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Pablo Iglesias e Irene Montero consultarán a las bases si deben seguir al frente de Podemos

Los dirigentes de Podemos comparecen tras la polémica por la compra de un chalé de más de 600.000 euros

Pablo Iglesias e Irene Montero, al término de su comparecencia de ayer.

Las bases de Podemos decidirán en un referéndum si Pablo Iglesias e Irene Montero permanecen como secretario general y portavoz en el Congreso, respectivamente, además de como diputados. Los dos dirigentes han anunciado este sábado su intención de someterse a ese dictamen dado que se cuestiona, dijeron, su “credibilidad”, “honestidad” y la “coherencia” con la crítica a las élites tras la compra de un chalé de más de 600.000 euros para el que han solicitado una hipoteca de 540.000 euros a 30 años. La letra mensual supera los 1.600 euros. “Si nos dicen que hemos de dimitir, dimitiremos”, ha afirmado Iglesias.

Iglesias y Montero han reaccionado a la polémica que ha sacudido los cimientos de Podemos poniendo todos los cargos que desempeñan a disposición de la militancia del partido. Un órdago que asumen conjuntamente. No habrá medias tintas: permanecerán en las responsabilidades que desempeñan o presentarán su renuncia de manera conjunta. “Nos incumbe a los dos porque la casa nos la hemos comprado los dos”, ha señalado Iglesias, sorprendido por la reacción a la compra del chalé. “Soy sincero, no pensaba que esto iba a generar ningún debate ni noticia de estas dimensiones”, ha asentido. El secretario de Organización, Pablo Echenique, detallará este lunes las condiciones de la consulta a las bases tras la reunión que la ejecutiva de Podemos tiene cada semana.

“Cuando se cuestiona la credibilidad de uno, uno no se puede esconder y hay que dar la cara. Les toca decidir a los inscritos de Podemos si seguimos siendo dignos de seguir en las responsabilidades en las que estamos o nos hacen dimitir”, ha manifestado Iglesias. El secretario general refrendó su liderazgo en Vistalegre II el año pasado con el respaldo del 89% de los votos y el control del 60% de la dirección. “Si alguien cree que tenemos algo de lo que avergonzarnos no nos corresponde juzgarlo a nosotras. Es la gente de Podemos, los inscritos, los que deben valorarlo”, ha abundado Montero.

“¿Consideras que Pablo Iglesias e Irene Montero deben seguir al frente de la secretaría general y de la portavocía parlamentaria de Podemos?”, será la pregunta que se formulará a los inscritos. Las respuestas posibles serán dos: “Sí o no, deben dimitir de la secretaría general y de la portavocía y dejar el acta de diputados”. La pareja de políticos defendió en la sede del partido la “coherencia” de la compra del chalé con el ideario de Podemos, pero ante el debate público generado apostaron por poner, en un todo o nada, su futuro a los mandos del partido en manos de la militancia. “Llevamos haciendo política desde adolescentes. Siempre hemos dicho que estamos de paso y tenemos una limitación de mandato de ocho años por nuestro código ético”, ha observado Montero.

La publicación de las características y condiciones de la casa —de más de 250 metros cuadrados construidos en una parcela de 2.000 metros cuadrados con piscina y casa de invitados— ha despertado mucha preocupación en Podemos, y conforme transcurría la semana ha ido creciendo el malestar y la creencia de que la compra del chalé podría restar credibilidad al discurso del partido que, desde su fundación se ha arrogado la representación de los intereses y necesidades de “la gente” frente a “la casta”.

La percepción de que estaba en riesgo ni más ni menos que el relato político de abajo-arriba que diferencia a Podemos la ha trasladado en público José María González, Kichi. El alcalde de Cádiz es el único dirigente de Podemos que ha cuestionado en público la compra de una vivienda independiente en el campo que a su entender se aleja de los cánones del partido.

“No quiero dejar de vivir en un piso de currante”, se posicionó este viernes a través de un comunicado. En el escrito trasladó que el código ético del partido “no es una formalidad” sino “el compromiso de vivir como la gente corriente para poder representarla en las instituciones y supone renunciar a privilegios como el exceso de sueldo”. Kichi donó el 40% de su salario de marzo y abril a la Asociación de Familiares de Enfermos Duales. “[La razón] es no parecernos a la casta, no ser como ellos porque vinimos a desalojarlos después de que hubieran estado desahuciando por miles a nuestra gente. Es no vivir como ellos, es parecernos al pueblo que nos eligió y al que seguimos siendo leales”, argumentó.

Montero ha recalcado que Kichi “también está inscrito en Podemos y va a poder también opinar” en la consulta. “Incluso hay dirigentes de mi partido que lo ponen en cuestión”, ha reconocido Iglesias en alusión al regidor gaditano, representante de la corriente de los Anticapitalistas y pareja de la responsable de Podemos en Andalucía, Teresa Rodríguez. “Hay que preguntar si esto nos invalida para estar donde estamos”, ha insistido el secretario general de Podemos.

Nadie duda en Podemos de que Iglesias y Montero cumplen con la norma que establece que un cargo público no puede cobrar más del equivalente a tres salarios mínimos interprofesionales (en su caso subirá a cuatro salarios mínimos por su futura paternidad: esperan dos niños para después de verano). Si superan esas cantidades se donan al partido y organizaciones sociales. Aparte, Iglesias tiene ingresos por presentar Fort Apache y Otra Vuelta de Tuerka y recibe derechos de autor por sus libros.

Las críticas a la compra del chalé por las contradicciones que generaría en el relato de Podemos también han llegado desde organizaciones afines. La coordinadora 25S, organizadora de la protesta Rodea el Congreso, ha expresado su malestar mediante un mensaje en redes sociales por el impacto que la compra supondría en el discurso del partido, que se arroga la condición de abanderado de “la gente” frente a las élites. “No se trata de hacer voto de pobreza o vivir en cuevas, pero sí de coherencia. La gente de izquierdas tenemos que mirarnos en el espejo de Marcelino y Josefina, en el de Pepe Mujica o Julio Anguita. Parece que Irene y Pablo han elegido el espejo de los Aznar-Botella”, se ha posicionado la coordinadora con un mensaje en redes sociales.

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