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Tolerancia 0,02 con el acoso sexual en los cuarteles

Cospedal dice que los casos de abuso contra la mujer en el Ejército son "muchos, pero menos que en la vida civil"

La ministra María Dolores de Cospedal, con el presidente de la Comisión de Defensa del Congreso, José María Barreda. Ampliar foto
La ministra María Dolores de Cospedal, con el presidente de la Comisión de Defensa del Congreso, José María Barreda. ©GTRESONLINE

Coincidiendo con el 30 aniversario de la incorporación de la mujer a los cuarteles, la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, ha revelado este martes en el Congreso que la tasa de acoso sexual en las Fuerzas Armadas es del 0,02%. “Es mucho”, ha remachado, “pero menos que en el ámbito civil”.

El porcentaje que ha dado la ministra sale de dividir los 22 procedimientos penales o disciplinarios por acoso sexual o por razón de sexo abiertos en el Ejército en 2016 entre los 120.000 militares. Si se consideran solo los procedimientos penales (16) baja hasta el 0,013%.

¿Es mucho o poco en relación con el conjunto de la población española? Es menos, si se compara con los datos del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). En 2016, los procedimientos abiertos por este tipo de delitos sumaron 150.000, lo que da un porcentaje del 0,32% para 46,5 millones de españoles.

La diferencia se reduce si se considera que las mujeres representan el 50,9% de la población total y solo el 12,5% de los militares. Aun así, el 0,63% de las españolas habrían sido víctimas de un delito sexual en 2016, por solo el 0,10% de las militares, seis veces menos.

Los expertos advierten, sin embargo, de que mayor número de denuncias no significa más incidencia del fenómeno, sino una sensibilización mayor ante estas prácticas. De hecho, en 2016, primer año en vigor del protocolo contra el acoso sexual y por razón de sexo en las Fuerzas Armadas, se abrieron 16 procedimientos penales y seis disciplinarios, por solo dos penales y ninguno disciplinario del año anterior. Un aumento del 1100%.

Debate parlamentario por una cabo

M. G.

La situación de la mujer en las Fuerzas Armadas tomó nombre propio en el debate parlamentario: el de la cabo Teresa Franco, a la que el Ejército del Aire ha abierto un expediente de pérdida de facultades profesionales que puede acabar con su expulsión. Cospedal no quiso valorar el expediente, amparándose en la ley de protección de datos y alegando que hacerlo vulneraría la privacidad de la militar. Sí aseguró que las causas por las que se le ha xpedientado (las calificaciones negativas de sus informes personales en los últimos años) son ajenas y anteriores a su condición de secretaria de Igualdad de AUME, la asociación profesional más representativa de las Fuerzas Armadas.

Sus explicaciones no convencieron a la oposición. Irene Montero, portavoz de Podemos, grupo que pidió la comparecencia, desveló algunos aspectos del expediente confidencial, como que se la tache de “mala profesional” por hacer reclamaciones o defender en un programa de TV la compra de chalecos antibala adaptados a la anatomía femenina. “Le pedimos que dé orden de que cese la persecución de la cabo y lo que ella representa”, emplazó a Cospedal. Hay una cosa segura: lo que suceda a esta militar no pasará desapercibido. El pasado día 10 estuvo en el Congreso y los portavoces de todos los grupos, salvo el PP, la recibieron. Algunos al máximo nivel, como Margarita Robles, del PSOE, o la propia Montero.

Cospedal aseguró que el protocolo está funcionando y destacó la creación de seis unidades de protección ante el acoso (UPA) en el seno de su departamento, aunque admitió la “dificultad “de erradicar ese tipo de conductas, tanto en el Ejército como en la sociedad. Tras enfatizar que “toda persona tiene derecho a recibir un trato respetuoso, digno y cortés que asegure un entorno de trabajo en el que se respete su dignidad y su salud no se vea afectada”, aseguró que “si se producen [actos de acoso], seguiremos protegiendo a las víctimas y sancionando a los acosadores”.

La portavoz del Grupo Socialista, Zaida Cantera, una excomandante que fue víctima de acoso sexual durante su etapa en el Ejército, ha recurrido a su propia experiencia personal para describir el “calvario” por el que deben pasar las militares que se deciden a denunciar a sus mandos. “Ponen en la balanza si merece la pena denunciar porque saben que habrá represalias, que se convertirán en la mala de la película”, ha relatado.

El propio Defensor del Pueblo ha abierto recientemente una investigación de oficio ante “el aumento de casos [de acoso sexual en las Fuerzas Armadas] y las carencias del protocolo” que aplica el ministerio, al que ha reclamado “mayor protección” para las víctimas. Entre otras medidas, que las denunciantes puedan personarse en los procedimientos disciplinarios contra los presuntos acosadores y recurrir su eventual archivo. El repetido eslogan de “tolerancia cero” con el acoso sexual supone que el 0,02% resulta intolerable.