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El impacto menos visible del cáncer de mama

La enfermedad no solo tiene efectos físicos; también puede afectar al bienestar sexual, emocional, familiar y social de la paciente

Una mamografía realizada a una mujer en la unidad móvil de detección precoz de cáncer de mama en el Hospital Universitario Virgen del Rocío (Sevilla).
Una mamografía realizada a una mujer en la unidad móvil de detección precoz de cáncer de mama en el Hospital Universitario Virgen del Rocío (Sevilla).

Olivia Moratilla es abogada y tiene 38 años y en septiembre de 2010 le detectaron un tumor en el pecho. En ese momento acababa de casarse y su vida dio un vuelco. Su madre había fallecido por esta enfermedad y la perspectiva era aterradora. Según GLOBOCAN, la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer, en 2017 España hay aproximadamente 100.000 mujeres que se enfrentan a esta realidad. El cáncer de mama tiene un impacto físico en las pacientes, pero también marca ámbitos menos visibles como el emocional y social, como advierte la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) con motivo del Día contra el Cáncer de Mama.

Cada año se descubren 27.000 nuevos casos en España y para 2025, se estima que esta cifra haya aumentado hasta 29.000 casos anuales. Esta enfermedad es el tumor más frecuente en las mujeres occidentales, y su tratamiento provoca cambios en el cuerpo como aumento o pérdida de peso, cicatrices y la pérdida de la mama. La terapia hormonal y la quimioterapia pueden producir también caída del cabello, dolor, cansancio físico y una menopausia inducida con síntomas como sofocos, cambios en el sueño y alteraciones emocionales.

Esos cambios físicos pueden impactar en la vida sexual de la paciente. "La mama es un órgano muy relacionado con la sexualidad y la imagen y los cambios que suceden a raíz de la terapia pueden ocasionar inseguridad, pérdida de autoestima y tristeza en las mujeres que han superado un cáncer", explica Ana González, psicooncóloga en la AECC.

La asociación recomienda dedicar unos minutos cada día para habituarse a la nueva imagen, apoyarse en los seres queridos, permitirse tener momentos de tristeza y contactar con mujeres que hayan pasado por la misma situación para compartir la experiencia. Y no dudar en consultar con un médico de referencia o un psicólogo todo lo que pueda preocupar.

La posibilidad de quedarse embaraza también se ve afectada por los tratamientos contra el cáncer, que pueden ocasionar malformaciones en el feto y fallo en los ovarios. Para Olivia Moratilla esta fue uno de los peores aspectos de su afección. "Yo quería ser madre, pero de repente el cáncer lo convirtió en algo casi imposible", recuerda. Desde que le diagnosticaron su vida dio "un vuelco" y solo con el apoyo de amigos y familiares consiguió salir adelante. "Cuando tienes cáncer la incertidumbre se convierte en tu compañera de viaje, pero es importante mantener la calma y empujar con todas tus fuerzas hasta que pasa".

Según la experiencia de González en la AECC, el momento crítico para muchas pacientes puede llegar al acabar el tratamiento. Hasta ese momento, explica, tienen el apoyo de un equipo médico que les asesora, pero al salir del hospital se pueden ver solas y perdidas. El cáncer puede impactar también en la organización familiar y afectar a la vida laboral y social de la paciente.

La AECC acompaña a las pacientes durante todos estos cambios y profesionales como González ayudan con el aspecto emocional: "Lo más importante es mantener la esperanza, hay vida después de un cáncer", anima ella.

Olivia Moratilla, como el 85% de mujeres que padece este tipo de tumor, consiguió recuperarse y en julio de este año ha sido madre. "Pese a que lo tengas todo en contra el desenlace puede ser feliz", constata con una sonrisa.

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