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Podemos confía en que la participación en la consulta por el chalé supere a la de Vistalegre II

155.275 inscritos, el 34,5% del censo, votaron en el congreso en que fue reelegido Iglesias al frente del partido en febrero de 2017

Pablo Iglesias, en una comparecencia en la sede de Podemos. Atlas-Quality

Dirigentes de las principales corrientes mayoritarias de Podemos dan por seguro que la participación en la consulta que resolverá el futuro político de Pablo Iglesias e Irene Montero a raíz de la polémica generada por la compra de un chalé de 615.000 euros para el que han suscrito una hipoteca de 540.000 euros a 30 años con una letra mensual de 1.755 euros estará entre las más elevadas de los procesos internos del partido. El nivel de movilización de las bases incluso superaría por un margen importante el récord de participación en el congreso de Vistalegre II en febrero de 2017, donde votaron 155.275 inscritos (34,5% del censo), de acuerdo con los cálculos de cuadros de distinto nivel de los sectores pablista y errejonista. Hay cargos que hasta confían en que la participación ronde las 200.000 personas. Las voces más discrepantes con la celebración del plebiscito, cuya convocatoria se interpreta como un "error", se circunscriben principalmente a los anticapitalistas, que no han realizado una campaña a favor en la consulta pero tampoco por el voto en contra.

El censo de inscritos que pueden participar en el referéndum son 487.772, de los que 158.452 son inscritos activos (aquellos que han accedido al menos una vez en el último año al portal de participación de Podemos). La votación en la que Iglesias ha puesto sus cargos institucionales y orgánicos a disposición del partido junto a la portavoz en el Congreso empezó el pasado martes a las cinco de la tarde y finaliza este domingo a las dos de la tarde. Los resultados se conocerán previsiblemente el lunes.

Iglesias, que fue reelegido secretario general en Vistalegre II por el 89% de los votos (128.700), ha reconocido que no le bastaría con ganar el referéndum. "Con total claridad: una participación baja sería un fracaso absoluto y nos obligaría a dimitir", fue tajante Iglesias el miércoles en una entrevista en la Cadena Ser. El líder de Podemos consideró que sería "espectacular" que hubiera "más de 120.000 votos en la consulta", número similar al apoyo con que fue refrendado en Vistalegre II. “Una participación alta sería un éxito independientemente del resultado, nos obligara a seguir en nuestros cargos o nos obligara a dimitir”, abundó.

Descontando Vistalegre II, los grandes hitos de participación en los procesos internos de Podemos son dos y ambos se produjeron en el lapso de un mes en una de las etapas de mayor excepcionalidad de la política española reciente. Las bases de Podemos aprobaron en abril de 2016 no investir presidente del Gobierno al secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, en una consulta que contó con una participación de 149.513 personas (37% del censo). La confluencia con IU dentro de la fórmula de Unidos Podemos en las elecciones generales del 26-J salió adelante unas semanas más tarde con una movilización ligeramente inferior de 144.569 inscritos (35%).

La participación tras la registrada en Vistalegre II ha decaído desde entonces. La media de inscritos activos en la docena de procesos de primarias celebrados posteriormente es del 25%. En cada extremo de la horquilla se sitúan la reelección de Daniel Ripa como secretario general de Asturias (36%) y la votación en Podemos en el exterior, de tan solo el 9,5%. El 16,15% de los inscritos participaron el pasado marzo en la consulta donde se aprobó que la marca de Podemos figure en la papeleta electoral en las elecciones de 2019 a la espera de cerrar la confluencia con IU y Equo. La participación subió al 46,6% entre los inscritos activos. En el último proceso celebrado Íñigo Errejón resultó elegido candidato a la presidencia de la Comunidad con una participación por encima de la mitad del censo de los inscritos activos y del 20% total de la militancia en Madrid.

El suspenso de Iglesias y Montero originaría una crisis sin precedentes por el vacío de poder a un año de las elecciones autonómicas y municipales que a nadie en Podemos le interesa un resultado negativo. Otra cuestión es el impacto que la última crisis de la formación pueda tener entre sus votantes a medio plazo. Hasta entonces será la militancia la que dirima si Iglesias y Montero mantienen sus responsabilidades o tienen que presentar su dimisión en el caso de que concluyan que no han sido coherentes con los postulados de Podemos contra las élites. De ser así, considerarían el comportamiento de la pareja de políticos contradictorio con el discurso abajo-arriba con el que la formación se arroga la condición de abanderada de los intereses de "la gente" frente a los de "la casta". "Cuando se cuestiona tu credibilidad, uno no se puede esconder. Hay que dar la cara. Le toca decidir a los inscritos si seguimos siendo dignos de seguir en las responsabilidades que estamos o nos hacen dimitir", afirmó Iglesias durante su anuncio de la convocatoria de la consulta el fin de semana pasado.