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ATENTADOS EN CATALUÑA

Un juez investiga la muerte del terrorista de Las Ramblas a manos de los Mossos

El imán de Ripoll fue el único cerebro del ataque, según la investigación policial

El juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu investiga en una pieza separada por qué los Mossos d´Esquadra mataron a Younes Abouyaaqoub, de 22 años, el protagonista principal de los atentados yihadistas del 17 de agosto en Cataluña, y no intentaron capturarle vivo. Al volante de una furgoneta, atropelló mortalmente a 16 personas e hirió a un centenar en las Ramblas de Barcelona. Younes fue abatido tras una ráfaga de tiros de dos mossos de Sant Sadurní d´ Anoia, dos de ellos en la cabeza. Llevaba cuarenta y ocho horas fugado y fue descubierto en unos viñedos. La policía ya sabía que los cinturones de explosivos que exhibieron varios miembros de la célula eran simulados. El terrorista iba desarmado.

Operativo policial en la zona en la que fue abatido el terrorista Younes Abouyaaqoub.
Operativo policial en la zona en la que fue abatido el terrorista Younes Abouyaaqoub.

Tras su carrera asesina durante 530 metros sobre la acera de las concurridas Ramblas de Barcelona, Abouyaaqoub se bajó de la furgoneta y huyó a pie por Barcelona. En su fuga acuchilló, además, al conductor de un vehículo que intentó sustraer. Y se le perdió la pista hasta que una vecina del citado municipio vio a una persona merodeando por su casa sobre las cuatro de la tarde del 19 de agosto y avisó a los Mossos. Los agentes afirmaron que le dieron el alto una decena de veces y que la respuesta de Younes fue abrirse la camisa, mostrar un cinturón de explosivos adosado a su cuerpo y correr hacia ellos.

Todos los miembros de la célula llevaban falsos cinturones de explosivos cuando actuaron en Cambrils horas después de que Younes sembrara el pánico en Las Ramblas. Se saltaron un control policial y atropellaron a seis personas. Una murió en el hospital días después. Llevaban cuchillos y querían matar a cuantas personas pudieran en el paseo marítimo, pero un mosso, antiguo legionario, abatió a los cinco en plena calle.

Younes Abouyaaqoub estaba desarmado y llevaba un falso chaleco de explosivos

La versión de los Mossos es que Younes, a una distancia de 80 metros y tras dos días fugado, se abrió la camisa mostrando los explosivos y corrió en su busca. El juez quiere saber si realmente no hubo más opción que matarle, puesto que no llevaba ningún arma y era una zona abierta de campo. El marroquí era uno de los cabecillas de esta banda terrorista y su testimonio era fundamental para saber sí hubo más personas implicadas en el ataque.

Si bien Younes fue el conductor asesino de Las Ramblas, Abdelbaky es Satty, el imán de Ripoll (un marroquí muerto en la explosión en el chalet de Alcanar) está considerado el ideólogo y cerebro de los atentados del mes de agosto en Barcelona y Cambrils (Tarragona), según se desprende hasta ahora de la investigación policial y judicial.

Younes Abouyaaqoub, de 22 años, el terrorista que atentó en Las Ramblas.
Younes Abouyaaqoub, de 22 años, el terrorista que atentó en Las Ramblas.

Los agentes de tres cuerpos policiales distintos, la Comisaría General de Información de la Policía, la Guardia Civil y los Mossos de Esquadra, han indagado durante ocho meses los viajes y vínculos de Es Satty para ver si pudo recibir instrucciones de algún ideólogo extranjero. Se han investigado viajes que hicieron los terroristas a Marruecos, Francia y Bélgica antes de los atentados, pero hasta el momento no se ha encontrado “ninguna persona, emir o estructura superior” a la del predicador salafista que dirigiera el grupo, según afirman fuentes de la investigación a EL PAÍS. Los rastreos policiales en todo el material informático intervenido tampoco han dado resultado.

Los viajes previos de Abdelbaky es Satty a Vilvoorde, una de las cunas más calientes del yihadismo en Bélgica, despertaron el interés de los investigadores ante la sospecha de que en esta localidad algún reclutador del Estado Islámico (EI), que se atribuyó el atentado, o Al Qaeda, hubiera captado y ordenado al imán la organización del ataque en Cataluña. Pero el resultado ha sido negativo. Hasta el momento la única evidencia contrastada es que Es Satty intentó sin éxito trabajar en una mezquita. Los responsables del centro le pidieron que mostrara sus antecedentes penales y se negó, lo que levantó las sospechas de las autoridades locales. Desde Vilvoorde habían partido hacia Siria numerosos jóvenes para unirse al EI y los responsables del centro de oración ya estaban vacunados.

Tras ocho meses de investigación todo a apunta a que el imán fue el único cerebro del ataque

Las detenciones protagonizadas por los servicios secretos marroquíes entre personas cercanas a algunos de los terroristas que habían viajado a Marruecos a visitar a sus familias tampoco han dado resultados. “La colaboración con Marruecos es excelente y nos han prestado toda la ayuda posible, pero hasta el momento no han encontrado ninguna pista relevante que indique que Es Satty o alguno de los terroristas fueran dirigidos por otras personas”, indica un alto mando policial de la lucha antiterrorista.

Abdelatif Hamuchi, el director general de Seguridad de Marruecos, ha facilitado a sus homólogos españoles nombres de algunas personas del entorno salafista relacionadas con Es Satty y otros miembros de la célula, pero ninguno es concluyente ni señala a un autor intelectual distinto al imán.

Los viajes de los terroristas a Francia, Marruecos y Bélgica no han conducido todavía a pistas relevantes

Del viaje a París de varios de los terroristas, entre ellos Younes, el autor del atropello en las Ramblas, tampoco hay resultados. Una operación antiterrorista en Villejuif, al sur de París, en la que se detuvo a tres personas cuando intentaban fabricar peróxido de acetona (TATP), el explosivo con el que pretendía atentar la célula de Barcelona, despertó las sospechas de una posible vinculación con este grupo que finalmente se ha descartado.

Los terroristas viajaron tres veces a Francia. La primera en diciembre de 2016, la segunda en julio pasado y la tercera, el 11 y 12 de agosto, días antes del ataque. Los investigadores están convencidos de que intentaron contactar con algún miembro del EI que les aleccionara en la fabricación del explosivo TAPT, denominado la Madre de Satán.

Los miembros del Estado Islámico desplegados en Europa han utilizado esta sustancia en atentados en Bruselas, París o el 7-J en Londres. Sus tres compuestos básicos son acetona, agua oxigenada y ácido sulfúrico, productos que se pueden comprar en cualquier droguería. Es extremadamente inestable y peligroso, lo que propició la explosión en el chalé de Alcanar, un polvorín en el que los terroristas almacenaron un centenar de bombonas de butano.

Tanto la investigación policial como policial determinan que la explosión en el chalet donde murió el imán Es Satty precipitó el ataque y obligó a los terroristas a buscar objetivos menos “ambiciosos y letales”. Pero no fue solo el accidente de los terroristas mientras preparaban el TAPT lo que precipitó la tragedia. Una llamada de los Mossos d´ Esquadra al teléfono de Younes Abouyaaqoub empujó a este a improvisar el atropello en Las Ramblas, según señalan fuentes policiales. La llamada se produjo dos horas antes del ataque.

El club del odio

El imán de Ripoll formó en solitario a los 12 jóvenes que integraban la célula de Barcelona y Cambrils. No recibió ayuda de nadie y lo hizo al puro estilo de la secta Takfir Wal Hijra (Anatema y Exilio), la corriente más clandestina y secreta del salafismo. Un club del odio que representa al movimiento más radical y violento del fundamentalismo. La invisibilidad de sus miembros hace que sean muy difíciles de detectar para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Todos los “vicios” occidentales están autorizados para sus miembros para facilitar su clandestinidad. Por eso, nadie en Ripoll sospechó que estos jóvenes que vestían deportivas, bebían alcohol y bailaban en discotecas estaban siendo radicalizados.

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