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Puigdemont reclama “una reunión sin condiciones” a Mariano Rajoy

El expresidente catalán pide también un encuentro a la Comisión Europea tras las elecciones del 21-D

Puigdemont comparece ante la prensa el día después del 21-D. J

Un largo camino para volver a la casilla de salida. El expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha comparecido hoy ante la prensa en Bruselas para reclamar "una reunión sin condiciones" al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. "En Bruselas o en cualquier lugar de la Unión Europea", incluso "en La Moncloa o en España si se dan las garantías", ha explicado. La lectura del 21-O de Puigdemont es rotunda: las elecciones "convocadas por el Estado español" refrendan los resultados del referéndum del 1-O. "Los votos independentistas suben. Los partidos que son partidarios de un referéndum suman más del 55% de los sufragios"; el siguiente paso debe ser "una reunión para empezar a encontrar soluciones políticas a un problema después de que los catalanes se hayan expresado de forma masiva". Ese encuentro, según Puigdemont, "exige como primer paso reconocer al interlocutor". Pero no hay más condiciones.

La cocina de la política catalana y española despide un calor insoportable. Puigdemont propone "diálogo" para rebajar la temperatura, a la vista de que Rajoy "lo ha intentado todo, incluida la represión policial y una delirante represión penal, excepto el diálogo bilateral". La receta del 155, según el autoproclamado "presidente legítimo" de la Generalitat, "no ha funcionado"; "el 155 ha perdido con claridad el plebiscito". "Ahora toca restituir a un Gobierno legítimo, retirar a la policía que ha enviado a Cataluña y dialogar sin condiciones previas". "Los partidos independentistas no han dejado de sumar votos en cada convocatoria electoral, ahora con más de un 80% de participación: es la hora de la política, no puede ser que la gente se exprese y que los políticos no encontremos la manera de hablar. Y para eso reconocer la realidad es indispensable", ha dicho ante unos 200 periodistas, junto a las sedes de las instituciones europeas.

La Comisión Europea ha dejado claro esta mañana que su posición "no va a cambiar" con respecto a Cataluña: Bruselas ha dado un respaldo sin fisuras a Rajoy y ha criticado con suma dureza a Puigdemont por violar las leyes y la Constitución. El Ejecutivo europeo apenas criticó con suavidad las cargas policiales del 1-O, y no ha abierto la boca acerca del proceso judicial que ha acabado con el vicepresidente Oriol Junqueras y varios consejeros en la cárcel. Puigdemont ha dejado también un mensaje para la UE. Tras pedir la reunión con Rajoy, ha reclamado asimismo a la Comisión Europea "que escuche a Cataluña tras el rotundo resultado electoral". "No le pido a la Comisión que cambie sus posiciones, a pesar de que la receta de Rajoy ha fracasado: solo le pido que nos escuche", ha dicho. Ninguna institución europea recibe a mandatarios catalanes desde hace meses; desde hace al menos dos años. "Nos hemos ganado el derecho a ser escuchados", ha reiterado.

Puigdemont ha sobrevolado una de las preguntas que están en el aire: si volverá o no a Barcelona en caso de ser investido presidente. "Si soy presidente, tendré que entrar en el Palau de la Generalitat. Y tendrán que salir de la cárcel el vicepresidente y los consejeros. El Estado español tiene el deber de restituir lo que el propio Gobierno calificó de decapitación del movimiento independentista después del 21-D".

Tampoco ha dejado claro si volverá a la vía unilateral, pero de sus palabras se deduce que el camino, a día de hoy, parece otro: "El próximo paso es el diálogo". "La república ya está proclamada; el mandato del 1-O tiene la ratificación del 21-D, que ha sido una especie de segunda vuelta del referéndum, y con las reglas impuestas por el Gobierno español. Es hora de hablar y de buscar soluciones políticas", ha repetido en catalán, en castellano, en francés y en inglés. Puigdemont ha apuntado que es pronto para abordar la agenda de una futura negociación: por eso no es partidario de fijar precondiciones para ese encuentro. "El diálogo siempre ha sido el objetivo: solo hubo unilateralidad cuando quedó claro que la otra parte no quería diálogo y optó así mismo por la unilateralidad".

El expresidente ha dejado incluso algún mensaje en clave interna: cree que no necesita a la CUP para gobernar. "Podemos gobernar ERC y Junts per Catalunya: el bloque alternativo no puede competir con nuestros apoyos. Nuestra idea es intentar llegar a acuerdos también con la CUP, pero no solo con la CUP: con todos los partidos que compartan que se ha acabado la receta unilateral del Estado español", ha dicho en una referencia velada a En Comú Podem. Puigdemont va a tener que usar mucho el teléfono en Bruselas. Quiere reuniones con Rajoy. Y con Jean-Claude Juncker, jefe de la Comisión. Y de paso con los líderes de los Comunes. Está por ver quién va a contestar a esas llamadas.

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