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Rajoy afronta en soledad una sesión de control con aires de fin de legislatura

El presidente rechaza responsabilidades en Gürtel y acusa a Sánchez de usar "atajos" para llegar al poder

Mariano Rajoy ha afrontado este miércoles la que podría ser su última sesión de control como presidente del Gobierno sin más apoyos que los del PP y en medio de un inequívoco clima de liquidación de existencias. La falta de garantías de que pudiera sobrevivir políticamente a la moción de censura que se debate entre hoy y mañana inyectó crispación a su comparecencia y a las del resto de miembros del Gobierno, subrayando su soledad en el Congreso de los Diputados.

Mariano Rajoy durante la sesión de control del gobierno.

Si la política es un estado de ánimo, el presidente Rajoy, está con la batería baja. La desgana insolente que caracteriza sus intervenciones en las sesiones de control este miércoles ha variado en una irritación propia de la sensación de peligro. La comparecencia se ha producido en uno de sus momentos más delicados. La sentencia de Gürtel, que acredita la caja B del PP y condena al partido por el uso lucrativo en la trama, ha puesto en duda su credibilidad y su continuidad en el cargo está amenazada tras la moción de censura del PSOE.

Rajoy no pudo sustraerse a esa realidad. La oposición, tampoco. La portavoz parlamentaria del PSOE, Margarita Robles, hurgó en la herida de Gürtel al preguntar a Rajoy qué responsabilidad pensaba asumir después de la sentencia. Rajoy trató de transmitir normalidad mientras la realidad lo desangraba como un inminente desahucio parlamentario. La tensión afectó a la mayoría de preguntas respondidas por los ministros en un clima bronco propio de los estertores de una legislatura.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se ha aferrado a la interpretación restrictiva que su partido hace de la sentencia del caso Gürtel para eludir la responsabilidad que le han exigido el PSOE y Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) en la que puede ser su última sesión de control. Rajoy, leyendo su respuesta con un papel en la mano (algo no habitual en su trayectoria) ha insistido en que la sentencia no condena a nadie de su Gobierno, “a nadie que sea militante del PP ni al PP aunque algunos se empeñan”.Como mucho, ha minimizado, la condena por parte de la Audiencia Nacional “establece una responsabilidad civil como partícipe a título lucrativo por un hecho hace 15 años en dos Ayuntamientos y aclara que el partido no conocía esos hechos”. El presidente ha comparado a los socialistas con el inquisidor general Torquemada por sus "inquisitoriales planteamientos" al plantear una moción de censura.

En vídeo, la bancada popular recibe a Rajoy con aplausos.

Los aplausos nerviosos de la bancada popular no han apagado la indignación de la portavoz parlamentaria del PSOE. Margarita Robles le ha reprochado que le resulte irrelevante que un tribunal de justicia haya condenado al PP y que su única reacción haya sido anular un viaje a Kiev para ver un partido de fútbol. La diputada ha recordado las palabras de Rajoy en un pleno del pasado 30 de agosto, cuando incitó al PSOE a presentar una moción de censura: “Pues ya vamos a la moción de censura”. Lo ha justificado en el que un tribunal de justicia y el Ministerio Fiscal el Ministerio Fiscal han determinado que el presidente del Gobierno “no tiene credibilidad” por haber faltado a la verdad en los tribunales.

Rajoy se ha atrincherado en que ha recibido la confianza de los españoles en tres elecciones generales seguidas con “una confianza mayor que el PSOE” y ha comparado la actitud de los socialistas presentando una moción de censura con el regreso de Torquemada, el primer inquisidor general de Castilla y Aragón. “No me refiero a usted, aunque también”, ha sacudido. A partir de ahí se ha empleado en desacreditar al secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, por querer “ser presidente sin pasar por las urnas”, utilizando “atajos y sistemas torticeros” ya que le resulta imposible hacerlo a través de las urnas.

"Mi intención es cumplir el mandato de los españoles y el mandato de esta Cámara, máxime después de haber aprobado los Presupuestos la semana pasada", ha respondido al diputado de ERC Gabriel Rufián, que sin ambages les ha preguntado si iba a dimitir. Rajoy ha insistido en que los mandatos son "para cuatro años" porque eso da "estabilidad, seguridad y certidumbre". También ha tratado de criminalizar a los partidos que puedan apoyar la moción. Así, ha criticado al "acompañante" para cualquier situación que es Podemos y ha enumerado las opciones que tiene el PSOE para configurar "un Gobierno Frankenstein" con Ciudadanos o los independentistas. "Les están chantajeando a todos ustedes. Vamos a ver quien acepta el chantaje", ha rematado.

Rufián le ha pedido a Rajoy que dimita y a los socialistas que se cuiden de "aquellos barones que les dicen que mejor con ladrones que con republicanos". "A nosotros nos hace la misma poca gracia votar con ustedes que seguramente a ustedes votar con nosotros", ha señalado, subrayando que votar la moción de censura "no es una opción sino una obligación". La tensión sobre la moción de censura ha afectado a la mayoría de preguntas respondidas por los ministros, que la han tratado de desacreditar con sus respuestas en medio de un clima bronco propio de los estertores de una legislatura.

El PNV, que tenía previsto interpelar a Rajoy sobre los plazos que manejaba el Gobierno para lograr un consenso en el Pacto de Toledo había retirado horas antes la pregunta para no quedar descentado del tema y apartarse de un escenario en el que desempeña un papel crucial.

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