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Escrache para recibir a los guardias civiles recién llegados al camping de L'Escala

Los agentes han sido trasladados a los 'bungalows' tras haber pernoctado durante semanas en el cuartel del Ejército en Sant Climent

Un guardia civil entra este martes en un 'bungalow' del camping de L'Escala.
Un guardia civil entra este martes en un 'bungalow' del camping de L'Escala.

Alrededor de dos centenares de personas se concentraron el martes por la noche a la entrada del camping Illa Mateua, en L'Escala (Girona), para realizar un escrache a los aproximadamente 180 agentes de la Guardia Civill que participan en el despliegue policial de Cataluña y que acababan de ser realojados en este centro vacacional. Los agentes han sido trasladados a los bungalows del complejo tras haber pernoctado durante semanas en el cuartel del Ejército en Sant Climent, al que habían llegado tras sufrir el acoso de los independentistas en los hoteles de Calella donde fueron alojados por Interior en un primer momento. Esta noche, sin embargo, recibieron el apoyo de decenas de ciudadanos que acudieron al camping con banderas de España.

Desde que se inició la llamada Operación Copérnico contra el desafío soberanista, Interior se ha visto obligado a trasladar a buena parte del contingente de policías y guardias civiles que habían alojado en hoteles de ciudades turísticas catalanas por la presión de los independentistas, que se incrementó tras las cargas policiales durante la celebración del referéndum ilegal del 1 de octubre. A comienzos de octubre —cuando empezaron a vencer los primeros contratos con los hoteles y algunos de estos se negaron a renovarlos—, el ministerio se vio obligado a reservar habitaciones en establecimientos de localidades de Huesca y Castellón cercanas a Cataluña.

Otros fueron alojados en instalaciones militares —como los agentes que ahora han sufrido el escrache en el camping de Girona—, para lo cual Defensa tuvo que facilitar la logística necesaria de camas y duchas para habilitar sus instalaciones. No obstante, el grueso del contingente desplazado a Cataluña permanece en los tres barcos cruceros amarrados en los puertos de Barcelona y Tarragona.

La condiciones en la que permanecen los policías en los navíos ha provocado en los últimos días duras críticas por parte de sus sindicatos, que consideran que las condiciones de vida en ellos —sobre todo en el decorado con dibujos de Piolín— se ha degradado de manera importante. De hecho, han pedido que los agentes allí alojados sean los primeros en ser relevados. A muchos de ellos se les ha dado un permiso de cinco días que terminaba este miércoles.

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