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La inclusión final de Gibraltar en el acuerdo del Brexit satisface al Peñón

Las autoridades del Peñón se toman como un éxito que se incluya su territorio en el alcance del acuerdo final sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea

Rajoy, Cospedal y Maillo, este lunes en un acto del PP.
Rajoy, Cospedal y Maillo, este lunes en un acto del PP.

El acuerdo del Brexit presentado este lunes en Bruselas, que incluye que afectará a Gibraltar incluso en el periodo transitorio, no cambia nada la situación de fondo sobre el conflicto, según el Gobierno español, pero supone, sin embargo, un giro hacia las reivindicaciones de Reino Unido y de las autoridades del Peñón. De hecho, el Gobierno gibraltareño emitió este lunes un comunicado felicitándose por el pacto. España, no obstante, mantendrá su derecho de veto.

El ministro británico para el Brexit, David Davis, que compareció junto al negociador europeo, Michel Barnier para explicar el acuerdo, fue el primero que se refirió -sin mediar preguntas- a que la futura inclusión de Gibraltar se tendrá que aplicar en todos sus puntos y beneficios al Peñón también en el periodo de transición, que empezará en marzo de 2019 y durará hasta diciembre de 2020. El mensaje directo y electoralista de Davis obedecía más a un intento de calmar el descontento de su país por el divorcio británico que a ningún cambio real de fondo en este proceso porque el propio Barnier, a su lado, precisó que esa inclusión de Gibraltar solo dependerá de que haya una discusión “positiva” entre Reino Unido y España.

“Positivas, constructivas y productivas” fueron las palabras que emplearon en Bruselas, Madrid, Londres y Gibraltar distintas fuentes para definir el estado de esas negociaciones incipientes entre España y el Reino Unido para no fijarse tanto en el problema de citar expresamente al Peñón entre las cuestiones sin resolver.

El texto final del acuerdo entre Londres y Bruselas incluye, además, una importante condición en un asterisco a pie de página en el que se constata que nada se aplicará a Gibraltar sin que lo pacten bilateralmente España y Reino Unido. Es decir, el Gobierno español se guarda un derecho de veto que le permite forzar un diálogo bilateral sobre Gibraltar congelado durante años.

Fuentes comunitarias aseguran que España insistió en incluir esa clave en el acuerdo para evitar que Reino Unido diese por conquistada la transición para Gibraltar. Otra cosa es que el Ejecutivo de Mariano Rajoy vaya a aferrarse a esta cláusula para bloquear el acuerdo final de toda Europa sobre el divorcio británico. “España no va a mantener el acuerdo del Brexit como rehén de algo a lo que no renunciamos, pero que es difícilmente casable con los tiempos de negociación”, aseguró el ministro de Exteriores, Alfonso Dastis, en Bruselas. A España también le interesa que no se produzca un corte brusco en las condiciones de vecindad con la colonia británica, cuya verja cruzan cada día 13.000 trabajadores transfronterizos.

El Gobierno gibraltareño emitió un comunicado en el que expresó “su satisfacción por las declaraciones específicas y explícitas realizadas” por Davis “subrayando que el acuerdo incluye a Gibraltar” aunque admite el respaldo ratificado por la UE hacia el veto de España. El embajador británico en Madrid, Simon Manley, optó por apostar por un reforzamiento en el buen tono de las conversaciones actuales con España para mejorar la vida de todos los afectados en la zona, para lo que reclamó “buena voluntad”.

Todas las partes conceden que las negociaciones avanzan aunque Dastis matizó que quedan “cuestiones irritantes” sobre medioambiente, contrabando de tabaco, fiscalidad y el uso conjunto del aeropuerto del Peñón.

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