones africanas de las que parten los inmigrantes, en su caso particularmente con Marruecos, pero indicó que también habrá otros interlocutores como Italia con Libia y Alemania con Gana.

Los representantes del amplio Grupo Mixto del Congreso se repartieron sus minutos para expresar, en general, apoyo a las intenciones del Gobierno y hasta para demandar más ejemplos positivos que despierten conciencias en toda Europa como el caso Aquarius. El desmarque más previsible fue el del diputado de Bildu y el más abrupto resultó el del portavoz de Esquerra Republicana de Cataluña, Joan Tardá, que aprovechó para echar en cara a Sánchez que el día anterior hubiese pedido desde Berlín que los separatistas pasasen página de todo lo que significó el 1-O y que para el diputado independentista supuso casi un conato de ruptura y un precedente muy negativo ante la prevista reunión el 9 de julio entre el presidente español y el catalán, Quim Torra.

Fue el portavoz del PNV, Aitor Esteban, el que requirió a Sánchez que aclarase su posición sobre las llamadas plataformas de desembarco de inmigrantes en países africanos de partida propuesta por el presidente del Consejo europeo, Donald Tusk, que tanta polémica han generado. A Esteban le plantean dudas esas plataformas que otros diputados, como Tardá o el líder de Podemos, Pablo Iglesias, descalificaron como campos de concentración externalizados.

Sánchez, más tarde, aclaró que en la cumbre informal del pasado domingo en Bruselas expresó sus dudas sobre esa idea de Tusk de las "plataformas exteriores", que entiende que pueden ser "una buena opción para regular y prevenir la inmigración y las mafias" pero de la que aún se desconocen sus parámetros y de la que sostiene que no puede ni debe ser la única opción que se plantee a esos terceros países emisores que en muchos casos podrían rechazarlas.

El líder del PSOE usó ese turno para precisar también su postura sobre el planteamiento adelantado el sábado pasado por Macron en París sobre la posibilidad de crear "centros cerrados", que también se llaman "centros controlados o vigilados", dentro de Europa y financiados por la UE, para resolver la situación de los inmigrantes que ya hayan llegado a ese territorio y estén pendientes de la solución de sus peticiones de asilo. Sánchez interpretó que lo que persigue Macron con esa propuesta "germinal y aún en pañales" es "crear y localizar puertos seguros europeos en el mediterráneo", con las garantías de ONGs, en los que acoger a esos barcos con inmigrantes ahora rechazados por algunos países europeos.

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, también aprovechó el pleno para reprochar a Sánchez que siguiese escondido en España ni explicar sus planes para gobernar tras sacar adelante una moción de censura con partidos que tachó de populistas y nacionalistas. Y sobre el fenómeno migratorio subrayó mucho la dicotomía entre solidaridad y responsabilidad para no provocar con el "buenismo" de gestos como el Aquarius más efectos llamadas en las costas españolas.

El caso Aquarius y el aldabonazo que ha supuesto en toda Europa el acogimiento en España de sus 629 inmigrantes refugiados a bordo sirvió de nuevo para retratar a la cámara. Para unos fue puro marketing de "reality político mediático", como lo tildó el portavoz del PP, Rafael Hernando. El líder de Podemos, Pablo Iglesias, agradeció esas respuestas pero le exigió a Sánchez más. Le pidió que cierre los CIES (los centros de internamiento de inmigrantes tan parecidos a los que plantea ahora Macron financiados por la UE), que termine con las deportaciones en caliente y que cumpla con el cupo de asilados a los que España se comprometió a acoger tras la crisis migratoria de 2015. Iglesias también propuso al presidente visitar juntos y por sorpresa un CIE para comprobar "si son centros de atención y de acogida o son centros de detención". Y recomendó a Sánchez que en cuanto a referentes se fije más en el primer ministro portugués, el socialista Antonio Costa, o en el líder británico, Jeremy Bernard Corbyn. Sánchez le respondió que pretende mejorar los CIES pero no cerrarlos.

El diputado popular Rafael Hernando casi ni quiso entrar en que el convocado era un debate sobre inmigración. Atacó a Sánchez por todo pero esencialmente porque no le reconoce como un presidente totalmente legítimo por haber salido elegido presidente "tras el fraude político de la moción de censura". Y luego le recriminó por todos los presuntos precios y peajes que tendrá que pagar en el presente y el futuro por aquellas alianzas con las que sacó adelante esa moción.

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