El día que Podemos perdió la inocencia

El hostigamiento a Errejón por parte del sector afín a Iglesias adquirió un punto de no retorno hace un año con una campaña en redes sociales

Íñigo Errejón habla con Irene Montero, su sustituta como portavoz de Podemos en el Congreso, hace 15 días.
Íñigo Errejón habla con Irene Montero, su sustituta como portavoz de Podemos en el Congreso, hace 15 días.Victor J Blanco / ©GTRESONLINE

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Podemos perdió la inocencia el día de Nochebuena de 2016. Los dirigentes más cercanos a Pablo Iglesias eligieron una fecha tan señalada, víspera de Navidad, para arremeter contra Íñigo Errejón y su gente. La campaña de hostigamiento al mismísimo secretario político en redes sociales bajo el hastag #ÍñigoAsíNo marcó un antes y un después en el devenir de la organización. Errejón lamentaría días después lo que él mismo calificó como una campaña “sin sentido”. “Hay que respetar las celebraciones familiares. Es un día para estar con la familia y relajarse”, apostilló tras advertir de la cultura “del enemigo interno” típica de otros partidos. “De eso no sale nada productivo”, zanjó.

El desencuentro entre las principales almas de Podemos culminaría dos meses después en Vistalegre II con la renovación del liderazgo de Iglesias tras su alianza circunstancial con los anticapitalistas en detrimento del errejonismo. Pero fue antes, hace justo un año, cuando Podemos aireó de forma descarnada las diferencias entre sus principales referentes.

Pasada la una de la tarde los responsables del partido más afines a Iglesias lanzaron una serie de mensajes coordinados en sus cuentas de Twitter. Fue el formato elegido para dar respuesta a las críticas errejonistas por la destitución, la noche anterior, de José Manuel López como portavoz de Podemos en la Asamblea de Madrid. El cese se produjo un día después de una consulta a las bases en la que las reglas propuestas por Iglesias para la organización del congreso de Vistalegre salieron adelante por un margen muy estrecho (41% frente al 39%).

“Sabes que me gustan mucho tus ideas, pero la dinámica de fracción, familias y cuotas es vieja y divide Podemos. Compa, así no”, escribió el actual secretario de Organización, Pablo Echenique. “Debatir sin enfangar ni hacer daño a Podemos: quiero que caminemos juntas. Nos jugamos la herramienta para ganar el país”, expresó Irene Montero. “Un debate fraterno necesita respetar las decisiones democráticas y la autonomía de los territorios. Debate sí, confrontación no”, se pronunció Rafael Mayoral, otro incondicional de Iglesias. Y así otros tantos.

La réplica también fue coral y llegó en apenas una hora. El lema fue #feliznavidadparatodas. “A las que nos han traído hasta aquí y las que faltan, para cambiar este país con un Podemos alegre, abierto y ganador”, fue la respuesta de Errejón. “Un Podemos que propone, aprende, y seduce, que prefigura hoy ese país mejor, ese país de todos, que vamos a construir”, se sumó Pablo Bustinduy, responsable de Relaciones Internacionales. “Con quien estoy de acuerdo y con quien discrepo, a mí no me sobra nadie para construir la herramienta que gane el país”, también se posicionó Tania Sánchez. El más contundente de todos fue Miguel Vila, exnúmero dos en Madrid: “Recordad: su odio nuestra sonrisa”.

Iglesias y Errejón emprendieron en ese momento dos caminos diferentes que, en el caso del actual secretario de Análisis Estratégico y Cambio Político, le llevaron a un periodo de transición tras su derrota en la segunda Asamblea Ciudadana de Podemos de Vistalegre. Un periplo en el que el otrora poderoso director de todas las campañas electorales de Podemos perdió su asiento en la primera fila del Congreso, a la diestra de Iglesias. Y Montero le relevó como portavoz del grupo parlamentario, un puesto con gran proyección pública.

“Estaré donde sea más útil. Estoy muy satisfecho del trabajo realizado. Si Pablo Iglesias y la nueva dirección considera que soy útil en estas posiciones, seguiré. Si se considera que hay compañeros más capacitados y que lo pueden hacer mejor, lo aceptaré”, expuso Errejón en la que resultó ser su última rueda de prensa como portavoz. Sí mantuvo un puesto en el consejo de coordinación, la ejecutiva de Podemos y lo que es más importante: el respaldo del partido para ser el candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid en las elecciones de 2019.

A Iglesias tampoco le ha ido muy bien desde entonces. Podemos ha ido cayendo en las encuestas y su líder es el peor valorado de los cuatro grandes partidos. El CIS de noviembre le otorgó 2,67 puntos de diez posibles. Por debajo de Mariano Rajoy (3,02). El presidente del Gobierno solo había superado a Iglesias en enero de 2017. Justo después del #ÍñigoAsíNo.

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