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La muerte de la exconcejal del PP María José Alcón no afecta a la acusación del ‘caso Taula’

La mujer de Alfonso Grau murió el sábado tras precipitarse por un balcón en Alicante

La exconcejal del PP de Valencia María José Alcón tras declarar ante el juez en una imagen de archivo.
La exconcejal del PP de Valencia María José Alcón tras declarar ante el juez en una imagen de archivo.

La muerte de la exconcejal de Valencia María José Alcón, mujer de Alfonso Grau y pieza clave en la investigación sobre el presunto blanqueo de capitales en el grupo municipal del PP en el Ayuntamiento, las pesquisas del caso Taula que acabaron con la carrera política de la exalcaldesa Rita Barberá, no restarán fuerza a las acusaciones, aseguran fuentes de la investigación judicial. Alcón se precipitó el sábado desde un balcón en Callosa d'En Sarrià (Alicante), el pueblo de su esposo. La Guardia Civil investiga el caso que, según los indicios, fue un suicidio.

Sus conversaciones telefónicas intervenidas en 2015 con autorización judicial sacaron a la luz el llamado pitufeo, el supuesto blanqueo por parte de medio centenar de miembros del grupo municipal del PP de dinero negro procedente de comisiones con el fin de financiar la campaña electoral de aquel año.

Su fallecimiento no afecta a la validez de las grabaciones, que las fuentes consultadas consideran una prueba de cargo objetiva al contener manifestaciones espontáneas de la fallecida. Y las cintas podrán utilizarse en el juicio que previsiblemente sentará en el banquillo en los próximos meses a concejales y asesores del PP. Todos los investigados han negado las acusaciones.

Las partes podrán aportar también las declaraciones que prestó en fase de instrucción, que fueron contradictorias. Enfrentada a su propia voz, Alcón reconoció la noche de su detención que lo que le contó a su hijo en las conversaciones grabadas por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil era cierto: ella había participado en la operación de pitufeo y esta tenía como finalidad "aflorar dinero negro" procedente de "corrupciones".

Meses más tarde, en cambio, Alcón se desdijo ante el magistrado Víctor Gómez. Y alegó que sus palabras habían sido fruto de la confusión que le generaba su delicado estado de salud mental así como los fármacos que tomaba.

La exconcejala, a petición de su abogado, fue sometida a un análisis forense. El resultado de aquel reconocimiento médico, que también podrá ser alegado en el eventual juicio, fue que si bien Alcón presentaba rasgos propios de una depresión y se hallaba medicada, era consciente de sus actos y de lo que decía. La prueba resultó así un revés para su defensa y la del resto de acusados, que han intentado contrarrestar las cintas alegando que la exedil había perdido la razón.

Otros indicios

Además de las conversaciones, las fuentes consultadas señalan que existen otros indicios de blanqueo. Y que constituyen también pruebas de cargo las declaraciones realizadas por los entonces asesores del PP que afirmaron que se les presionó para participar en el lavado de dinero negro —dos billetes de 500 euros por cada miembro del grupo municipal— y se negaron a hacerlo.

La detección del presunto delito fue casual. La exedil de Cultura de Rita Barberá estaba siendo investigada en el caso Taula porque aparecía en varias de las grabaciones realizadas en secreto años antes por el arrepentido Marcos Benavent hablando de cobrar comisiones y amañar contratos en su concejalía. En ese contexto, sin saber que tenía el teléfono intervenido, Alcón le contó a su hijo las presuntas artimañas que estaba utilizando el partido para financiar la última campaña municipal.

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